Wednesday, October 14, 2009

Oda a mi guitarra... Llevas treinta años conmigo...

Llevas treinta años conmigo...
Nunca te he dedicado ni una línea... ¡Perdóname!
Dos o tres veces partieron tu clavijero... ¡Menos mal que Fernando, ebanista, gran hombre, más que un padre... te reparó con cariño, con arte...!
Treinta años acompañando mi soledad, mis alegrías y mis tristezas...
Aunque he pasado temporadas, a veces largas, estériles y perturbadas sin hacerte ni caso, cada vez que he vuelto a tenerte entre mis manos me has demostrado que siempre me has sido fiel... Dicen los entendidos que si no se practica, se olvida...
Tú me has regalado, sin embargo, sonidos, ensueños, momentos inolvidables... Solos tú y yo... Yo no te hacía caso, pero tú me esperabas... Y tus cuerdas vibraban al ritmo de mi corazón... Tus acordes expresaban en voz alta los latidos de mi alma...
¡Tantas veces, con lágrimas en los ojos, te he dicho gracias!
Has sonado como si nunca te hubiera dejado, hablándome con pasión... A veces he tenido la sensación de que tú eras quien se expresaba casi sola, como anhelante de poder gritar lo que ardía en tu interior...
No sé qué sería de mí sin tí... Sé que es absurdo... pero... ¡gracias! ¡Te quiero!

6 comments:

Anonymous said...

Lindo rasgueo...
Madam Scissors

Raquel said...

Yo recuerdo a alguien con rizos (entonces se hacía llamar Charly) a quien siempre acompañaba su guitarra... Entiendo entonces por qué le hablas con ese cariño Sus cuerdas rozaron tu alma tantas veces...

Raquel said...

No puedo evitar escribir de nuevo. Al encontrarte por las casualidades que se dan en los enredos de la red, he leido otros posts de tu blog y me he emocionado al saber cómo sigues sintiéndola casi viva después de tantos años. Yo no llegué a conocerla -acababas de perderla- pero todavía estaba en el aire, agarrada a ti, a tu jersey y a tu sonrisa. Y me alegro de que no se te haya soltado después de tanto tiempo. Acabo de nacer en: http://www.hierbaoliendoacarne.blogspot.com. No te daré más la lata pero a veces me pasaré por aquí.

Miren said...

Yo recuerdo alquel pequeñín que vi nacer, tuve en mis brazos, y del cual recibí su primera sonrisa. Las circumstancias de la vida nos separaron, pero también las circumstancias de la vida nos dió la dicha de abrazarnos con gran cariño...
Año... 198y tantos... Lugar: San Juan, Puerto Rico... Aquel pequeño quedaba atrás y un joven hermoso con una guitarra apretada en su pecho, una voz preciosa, sentado en una silla alta de un restaurant me dedicaba una canción mirándome a los ojos...

¨son tus perjúmenes mujer, los que me sulibeyan...¨

¨Tus ojos son de colibrí,
Ay! como me alteeeyaaan...¨

¨Tus pechos cántaros de miel,
como reverberean...¨

Tu cuerpo cáucaro mi bien,
Ay! Como me almareeeyaaan...

En momentos de soledad, rasga las cuerdas de tu quitarra a esa canción que yo, a través de la distancia te oiré.

Así es que estrecha tu fiel guitarra, y yo seguiré con mis, a veces tristes, pero siempre, bellos recuerdos.
Te quiero!

Anonymous said...

aquí me pongo a cantar al compás de la vihuela ....
¡Qué bueno que la oda a la guitarra sea el el post más comentado! Buen punto de encuentro.
¡Qué alegría que aquí se encuentre también Raquel, buena poetisa vegetal!
¡Qué buenos recuerdos!
Cornamuse

Raquel said...

Recojo el guante de tus halagos, anonímisim@ y recibe tú mis saludos aunque de esa guisa no te reconozca... y sigo.
Es lógico que este sea uno de los posts más comentados porque el "señor Duque" siempre reunió a muchos alrededor de su guitarra. Era casi un "ente vivo" a quien su dueño hacía vibrar no sólo para sí.
Si eres de entonces habrás sonreído al recordar en otro comentario melodías como la de los "perjúmenes" o aquel particularísimo "Tuttifrutti"elvispreislero.
Pues mira, parece que aquí estamos reuniéndonos de nuevo en torno a esa guitarrra. Brindo por ello!!!