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Wednesday, June 12, 2024

Inteligencia Artificial, persona y ética

 

Imagen de Muhammad Usman Nazeer Gilani en Pixabay

 [He publicado esta entrada en el Blog de EiTB de Inteligencia Emocional el 12.06.2024. Este Blog fue cerrado el 01/07/2024]

Hace unos días me encontré con un artículo periodístico de José Carlos Castillo que me inquietó. El título: “Estoy en el infierno, rodeado de adictos” y otras jugarretas de la I(-nteligencia) A(-rtificial) que ‘resucita’ muertos.

 “Algunos programadores llevan tiempo entrenando a la IA para que replique personalidades; más concretamente la de aquellos seres queridos que ya no están entre nosotros, como método para aliviar el dolor de quienes siguen vivos. (...) James Vlahos, quien tras perder a su padre en 2016 a causa de un cáncer de pulmón decidió crear un 'chatbot' (...) utilizó todas las conversaciones escritas, fotografías y vídeos del difunto a su disposición, lo que le permitió mantener diálogos coherentes y realistas con su homónimo digital. Esto, asegura, le proporcionó un consuelo sin el que no hubiese sido capaz de seguir adelante.

Tan reveladora le resultó la experiencia que decidió fundar HereAfter AI, una empresa especializada en la creación de avatares virtuales.”

Javier García-Manglano, Lulu McMillan y Albert Vidal presentaron tres artículos en torno a “la inteligencia artificial emocional” hace cuatro años presentando Replika que “quiere ser lo que su nombre indica, una réplica de ti mismo, una oportunidad de hablar con ‘alguien’ que, de lo bien que te conoce, se va convirtiendo en la materialización de ese diálogo interior que te permite conocerte y entenderte mejor”.

Como estos autores también señalan, conviene no olvidar que estas aplicaciones no son otra cosa que un “producto comercial, destinado a generar negocio. Detrás de Replika (y de HereAfter AI y otras del género) hay una startup y unos emprendedores que necesitan, para atraer inversores y desarrollar su negocio, rendir beneficios en un entorno competitivo (...).  El modelo de negocio prevalente entre empresas tecnológicas es la ‘economía de la atención’”.

Creer que hablamos o interactuamos con nuestros seres queridos que ya no están o pretender conocernos mejor solamente escuchando nuestras propias reflexiones no parecen ser las más útiles para nuestro desarrollo personal, emocional e intelectual.

En estas andaba esos días, cuando la mañana del pasado 5 de junio tuvo lugar la presentación oficial del I Decálogo para el uso Ético de la Inteligencia Artificial en los medios de comunicación fruto de la reflexión iniciada hace aproximadamente un año por la diócesis de Bilbao y la Euskal Kazetarien Elkartea - Asociación Vasca de Periodistas, Colegio Vasco de Periodistas. En esta reflexión también se ha contado con las tres universidades vascas (Deusto, Mondragon y del País Vasco), así como con los medios de comunicación.

  


Imagen de Tharanga Adikari en Pixabay

Tras su lectura, reescribo brevemente y a mi modo los doce puntos del decálogo:

1.     Alinear el uso de la IA con valores humanos, derechos fundamentales y códigos deontológicos periodísticos promoviendo la autorregulación responsable.

2.     Respetar y mantener la confianza de los destinatarios de la información en quienes la emiten.

3.     Ser transparentes con la audiencia en cuanto al uso de la IA.

4.     En decisiones editoriales clave, que sean personas quienes controlen y supervisen.

5.     Extremar las medidas de ciberseguridad para quienes accedan y usen la IA.

6.     Esforzarse en proteger la privacidad de la audiencia y de los informantes.

7.     Utilizar la IA como apoyo para la mejora de la calidad informativa, siendo conscientes de sus limitaciones.

8.     Promoción de la formación continua de las/os periodistas sobre la IA, sus capacidades y riesgos.

9.     Monitorización y evaluación del impacto del uso de la IA.

10.  Apoyar la investigación y el debate independiente en torno a ese impacto.

11.  Abrir a la audiencia canales de cuestionamiento y crítica del uso de la IA y hacerlos públicos.

12.  Dada la rápida evolución de la IA y sus aplicaciones, será necesaria la revisión periódica de este decálogo.

Por la tarde, en un acto celebrado por los promotores de este documento en la Universidad de Deusto, Andrea Ciucci, secretario general de la Fundación Vaticana RenAIssance para la Ética de la Inteligencia Artificial, fue invitado a dar una conferencia. El título, Algorética, Inteligencia Artificial y una comunicación plenamente humana (Recomiendo la lectura del texto íntegro, cuyo enlace se encuentra en esta página web).

En ella informó de que desde 2016 la Pontificia Academia para la Vida, donde él desarrolla su tarea, “inició una compleja y articulada reflexión sobre el nexo entre las nuevas tecnologías y la vida humana”. La ética de la IA debe fundamentarse en principios como la transparencia, la inclusión, la responsabilidad, la imparcialidad, la trazabilidad, la seguridad y la privacidad. Principios que se enmarcan en una perspectiva antropológica y social, que abarcan el derecho, la educación y la ética. En este sentido, el Papa Francisco ha acuñado un neologismo, "algorética", para referirse a la ética de los algoritmos en contraposición al riesgo de la soberanía y prevalencia de los mismos, la "algocracia".

“La cuestión de la algorética es ante todo una cuestión de ética social, que sin duda tiene importantes implicaciones antropológicas pero que poco tienen que ver con los apocalípticos escenarios posthumanos de los que hablamos con demasiada frecuencia. Cuestiones como la recogida, posesión y custodia de datos, así como la protección de menores y personas frágiles, el aumento de las desigualdades y el riesgo de reducción de las libertades individuales, y el debilitamiento de los procesos democráticos, son sólo algunos de los temas que exigen una atención urgente y seria.”

Según sus datos, casi el 70% de la población mundial dispone de un teléfono inteligente y de conexión a Internet y es evidente que esto ha cambiado de facto de forma globalizada los vínculos sociales integrando diversas culturas y tradiciones en una única red.

El corazón del trabajo de Ciucci se centra en poner en el centro de estos avances tecnológicos a la persona, proponiendo que la IA respete principios éticos universales y que contribuya al bien común.

Hablar de ética de la IA no es hablar de máquinas, sino de las personas que las diseñan, programan sus algoritmos y las utilizan. Es hablar de una herramienta, la IA, que desarrollada y usada con principios éticos sólidos puede contribuir significativamente al bienestar de la sociedad y no solo a una parte de ella. La ética debe estar presente desde el inicio del proceso tecnológico para asegurar que las innovaciones realmente beneficien a la humanidad en su conjunto.

Una herramienta no tiene ética. La tiene quien la diseña, quien la fabrica, quien la usa. Un cuchillo es una herramienta que no se inventó para apuñalar personas...

Referencias

Bilboko Elizbarrutia – Diócesis de Bilbao (2024, 5 de junio). Presentado un decálogo para el uso ético de la Inteligencia Artificial en los medios. https://bizkeliza.org/noticia/presentado-un-decalogo-para-el-uso-etico-de-la-inteligencia-artificial-en-los-medios/

Bilboko Elizbarrutia – Diócesis de Bilbao (2024, 6 de junio). “La transformación actual es un fenómeno global, ante todo por su difusión instantánea”. https://bizkeliza.org/noticia/la-transformacion-actual-es-un-fenomeno-global-ante-todo-por-su-difusion-instantanea/

Castillo, José Carlos. (2024, 23 mayo). «Estoy en el infierno, rodeado de adictos» y otras jugarretas de la IA que 'resucita' muertos. https://www.elcorreo.com/vivir/tecnologia/infierno-rodeado-adictos-jugarretas-ia-resucita-muertos-20240520000452-ntrc.html

García-Manglano, Javier et al. (2020, 1 Jan). Tu mejor amigo… digital. Replika, lo último en inteligencia artificial emocional https://medium.com/thinktech/tu-mejor-amigo-digital-1-3-69a7add89362

García-Manglano, Javier et al. (2020, 2 Jan). Bienvenidos a la Petnología. https://medium.com/thinktech/bienvenidos-a-la-petnolog%C3%ADa-86624acd25f1 

García-Manglano, Javier et al. (2020, 3 Jan). Hiperconectados y solos. https://medium.com/thinktech/hiperconectados-y-solos-3c61f410d455

Laboratorio de Periodismo Luca de Tena (2024, 5 de junio). Decálogo para el uso Ético de la Inteligencia Artificial en los medios de comunicación.
https://laboratoriodeperiodismo.org/wp-content/uploads/2024/06/Decalogo-uso-inteligencia-artificial.pdf

Tuesday, January 30, 2024

Redes Sociales. Constructoras de Fraternidad Universal.

 



[He publicado esta entrada en el Blog de Inteligencia Emocional de EiTB el 30.01.2024. Este Blog fue cerrado el 01/07/2024]

Me han pedido que imparta un taller sobre el uso de las Redes Sociales a un grupo de voluntarias y voluntarios del Movimiento de los Focolares (Focolares, Web oficial) provenientes de distintos puntos de España. Primero, me siento agradecido y halagado. Después, tengo un poco de pudor. No soy un experto en el tema. Como en tantas otras cosas, solamente soy un usuario habitual, quizás avanzado, y publico lo que escribo en distintas plataformas. Agradezco a quienes me invitan a expresarme en ellas y me atrevo hoy, con cierto reparo, a compartir qué tengo en cuenta cuando tengo que acometer esa labor.

Reparo, porque creo honestamente que puedo aportar en las redes lo que pienso y siento, pero como en cualquier otra experiencia de comunicación, soy consciente de que si bien habrá quienes compartan total o parcialmente mis opiniones, otras personas no pensarán lo mismo y tendrán otras tan válidas como las mías, o más, aunque pudieran ser antagónicas.

Y es en este punto en el que quisiera detenerme un momento.

Las Redes Sociales se han convertido, en cierta medida, en la plaza del pueblo. Y en las plazas de los pueblos coincidimos personas de toda clase, formación, profesión, habilidad, ideología, creencia, virtud o ausencia de alguna o de todas las antedichas. También personas bienintencionadas, las más, y otras con aviesas intenciones, no tantas, pero muy dañinas.

En la plaza real, con sus bancos, fuentes, farolillos, árboles y jardines, a una determinada hora —pueden ser varias a lo largo de la jornada— se reúne el vecindario. Encuentro a alguien con quien hablar e inicio una conversación o reacciono y respondo si quien da el primer paso es la otra persona. Casi con total seguridad será conocida —de lo contrario podrían tomarme por loco— y nuestra charla pasará desapercibida para el resto de ocupantes del espacio circundante, salvo para quienes estén a nuestro lado y no estén hablando con nadie, u otras personas, también conocidas, que podrían querer sumarse a nuestro coloquio.

El tono de éste será cordial en la medida en que el tema tratado no genere discordancias o acabará con una abrupta subida de volumen de las voces y correspondiente engrosamiento de las palabras en caso contrario. Algunos —subrayo aquí mayoritariamente el masculino—, incluso, llegado el caso, podrían evocar su vena pugilística e intentar liarse a guantazos para dirimir diferencias. Cómo acabe esta historia dependerá del grado de proximidad, relación afectiva, educación y contención de las personas implicadas.

En la nueva plaza virtual no hay diferencia en cuanto a la tipología de las personas participantes antes descrita. Sin embargo, sí en cuanto al número. Aquí son miles o cientos de miles. A esta plaza, además, puedo acceder en cualquier momento y desde cualquier sitio, con solo activar mi teléfono inteligente, mi tablet o mi ordenador. Y estas son las puertas de acceso al mundo de las redes sociales, que son “... sitios o plataformas de internet que nos permiten conectarnos con amigos y familiares, entablar nuevas relaciones de un modo virtual y compartir e interactuar con todos ellos intercambiando información, datos y contenidos en diferentes formatos (texto, audio, fotografía, vídeo). También creamos comunidades sobre intereses comunes: trabajo, tiempo libre, lecturas, juegos, amistad, aficiones, relaciones amorosas, relaciones comerciales, etc.” (Duque, 2018).

Pero en estas interacciones entra en juego algo que pasa absolutamente desapercibido, y que toma buena nota de todo, DE TODO. Al conectarme a internet, a través de cada red social que utilizo “... estoy transmitiendo sin apenas darme cuenta quién soy, dónde vivo, dónde estudio o trabajo, dónde estoy, con quién, cómo voy, qué me gusta y qué no, a qué hora y qué leo, cuándo duermo, quiénes son mis amigos y familiares, cuál es mi orientación sexual, religiosa, política…” (Duque 2018).

Esta información que se recoge y almacena cuidadosamente en una gigantesca base de datos (Big Data) que será analizada, ordenada y clasificada para ser utilizada convenientemente para ofrecerme lo que decida que se ajusta a mi perfil y beneficie a las empresas que patrocinan la red social correspondiente. En pocas palabras, para controlarme y manipularme contando con mi consentimiento. “Juntos, libre y voluntariamente, estamos haciendo realidad parte de la distopía del 1984 de George Orwel: Big brother is watching you! (¡El Gran Hermano te vigila!). E insisto: diaria, libre y voluntariamente, sin preocuparnos lo más mínimo” (Duque, 2021).

 

Foto de Gerd Altmann en Pixabay

Por otra parte, ¿cuántas veces nos habremos encontrado con noticias, imágenes, comentarios, vídeos, audios o textos que nos han hecho experimentar sentimientos de ansiedad, odio, hostilidad, discordia, división? Muy probablemente gran parte de ellas, si no todas, serían noticias falsas (fake news), ya que esos son los efectos que provocan.

¿Cuántas nos hemos resistido a reaccionar del mismo modo y volcarlo en las redes?

Teniendo todo esto en cuenta, que puede asustar un poco, ¿qué podemos hacer?

En 1997, en su Lección con motivo de la concesión del doctorado honoris causa en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Católica St. John, Bangkok, hablando del uso de los medios de comunicación de ese momento por parte del Movimiento de los Focolares por ella fundado, Chiara Lubich decía:

... Es verdad que actualmente se los critica por el mal, la violencia, el erotismo, etc., que transmiten. Por eso, dado el mal uso que se suele hacer de ellos, nos podemos preguntar si nos alineamos con los que los maldicen, o bien con los que los exaltan.

Nosotros queremos estar entre los que quieren hacer buen uso de ellos e invitan a los demás a hacer lo mismo (...) Precisamente ahora, cuando se requiere un mundo más unido y se reclama la fraternidad universal, ahora es cuando la humanidad dispone de estos potentes medios de comunicación (...) Espero que, gracias a él (el doctorado honoris causa) muchos adquieran mayor conciencia de lo que pueden llegar a ser en nuestras manos estos dones de la técnica moderna. (Clariá, Dal Rì, 2000:514).

Como vemos, las redes sociales pueden contribuir tanto a la construcción de un mundo mejor como a entorpecer este proceso. Si nuestra apuesta es la primera, esforcémonos por conocerlas bien y utilizarlas adecuadamente, cuidando qué y cómo dejamos nuestra huella en ellas.

Tengo en mi mesa un pequeño cartel en inglés que me recuerda una clave que me ayuda a ello: antes de hablar —o de escribir, de compartir por las redes...—: PIENSA (Before you speak: THINK), transformando el verbo pensar en inglés (think) en un acrónimo:

 

T - Is it true? (¿Es cierto?)

H - Is ti helpful? (¿Es útil?)

I - Is it inspiring? (¿Es motivador?)

N - Is it necessary? (¿Es necesario?)

K - Is it kind? (¿Es amable?)

 

Referencias

Clariá, Carlos y Dal Rì, Claretta (2000). Unidad y medios de comunicación. En Como un arco iris. Madrid: Ciudad Nueva, 509-596.

Duque, Juan Carlos (2018, 11 de mayo). Redes sociales: emociones a flor de piel. Recuperado de https://blogs.eitb.eus/inteligenciaemocional/2018/05/11/redes-sociales-emociones-a-flor-de-piel/

Duque, Juan Carlos (2021, 16 de febrero) El dilema de la mensajería digital. Recuperado de https://blogs.eitb.eus/inteligenciaemocional/2021/02/16/el-dilema-de-la-mensajeria-digital/

Duque, Juan Carlos (2022, 17 de mayo). No a la inversa. Recuperado de https://blogs.eitb.eus/inteligenciaemocional/2022/05/17/no-a-la-inversa/

Duque, Juan Carlos (2022, 15 de julio). Erótica de la negatividad. Recuperado de https://blogs.eitb.eus/inteligenciaemocional/2022/07/15/erotica-de-la-negativdad/

Focolares, Movimiento de los (Web oficial). Voluntarios. Recuperado de https://www.focolare.org/espana/es/focolares/scelte-e-impegno/volontari/

Monday, February 13, 2023

Madurez

 

Foto de leah hetteberg en Unsplash

 [He publicado esta entrada en el Blog de Inteligencia Emocional de EiTB el 13.02.2023. Este Blog fue cerrado el 01/07/2024]

Según el Diccionario de la lengua española, en sus segunda y tercera acepciones, madurez es el “período de la vida en que se ha alcanzado la plenitud vital y aún no se ha llegado a la vejez” y el “buen juicio o prudencia, sensatez”. En el primer significado, “condición o estado de maduro”, nos redirige a este último concepto, maduro, ra, al que, en relación con la persona, lo define como el de alguien: “que ha alcanzado un estado de desarrollo adecuado para su utilización, funcionamiento o empleo”, “que ha alcanzado la capacidad mental propia de una persona adulta” o “que ha dejado de ser joven, pero no ha llegado a la vejez”.

Observando estas definiciones, parecería que la madurez se alcanza con los años, antes de llegar a la vejez y después de ser joven, cuando la persona se hace adulta, por el puro paso del tiempo. Y esto ocurre, al parecer, entre los 25 y los 60 años. Por otra parte, desde el punto de vista biológico, como en la mayoría de las especies, la madurez es un estado que se alcanza cuando el desarrollo físico y sexual está completo.

Visto y vivido lo sucedido desde los noventa con el cambio de milenio y particularmente en estos últimos quince años, de 2008 a 2023, tengo la impresión de que los conceptos manejados en los párrafos anteriores resultan difusos, laxos y hasta obsoletos en gran medida. ¿Qué es la “plenitud vital”? ¿Qué es “ser una persona adulta”? ¿Cuándo llegamos a “la vejez”? ¿Coincide nuestra evolución cerebral y conductual con las tradicionales fases temporales de niñez, adolescencia, juventud, madurez y vejez?

Con relación a los dos primeros periodos, y citando el estudio realizado en la Kansas State University, Holley Korbey aborda este tema enfatizando la percepción del alumnado universitario frente a cuestiones como el afrontamiento del conflicto y el manejo del estrés, la ansiedad y la depresión.

 «...cada vez hay más pruebas de que los problemas de la "edad adulta" y la salud mental de los universitarios pueden tener su origen, al menos en parte, en la infancia moderna. Las investigaciones demuestran que los jóvenes carecen de resiliencia emocional e independencia en comparación con las generaciones anteriores. El problema ha ido creciendo paralelamente al aumento de las tasas de ansiedad y depresión, quizá exacerbado por la pandemia de la COVID-19, y ha hecho que las universidades se esfuercen por ayudar y adaptarse.

“Algunos padres han estado criando a sus hijos de forma diferente, tienen ese valor del éxito a toda costa", afirma Dori Hutchinson, directora ejecutiva del Centro de Rehabilitación Psiquiátrica de la Universidad de Boston. "Me gusta describirlo como que algunos niños crecen con retraso en su desarrollo, los jóvenes de 18 años de hoy son como los de 12 de hace una década. Tienen muy poca tolerancia al conflicto y al malestar, y la COVID acaba de ponerlo en evidencia”» (Traducido de Korbey, 2022).

En las franjas temporales siguientes, encontramos a jóvenes de 30 años que no han abandonado el hogar familiar, y en sus cuarenta a madres y padres —bi o monoparentales— esperando bebés o criando niños y niñas pequeños.


Foto de Mario Purisic en Unsplash

Asimismo, son muchas las personas de entre 45 y 55 años que experimentan incertidumbre en o pérdida de sus trabajos y/o pasan por rupturas sentimentales. Situaciones que les obligan a situarse nuevamente ante una crisis, la de una segunda pubertad, que les coloca otra vez, pero mucho más tarde, en el momento de decidir cómo vivir hasta llegar a la vejez tras la pérdida de todo, o de gran parte, de lo construido hasta ese momento. Algunas de ellas reviven literalmente su época de púberes.

«... (no tiene por qué pasarle a todo el mundo) se les activa un malestar y una inquietud que puede llevar a rupturas de costumbres, hábitats e incluso lazos familiares y de pareja intentando volver a encontrar sensaciones perdidas. Pueden recurrir a fantasías de omnipotencia, idealización y control obsesivo característicos de otras épocas.

Dicho en cristiano, comienzan a vestirse como jovencitos recién salidos del "insti", asumen conductas arriesgadas, se vuelven rebeldes, quieren cambiar de vida o simplemente de físico por lo que se apuntan a la lista de espera de los centros de estética o al gimnasio exprés» (Serrano-Rosa, 2019).

Llegando a la jubilación (en torno a los 65), hoy en día nadie se siente viejo o vieja —anciana o anciano— todavía.

Las personas adolescentes estadounidenses mencionadas al principio mostraban retrasos en su maduración por falta de la adquisición de la resiliencia emocional e independencia en su infancia. Tras el breve recorrido presentado aquí hasta la jubilación, ¿podemos afirmar sin miedo a equivocarnos que quienes estamos en las fases siguientes de nuestro desarrollo vital estamos (o somos) maduros? Además de esas dos capacidades o condiciones vitales —resiliencia e independencia—, ¿dónde quedan la proactividad, la empatía, la solidaridad, el pensamiento crítico, la conducta razonable, la aceptación de críticas y expresión de las nuestras de forma asertiva, la aceptación responsable de las consecuencias de nuestros actos y decisiones, etc.?

Aceptar sin temor el final de una etapa y el comienzo de otra, y prepararnos bien para encarar el nuevo camino que se nos abre, nos ayudará a reflexionar sin prisas sobre las decisiones a tomar. Nunca es tarde para comenzar este entrenamiento o para reforzar el que traíamos en nuestro acervo. Tener más o menos años, no basta para alcanzar la madurez.

Para reflexionar sobre algunos puntos de este tema, me permito recomendar las entradas de Arantza Echaniz: Sobre la resiliencia y ¡Tropezar no es malo! ¡Y caer no es peor!


Bibliografía

Diccionario de la lengua española. Madurez. RAE. Recuperado de https://dle.rae.es/madurez

Diccionario de la lengua española. Maduro, ra. RAE. Recuperado de https://dle.rae.es/maduro

Echaniz Barrondo, Arantza (2023, 6 de febrero). Sobre la resiliencia. Recuperado de http://echanizbarrondo.blogspot.com/2023/02/sobre-la-resiliencia.html

Echaniz Barrondo, Arantza (2018, 7 de mayo). ¡Tropezar no es malo! ¡Y caer no es peor! Recuperado de https://echanizbarrondo.blogspot.com/2018/05/tropezar-no-es-malo-y-caer-no-es-peor.html

Enciclopedia Concepto. Madurez. Editorial Etecé. Recuperado de https://concepto.de/madurez/

Ruiz Mitjana, Laura (2022, 25 de diciembre). Los adolescentes de 18 años de hoy son como los de 12 años de hace una década: tienen menos resiliencia emocional e independencia. Bebés y más. Recuperado de https://www.bebesymas.com/ser-padres/adolescentes-18-anos-hoy-como-12-anos-hace-decada-tienen-resiliencia-emocional-e-independencia

Korbey, Holly (2022, 20 de diciembre). Young adults are struggling with their mental health. Is more childhood independence the answer? Recuperado de https://www.kqed.org/mindshift/60624/young-adults-are-struggling-with-their-mental-health-is-more-childhood-independence-the-answer

Serrano-Rosa, Isabel (2019, 26 de diciembre). Crisis de la mediana edad: volver a la adolescencia a los 50 años. El Mundo. Recuperado de https://www.elmundo.es/vida-sana/mente/2019/12/26/5e009b76fc6c83c8578b459d.html


[Adaptación publicada en Ciudad Nueva, marzo 2023, pp.36, 37.]  CN 202303 De Edad en Edad de JC Duque Ametxazurra

Tuesday, November 15, 2022

No mezclar churros con meninas


Foto de
Lucas Calloch en Unsplash

 

[He publicado esta entrada en el Blog de Inteligencia Emocional de EiTB el 15.11.2022. Este Blog fue cerrado el 01/07/2024]]

Me contaba recientemente un amigo que una profesora de literatura que tuvimos se encontró con él y no podía parar de reír mientras intentaba repetirle algo que había oído en un programa de televisión: la lindeza que encabeza estas líneas.

Lo primero que conviene hacer es no confundir la locución transcrita con la original de la que se deriva y que hace referencia a dos tipos distintos de ovejas de la península ibérica: churras, de exquisita carne y rica leche, pero cuya lana no sirve para mucho, y merinas, con el cuerpo, la cabeza y las extremidades cubiertas por una lana muy fina, corta y rizada, pero cuya carne y leche no son tan sabrosas.

Por otra parte, y ciertamente, no hay que mezclarlos. Básicamente porque los churros son una pasta frita de harina, agua y sal que suele tomarse con chocolate caliente o café con leche —bien para desayunar o merendar— y meninas son las niñas de familia noble que entraban en palacio para servir a la reina o a sus hijos, como las dos que dan nombre al famoso óleo sobre lienzo de 1656 pintado por Diego Velázquez.

Hablando de lienzos, tampoco es recomendable mezclar sopa de tomate, puré de patata, tartas o pegamento con famosos óleos o figuras de cera, lanzándolos a sus vidrios protectores, o adhiriendo las manos a los marcos respectivos o a las paredes de los que cuelgan, por muy loable que sea la causa esgrimida para hacerlo.

Según los datos que he podido recabar, desde el pasado mes de mayo se han perpetrado distintos actos vandálicos —que, sin embargo, no han dañado las obras— en museos europeos y australianos, con el ánimo de llamar la atención de la opinión pública contra el cambio climático y el escaso cumplimiento por parte de los gobiernos del planeta de los compromisos firmados.

Foto de Tobias Rademacher en Unsplash

- Un visitante ha lanzado lo que parece ser una tarta contra el cuadro La Gioconda de Leonardo da Vinci, Museo del Louvre, París (29/05).

- Dos activistas pegaron sus manos con pegamento instantáneo al cristal que protege el cuadro La Primavera de Sandro Botticelli en la sala de la Galería de los Uffizi, Florencia (22/07).

- Dos activistas rocían con sopa de tomate el cristal protector de Los Girasoles de Van Gogh en la National Gallery de Londres (14/10), o con puré de patatas sobre el vidrio de una obra perteneciente a la serie Les Meules (Los Almiares) de Claude Monet en el Museo Barberini de Potsdam, Berlín (23/10). Al día siguiente, dos activistas lanzan sendas tartas a la figura de cera del rey Carlos III en el museo Madame Tussauds, Londres. Otros dos atacan el cuadro La joven de la perla, de Johannes Vermeer en la Galería Mauritshuis, La Haya (27/10).

- Asimismo, militantes ecologistas pegaron sus manos al marco de dos pinturas de Goya (La maja desnuda y La maja vestida) en el Museo del Prado de Madrid (5/11) o sobre las protecciones de la célebre serigrafía Campbell’s Soup de Andy Warhol, expuesta en la Galería Nacional de Australia en Canberra (9/11).

Las reacciones posteriores, crispadas y enfrentadas, alentadas por los medios de comunicación y las redes sociales, han conseguido asentar las posiciones de defensores y detractores.

Aunque el 9 de noviembre el Comité Nacional alemán del ICOM (International Council of Museums) junto con 92 museos internacionales lanzó un breve comunicado (Goldstein, 2022) contra estas agresiones, dos días después el propio Consejo Internacional de Museos (ICOM), en nombre de todos sus asociados, emitió otro interpelando a los ecologistas, a la opinión pública y a la COP27 (Conferencia de las Naciones Unidas sobre el cambio climático) —Museos y activismo climático (ICOM, 2022)—, declarando que “desea reconocer y compartir tanto las preocupaciones expresadas por los museos respecto a la seguridad de las colecciones como las de los activistas climáticos, ya que nos enfrentamos a una catástrofe medioambiental que amenaza la vida en la Tierra. El ICOM considera que la elección de los museos como escenario de estas protestas es un testimonio de su poder simbólico y su relevancia en los debates en torno a la emergencia climática”.

Asimismo, “el ICOM desea que los museos sean vistos como aliados para hacer frente a la amenaza común del cambio climático, recuerda la necesidad de actuar con decisión para reducir las emisiones de carbono y mitigar el calentamiento global y nos anima a dar un paso adelante por nuestro planeta de forma colectiva y unida, ya que no hay solución climática sin transformar nuestro mundo”.

Lejos de entrar en una batalla dialéctica con las ONG y asociaciones ecologistas, el ICOM da una lección de comunicación asertiva. La asertividad no es solamente decir lo que pensamos. Es comprender nuestras necesidades, reconocer y controlar nuestras emociones y, finalmente, tratar de conectar empáticamente con los demás. El ICOM ha aplicado la técnica del obsenepe (Duque, 2019):

[Ob]servar (sin juicios): Ve las agresiones, pero también que no ha habido daños irreversibles. Observa que estas acciones provocativas han atraído la atención internacional hacia la lucha contra el cambio climático. Observa el poder simbólico y el protagonismo de los museos en los debates climáticos.

[Se]ntir (identificar los sentimientos provocados por lo observado): Siente incomodidad y preocupación por lo sucedido en los museos y por la forma de reivindicación utilizada, pero también siente incomodidad y preocupación por la situación climática del planeta.

Identificar [ne]cesidad(es) [no satisfecha(s)]: (...) nos enfrentamos a una catástrofe medioambiental que amenaza la vida en la Tierra (...) No hay solución climática sin transformar nuestro mundo.

Formular una [pe]tición (expresar con claridad lo que se espera): Que los museos sean vistos como aliados en la lucha contra el cambio climático y que actuemos de forma colectiva y unida.

Ciertamente, no hay que mezclar churras con merinas. No es conveniente poner en el mismo plano fondo y forma, sino encararlos de forma diferenciada. Y procurar, en la medida de lo posible, aunar fuerzas para solucionar problemas comunes.

Foto de Birmingham Museums Trust en Unsplash

 

Bibliografía

Centro Virtual Cervantes. No hay que mezclar churras con merinas. Recuperado de: https://cvc.cervantes.es/lengua/refranero/Ficha.aspx?Par=59214&Lng=0

Duque, Juan Carlos (2019, 21 de enero). Disonancias. Recuperado de: https://blogs.eitb.eus/inteligenciaemocional/2019/01/21/disonancias/

Goldstein, Caroline (2022, 9 de noviembre). ‘We Have Been Deeply Shaken’: 92 Museum Leaders Release Statement Addressing Climate Actions That Target Works of Art. Recuperado de: https://news.artnet.com/art-world/icom-statement-museum-climate-action-vandalism-2207520

ICOM (2022, 11 de noviembre) Comunicado: Museos y activismo climático. Recuperado de: https://icom.museum/es/news/declaracion-museos-y-activismo-climatico/

 



Friday, September 16, 2022

¡Qué mundo tan maravilloso!

 

Foto de NathanDumlao en Unsplash

[He publicado esta entrada en el Blog de Inteligencia Emocional de EiTB el 16.09.2022. Este Blog fue cerrado el 01/07/2024]

Cuando comenzó el mes de agosto estaba convencido de que el verano me iba a permitir deshacerme de una pegajosa e incómoda sensación de pesadez que llevaba arrastrando hacía ya un tiempo, quizás demasiado.

Habíamos planificado hacer un corto viaje con unos amigos hasta el norte de Portugal, donde entramos por Miranda do Douro. Nuestro centro de operaciones se situaría en Apúlia, una pequeña población costera en el distrito de Braga, desde la que podríamos desplazarnos cómodamente hasta Guimarães, Porto, Barcelos y Braga capital. Estas escapadas serían todas matutinas. El sol tardaba en deshacer la cotidiana, fría y húmeda bruma oceánica y nos refugiábamos en el interior, admirando la belleza, y conociendo la historia, de la cuna de Portugal. Por las tardes, ya de regreso, leíamos, tomábamos el sol, paseábamos, alguien incluso se atrevía con el Atlántico y descansábamos en la playa hasta el ocaso.

 A pesar de la compañía, el encanto del entorno y la tranquilidad circundantes, el lastre que oprimía mi frente no desaparecía. Tampoco incomodaba en exceso... Simplemente seguía ahí, presionando persistentemente. Aunque esos días no tuvimos demasiado tiempo, ni ganas, de estar al día con las noticias, cada vez que nos movíamos encontrábamos incendios activos en la distancia o zonas devastadas por las llamas en la cercanía de nuestra ruta. Ucrania y su situación, por poco que quisiéramos saber, no vaticinaba ninguna solución a corto plazo. La tensión provocada con China tras la visita a Taiwán de la presidenta de la Cámara de Representantes norteamericana Nancy Pelosi, la eliminación tras un ataque con drones por parte del ejército estadounidense del líder de Al Qaeda Ayman al Zawahiri, las revueltas en Sri Lanka, el Líbano o Irak. Los continuos enfrentamientos en el Sahel, el Congo, Gaza. Incluso en Nagorno-Karabaj (en Azerbaiyán con población armenia). Las crisis humanitarias en Afganistán, Burkina Faso, Etiopía, Somalia, Sudán del Sur y Yemen. Las inundaciones en Pakistán, los movimientos de migrantes jugándose la vida en el Mediterráneo o en el Atlántico... La subida de precios. La escandalosa y exponencial crecida de los beneficios de las empresas energéticas y la banca... ¡Y un calor! Un calor asfixiante que se mantenía inamovible mañana, tarde y noche. Todas estas realidades seguían golpeando mi cuerpo, mi cabeza y mi conciencia. Y yo, ¿qué podía hacer?

El verano siguió y cambiamos el escenario y la compañía. Caí en la cuenta de que, además de lo ya expuesto, arrastrábamos dos años largos de pandemia, de pérdida de familiares, de compañeros y de amigos, más las propias mermas, fruto directo, además, del paso del tiempo... Y yo, ¿qué podía hacer?

Recordé a María Belón (AprendemosJuntos, 2021) hablando del sentido de la vida tras la traumática y angustiosa experiencia vivida por ella y su familia en el tsunami del 26 de diciembre de 2004 en Tailandia. La lección aprendida era bien simple: "el sentido de la vida es amar". Deseé no tener que esperar un tsunami para aprender la lección...

What a wonderful world!



https://youtu.be/VqhCQZaH4Vs

¡Qué Mundo tan Maravilloso!

Veo árboles tan verdes, rosas rojas también

Los veo florecer para mí y para ti

Y me digo a mí mismo: ¡Qué mundo tan maravilloso!

 

Veo cielos tan azules y nubes tan blancas

Los días benditamente brillantes, las noches sagradamente oscura

Y me digo a mí mismo: ¡Qué mundo tan maravilloso!

 

Los colores del arco iris, tan bonito en el cielo

También están en los rostros de personas que van por ahí

Veo amigos dándose la mano, diciendo: ¿Cómo estás?

Están realmente diciendo: ¡Te quiero!

 

Escucho bebés llorar, los veo crecer

Van a aprender mucho más, de lo que yo nunca sabré

Y me digo a mí mismo: ¡Qué mundo tan maravilloso!

Sí, me digo a mí mismo: ¡Qué mundo tan maravilloso!

 

Referencias

AprendemosJuntos (2021, 17 de noviembre). "El sentido de la vida es amar". María Belón, médico y psicoterapeuta [archivo de vídeo]. https://youtu.be/lgo60SeJzl8

 


Tuesday, May 17, 2022

No a la inversa

 

Photo by Boston Public Library on Unsplash

[He publicado esta entrada en el Blog de Inteligencia Emocional de EiTB el 17.05.2022. Este Blog fue cerrado el 01/07/2024]

Nos informa el Diccionario de la Real Academia de que comunicar, además de provenir del latín communicare, presenta once acepciones de las que cinco de las seis primeras hacen referencia a acciones que implican compartir, informar, transmitir o consultar entre congéneres de la especie homo sapiens.

Todo ese proceso de comunicación requiere alguien que emita, alguien que reciba, un mensaje, un canal ­—medio por el cual se transmite—, un código y un contexto. Entre los distintos medios artificiales —el natural es el aire— encontramos los audiovisuales, los radiofónicos, los impresos y los digitales. Y entre los tipos de comunicación tenemos principalmente la verbal —oral o escrita—, la no verbal —lenguaje corporal— y la gráfica.

No es necesario hacer hincapié en la influencia que la publicidad ha tenido y tiene sobre las decisiones de compra y consumo de la población, por no mencionar, además, las múltiples evidencias de manipulación informativa que venimos padeciendo y de las que hemos sido conscientes muy recientemente, amén de las adicciones tecnológicas desarrolladas y diagnosticadas en las últimas décadas.

Resulta paradójico que herramientas que fueron ideadas para el acercamiento y la comunicación de y entre personas, mediante su uso malintencionado e interesado lleguen a convertirse en sutiles armas de manipulación, aislamiento e incomunicación.

Photo by Erik Lucatero on Unsplash

Pero, ¿todo el enemigo se halla oculto tras el anonimato de las redes sociales o de las campañas publicitarias?

— ¡Perdona! Es un momentito...

— ¡Dame un segundo!

— ¡Es urgente!

— ¡Ya termino!

— ¡Voy, voy, voy...!

Estas u otras expresiones similares son las que nos dicen —o decimos—, cada vez más frecuentemente, mientras estamos con alguien en nuestro tiempo libre, tomando un café, en una comida, dando un paseo, viajando en un tren, autobús o avión, sentados en la sala de nuestra casa o en un parque y llevamos “cosido” en nuestra mano un teléfono inteligente que, como un niño caprichoso y maleducado, reclama constantemente nuestra atención. No nos damos cuenta, pero en muchas ocasiones dejamos con la palabra en la boca a quien está con nosotros y, tras nuestra “desconexión” no recordamos cuál era el tema de conversación o ni tan siquiera quién estaba hablando.

Cuando esto se produce, inconscientemente entramos en dos procesos. Uno de actitud multitarea e hipervigilancia personal obsesiva, respondiendo mensajes que se encadenan con otros mensajes, pasando por la revisión de mis otras redes sociales “por si hay algo”, etc. y un segundo de ninguneo para con la/s persona/s que nos acompaña/n: no son tan urgentes ni importantes como lo que tenemos que ver, oír, leer y/o contestar mediante nuestros smartphones y, consecuentemente, la/s ignoramos.

Este fenómeno ha generado un neologismo que lo describe: ningufonear (acrónimo de ningunear y telefonear. Adaptación del inglés phubbing  —de phone y snubbing— con igual significado). Descrito ya como fenómeno social por algunas investigaciones realizadas entre 2012 y 2016, lo definen como una conducta que responde a una adicción a internet y su uso desmesurado comparable a la ludopatía (Macedo, s.f.).

Al producirse cada vez con mayor frecuencia en nuestros entornos sociales, la asumimos como normal y aceptable en nuestras relaciones interpersonales. Como seres sociales que somos, reaccionamos con reciprocidad: unas veces soy ignorado por ti y otras soy yo quien te ignora. Finalmente, terminamos por ignoramos simultánea y recíprocamente. Esta normalidad y aceptación no nos permiten percibir cómo se va minando nuestra autoestima y aumentando nuestra insatisfacción.

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Y de nuestros ambientes sociales vamos trasladándola a nuestros entornos más íntimos: nuestras relaciones familiares o de pareja.  Sin apenas darnos cuenta, el número de conflictos provocados por la falta de atención debida a las interrupciones generadas por el phubbing acaban mermando gravemente las relaciones, afectan a la calidad de vida y crean un entorno propicio para la aparición de síntomas depresivos.

Si en algún momento percibimos que estamos ningufoneando a alguien, o que estamos siendo ningufoneados, quizás sería ese el momento de replantearnos cómo gestionamos nuestro autocontrol, qué uso estamos haciendo de nuestro teléfono y cuánto valoramos nuestras relaciones. No se trata de abandonar el uso de las nuevas tecnologías, sino de ponerlas en su sitio: al servicio de la humanidad. No a la inversa.

Bibliografía

FundeuRAE (2016, 11 de agosto).  Phubbing puede traducirse como ningufonear. Recuperado de https://www.fundeu.es/recomendacion/phubbing-puede-traducirse-como-ningufonear/

 Macedo, Joaquín (2016, 29 de septiembre) ¿​Qué es el “Phubbing” y cómo afecta a nuestras relaciones? Recuperado de https://psicologiaymente.com/social/phubbing


[Adaptación publicada en ComunicaciónCiudad Nueva, junio 2022, p.38. Publicada en el Blog de Ciutat Nova el 11/07/2022 (Català Castellano).]