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Wednesday, June 12, 2024

Inteligencia Artificial, persona y ética

 

Imagen de Muhammad Usman Nazeer Gilani en Pixabay

 [He publicado esta entrada en el Blog de EiTB de Inteligencia Emocional el 12.06.2024. Este Blog fue cerrado el 01/07/2024]

Hace unos días me encontré con un artículo periodístico de José Carlos Castillo que me inquietó. El título: “Estoy en el infierno, rodeado de adictos” y otras jugarretas de la I(-nteligencia) A(-rtificial) que ‘resucita’ muertos.

 “Algunos programadores llevan tiempo entrenando a la IA para que replique personalidades; más concretamente la de aquellos seres queridos que ya no están entre nosotros, como método para aliviar el dolor de quienes siguen vivos. (...) James Vlahos, quien tras perder a su padre en 2016 a causa de un cáncer de pulmón decidió crear un 'chatbot' (...) utilizó todas las conversaciones escritas, fotografías y vídeos del difunto a su disposición, lo que le permitió mantener diálogos coherentes y realistas con su homónimo digital. Esto, asegura, le proporcionó un consuelo sin el que no hubiese sido capaz de seguir adelante.

Tan reveladora le resultó la experiencia que decidió fundar HereAfter AI, una empresa especializada en la creación de avatares virtuales.”

Javier García-Manglano, Lulu McMillan y Albert Vidal presentaron tres artículos en torno a “la inteligencia artificial emocional” hace cuatro años presentando Replika que “quiere ser lo que su nombre indica, una réplica de ti mismo, una oportunidad de hablar con ‘alguien’ que, de lo bien que te conoce, se va convirtiendo en la materialización de ese diálogo interior que te permite conocerte y entenderte mejor”.

Como estos autores también señalan, conviene no olvidar que estas aplicaciones no son otra cosa que un “producto comercial, destinado a generar negocio. Detrás de Replika (y de HereAfter AI y otras del género) hay una startup y unos emprendedores que necesitan, para atraer inversores y desarrollar su negocio, rendir beneficios en un entorno competitivo (...).  El modelo de negocio prevalente entre empresas tecnológicas es la ‘economía de la atención’”.

Creer que hablamos o interactuamos con nuestros seres queridos que ya no están o pretender conocernos mejor solamente escuchando nuestras propias reflexiones no parecen ser las más útiles para nuestro desarrollo personal, emocional e intelectual.

En estas andaba esos días, cuando la mañana del pasado 5 de junio tuvo lugar la presentación oficial del I Decálogo para el uso Ético de la Inteligencia Artificial en los medios de comunicación fruto de la reflexión iniciada hace aproximadamente un año por la diócesis de Bilbao y la Euskal Kazetarien Elkartea - Asociación Vasca de Periodistas, Colegio Vasco de Periodistas. En esta reflexión también se ha contado con las tres universidades vascas (Deusto, Mondragon y del País Vasco), así como con los medios de comunicación.

  


Imagen de Tharanga Adikari en Pixabay

Tras su lectura, reescribo brevemente y a mi modo los doce puntos del decálogo:

1.     Alinear el uso de la IA con valores humanos, derechos fundamentales y códigos deontológicos periodísticos promoviendo la autorregulación responsable.

2.     Respetar y mantener la confianza de los destinatarios de la información en quienes la emiten.

3.     Ser transparentes con la audiencia en cuanto al uso de la IA.

4.     En decisiones editoriales clave, que sean personas quienes controlen y supervisen.

5.     Extremar las medidas de ciberseguridad para quienes accedan y usen la IA.

6.     Esforzarse en proteger la privacidad de la audiencia y de los informantes.

7.     Utilizar la IA como apoyo para la mejora de la calidad informativa, siendo conscientes de sus limitaciones.

8.     Promoción de la formación continua de las/os periodistas sobre la IA, sus capacidades y riesgos.

9.     Monitorización y evaluación del impacto del uso de la IA.

10.  Apoyar la investigación y el debate independiente en torno a ese impacto.

11.  Abrir a la audiencia canales de cuestionamiento y crítica del uso de la IA y hacerlos públicos.

12.  Dada la rápida evolución de la IA y sus aplicaciones, será necesaria la revisión periódica de este decálogo.

Por la tarde, en un acto celebrado por los promotores de este documento en la Universidad de Deusto, Andrea Ciucci, secretario general de la Fundación Vaticana RenAIssance para la Ética de la Inteligencia Artificial, fue invitado a dar una conferencia. El título, Algorética, Inteligencia Artificial y una comunicación plenamente humana (Recomiendo la lectura del texto íntegro, cuyo enlace se encuentra en esta página web).

En ella informó de que desde 2016 la Pontificia Academia para la Vida, donde él desarrolla su tarea, “inició una compleja y articulada reflexión sobre el nexo entre las nuevas tecnologías y la vida humana”. La ética de la IA debe fundamentarse en principios como la transparencia, la inclusión, la responsabilidad, la imparcialidad, la trazabilidad, la seguridad y la privacidad. Principios que se enmarcan en una perspectiva antropológica y social, que abarcan el derecho, la educación y la ética. En este sentido, el Papa Francisco ha acuñado un neologismo, "algorética", para referirse a la ética de los algoritmos en contraposición al riesgo de la soberanía y prevalencia de los mismos, la "algocracia".

“La cuestión de la algorética es ante todo una cuestión de ética social, que sin duda tiene importantes implicaciones antropológicas pero que poco tienen que ver con los apocalípticos escenarios posthumanos de los que hablamos con demasiada frecuencia. Cuestiones como la recogida, posesión y custodia de datos, así como la protección de menores y personas frágiles, el aumento de las desigualdades y el riesgo de reducción de las libertades individuales, y el debilitamiento de los procesos democráticos, son sólo algunos de los temas que exigen una atención urgente y seria.”

Según sus datos, casi el 70% de la población mundial dispone de un teléfono inteligente y de conexión a Internet y es evidente que esto ha cambiado de facto de forma globalizada los vínculos sociales integrando diversas culturas y tradiciones en una única red.

El corazón del trabajo de Ciucci se centra en poner en el centro de estos avances tecnológicos a la persona, proponiendo que la IA respete principios éticos universales y que contribuya al bien común.

Hablar de ética de la IA no es hablar de máquinas, sino de las personas que las diseñan, programan sus algoritmos y las utilizan. Es hablar de una herramienta, la IA, que desarrollada y usada con principios éticos sólidos puede contribuir significativamente al bienestar de la sociedad y no solo a una parte de ella. La ética debe estar presente desde el inicio del proceso tecnológico para asegurar que las innovaciones realmente beneficien a la humanidad en su conjunto.

Una herramienta no tiene ética. La tiene quien la diseña, quien la fabrica, quien la usa. Un cuchillo es una herramienta que no se inventó para apuñalar personas...

Referencias

Bilboko Elizbarrutia – Diócesis de Bilbao (2024, 5 de junio). Presentado un decálogo para el uso ético de la Inteligencia Artificial en los medios. https://bizkeliza.org/noticia/presentado-un-decalogo-para-el-uso-etico-de-la-inteligencia-artificial-en-los-medios/

Bilboko Elizbarrutia – Diócesis de Bilbao (2024, 6 de junio). “La transformación actual es un fenómeno global, ante todo por su difusión instantánea”. https://bizkeliza.org/noticia/la-transformacion-actual-es-un-fenomeno-global-ante-todo-por-su-difusion-instantanea/

Castillo, José Carlos. (2024, 23 mayo). «Estoy en el infierno, rodeado de adictos» y otras jugarretas de la IA que 'resucita' muertos. https://www.elcorreo.com/vivir/tecnologia/infierno-rodeado-adictos-jugarretas-ia-resucita-muertos-20240520000452-ntrc.html

García-Manglano, Javier et al. (2020, 1 Jan). Tu mejor amigo… digital. Replika, lo último en inteligencia artificial emocional https://medium.com/thinktech/tu-mejor-amigo-digital-1-3-69a7add89362

García-Manglano, Javier et al. (2020, 2 Jan). Bienvenidos a la Petnología. https://medium.com/thinktech/bienvenidos-a-la-petnolog%C3%ADa-86624acd25f1 

García-Manglano, Javier et al. (2020, 3 Jan). Hiperconectados y solos. https://medium.com/thinktech/hiperconectados-y-solos-3c61f410d455

Laboratorio de Periodismo Luca de Tena (2024, 5 de junio). Decálogo para el uso Ético de la Inteligencia Artificial en los medios de comunicación.
https://laboratoriodeperiodismo.org/wp-content/uploads/2024/06/Decalogo-uso-inteligencia-artificial.pdf

Monday, November 06, 2023

La importancia de escuchar todas las voces

Imagen de Tumisu en Pixabay

Desde el 7 de octubre en Palestina ha vuelto a tomar la palabra la guerra y sus instigadores y secuaces (de todos los bandos) filtran lo que les interesa y silencian lo que no.

Hoy quiero compartir aquí el artículo publicado en EL CORREO el 4 de noviembre, por Hithem Abdulhaleem, amigo desde hace veintiocho años, de origen palestino-jordano, musulmán, doctor en psicología por la Universidad de Deusto, articulista de opinión de El Correo y residente en Bilbao.

En él, el autor subraya que ante esta dantesca tesitura y las imágenes tan apocalípticas que nos llegan desde Gaza, resulta urgente e imprescindible hacer una reflexión sobre las causas estructurales que han originado el conflicto palestino israelí, y que siguen alimentándolo hasta la actualidad.



Thursday, October 26, 2023

Al aire libre con vistas al mar

 

Imagen de hosny salah en Pixabay

[He publicado esta entrada en el blog de Inteligencia Emocional de EiTB el 25.10.2023. Este Blog fue cerrado el 01/07/2024]

Al noroeste, 50 km de costa mediterránea con uso acotado a 6 millas náuticas (unos 11 km) y fuertemente vigilada por la armada vecina. Desde diciembre de 2021, además de las preexistentes vallas, alambradas y torres de vigilancia, el resto del territorio queda delimitado por 65 km de un muro de hormigón, hierro y acero que recorre por completo el perímetro de una franja de tierra de 41 kilómetros de largo y entre 6 y 12 de ancho, con una superficie de 365 km², y una población que no llega a los dos millones y medio de habitantes. Cada placa del muro tiene una altura de 26 metros. Veinte enterrados para prevenir incursiones subterráneas, y seis sobre el suelo, para evitar saltos, y que además cuenta con sensores de movimiento, cámaras, radares y armas accionadas por control remoto. Junto a todo este control perimétrico, desde 2007 se ha impuesto un férreo bloqueo en los suministros de electricidad, gas, agua, alimentos, medicinas y combustible que desde el 7 de octubre han quedado cerrados completamenteEl perímetro amurallado, además de adentrarse en el mar 400 m tanto en el borde sur como el norte, cuenta con ocho pasos fronterizos, todos bajo el mismo control: siete con Israel, de los que sólo dos están operativos, ahora cerrados, y uno con Egipto, el único que se ha abierto para dejar pasar una mínima parte de la ayuda humanitaria necesaria para la población gazatí. Estos pasos son las únicas vías (terrestres) de entrada y salida del territorio.

El aeropuerto internacional inaugurado en 1998 fue bombardeado en 2001 y, por si alguien pensaba que quedaba algo que pudiera usarse, recibió una segunda lluvia de misiles en 2012.

Hablamos de la Franja de Gaza. Una auténtica cárcel al aire libre con vistas al mar.

Imagen de 2427999 en Pixabay

El pasado 7 de octubre, desde ella, grupos armados de Hamás, con el lanzamiento de cohetes y el despliegue de combatientes, atacaron por sorpresa varios enclaves del sur de Israel asesinando deliberadamente a más de 1.400 personas, en su mayoría civiles, hiriendo a unas 3.300 y llevándose a más de 200 rehenes civiles y prisioneros militares.

A este acto, Israel respondió declarando la guerra a los militantes de Hamás el día 8, autorizando “acciones militares significativas” contra ellos. Desde entonces, a consecuencia de los bombardeos israelíes, según algunas fuentes, hasta hoy han fallecido más de cinco mil personas, de las que el 40% son niñas y niños, el 22% mujeres y personas ancianas y más de 15.000 han resultado heridas.

Mientras las tropas israelíes se preparan para una inminente incursión por tierra por el norte de la Franja, un millón de personas gazatíes desplazadas, huyendo hacia el sur, se enfrentan a una dificilísima situación de supervivencia.

Hago mías, una vez más, las palabras del pasado 8 de octubre de Margaret Karram, presidenta del Movimiento de los Focolares, nacida en Haifa, Israel, en el seno de una familia árabe-palestina y católica:

“No hay palabras para expresar el infinito dolor que siento en el corazón por las poblaciones de Israel y Palestina; por los muertos, los heridos, los rehenes, los desaparecidos y sus familias, que el último y gravísimo estallido de violencia ha causado en mi tierra

Con profunda fe, junto a todo el Movimiento de los Focolares, me uno al llamamiento del Papa Francisco, al del Patriarcado Latino de Jerusalén, a las palabras de paz de los líderes de las distintas Iglesias cristianas y de los líderes de las Religiones –en particular de la región israelí-palestina–  para pedir que se detengan las armas y que se comprenda que, como ha dicho el Papa Francisco en el Ángelus de hoy, «el terrorismo y la guerra no conducen a ninguna solución, sino que toda guerra es una derrota…».

En la oración al Dios de la Paz y la Justicia, me uno también a aquellos que en todo el mundo ofrecen oraciones, sufrimientos y acciones, para que la paz triunfe sobre el odio y el terror. Mi especial agradecimiento a quienes me han escrito desde lugares de conflicto, como Ucrania, expresando su ofrecimiento y cercanía a pesar de la trágica situación en la que viven desde hace más de un año.

Esforcémonos por construir un mundo fraterno y hagamos todo lo posible para que estos pueblos y todos los que se encuentran en las mismas situaciones de inestabilidad y violencia encuentren el camino del respeto a los derechos humanos, donde la justicia, el diálogo y la reconciliación son las herramientas indispensables para construir la paz”.

There must be another way / Tiene que haber otro camino

https://www.facebook.com/AchinoamNini/posts/pfbid0do6kkaTzY9exdYkBWNtBqWaUPcv77bZwwo9nA6gyUREfkKoupyGymKyUHPWnp9g8l?mibextid=zDhOQc

Noa

En 2009, mi bella hermana Mira Awad y yo representamos a Israel en el festival de Eurovisión. Hicimos historia. Nunca antes Israel había estado representada por una judía israelí y una palestina israelí.  Nunca antes se había cantado en árabe en Eurovisión, y mucho menos junto al hebreo.

Escribí la canción en inglés con la colaboración de Gil Dor, que también la tradujo al hebreo, y Mira añadió la letra en árabe, y nos embarcamos en este fascinante viaje.

Esta canción sigue siendo dolorosamente relevante, hoy más que nunca. De hecho, apenas puedo cantarla o incluso PENSAR en ella sin llorar.

El nuevo, bello y conmovedor arreglo, que transforma la canción en una balada, fue realizado hábilmente por el corazón de Gil ♥️.

Os la regalamos a todos, para que la escuchéis, para que la grabéis en vuestros corazones como hicimos, y hacemos, cada día, en los nuestros.

"Cuando lloro, lloro por las dos.
Tiene que haber otro camino"


There Must Be Another Way

There must be another

Must be another way

 

Your eyes, sister

Say all that my heart desires

So far, we’ve gone

A long way, a very difficult way, hand in hand

 

And the tears fall, pour in vain

A pain with no name

We wait

Only for the next day to come

 

 There must be another way

There must be another way

 

Your eyes say

A day will come and all fear will disappear

In your eyes a determination

That there is a possibility

To carry on the way

As long as it may take

 

For there is no single address for sorrow

I call out to the plains

To the stubborn heavens

 

There must be another way

There must be another way

There must be another

Must be another way

 

We will go a long way

A very difficult way

Together to the light

Your eyes say

All fear will disappear

 

 

And when I cry, I cry for both of us

My pain has no name

And when I cry, I cry

To the merciless sky and say

There must be another way


And the tears fall, pour in vain

A pain with no name

We wait

Only for the day to come

 

There must be another way

There must be another way

There must be another

Must be another way

Debe haber otro camino

Debe haber otra

Debe haber otro camino

 

Tus ojos, hermana

Dicen todo lo que mi corazón desea

Hasta ahora, hemos ido

Un largo camino, un camino muy difícil, de la mano

 

Y las lágrimas caen, se derraman en vano

Un dolor sin nombre

Esperamos

Sólo a que llegue el día siguiente


Debe haber otro camino

Debe haber otro camino

 

Tus ojos dicen

Un día llegará y todo el miedo desaparecerá

En tus ojos una determinación

Que hay una posibilidad

De seguir el camino

Todo el tiempo que sea necesario

 

Porque no hay una sola dirección para el dolor

Llamo a las llanuras

A los cielos obstinados

 

Debe haber otro camino

Debe haber otro camino

Debe haber otro

Debe haber otro camino

 

Recorreremos un largo camino

Un camino muy difícil

Juntos hacia la luz

Tus ojos dicen

Todo el miedo desaparecerá

 

Y cuando lloro, lloro por los dos

Mi dolor no tiene nombre

Y cuando lloro, lloro

Al cielo despiadado y digo

Debe haber otro camino

 

Y las lágrimas caen, se derraman en vano

Un dolor sin nombre

Esperamos

Sólo a que llegue el día

 

Debe haber otro camino

Debe haber otro camino

Debe haber otra

Debe haber otro camino


Referencias

Karram, Margaret (2023, 8 de octubre). Redescubrir el camino del respeto de los derechos humanos a través del diálogo y la reconciliación. Recuperado de https://www.focolare.org/es/2023/10/08/italiano-margaret-karram-ritrovare-la-strada-del-rispetto-dei-diritti-umani-attraverso-dialogo-e-riconciliazione/

Pita, Antonio (2023, 16 de octubre). Gaza, con un millón de desplazados, se enfrenta a un desastre humano. Recuperado de https://elpais.com/internacional/2023-10-16/gaza-con-un-millon-de-desplazados-se-enfrenta-a-un-desastre-humanitario.html



Monday, February 13, 2023

Madurez

 

Foto de leah hetteberg en Unsplash

 [He publicado esta entrada en el Blog de Inteligencia Emocional de EiTB el 13.02.2023. Este Blog fue cerrado el 01/07/2024]

Según el Diccionario de la lengua española, en sus segunda y tercera acepciones, madurez es el “período de la vida en que se ha alcanzado la plenitud vital y aún no se ha llegado a la vejez” y el “buen juicio o prudencia, sensatez”. En el primer significado, “condición o estado de maduro”, nos redirige a este último concepto, maduro, ra, al que, en relación con la persona, lo define como el de alguien: “que ha alcanzado un estado de desarrollo adecuado para su utilización, funcionamiento o empleo”, “que ha alcanzado la capacidad mental propia de una persona adulta” o “que ha dejado de ser joven, pero no ha llegado a la vejez”.

Observando estas definiciones, parecería que la madurez se alcanza con los años, antes de llegar a la vejez y después de ser joven, cuando la persona se hace adulta, por el puro paso del tiempo. Y esto ocurre, al parecer, entre los 25 y los 60 años. Por otra parte, desde el punto de vista biológico, como en la mayoría de las especies, la madurez es un estado que se alcanza cuando el desarrollo físico y sexual está completo.

Visto y vivido lo sucedido desde los noventa con el cambio de milenio y particularmente en estos últimos quince años, de 2008 a 2023, tengo la impresión de que los conceptos manejados en los párrafos anteriores resultan difusos, laxos y hasta obsoletos en gran medida. ¿Qué es la “plenitud vital”? ¿Qué es “ser una persona adulta”? ¿Cuándo llegamos a “la vejez”? ¿Coincide nuestra evolución cerebral y conductual con las tradicionales fases temporales de niñez, adolescencia, juventud, madurez y vejez?

Con relación a los dos primeros periodos, y citando el estudio realizado en la Kansas State University, Holley Korbey aborda este tema enfatizando la percepción del alumnado universitario frente a cuestiones como el afrontamiento del conflicto y el manejo del estrés, la ansiedad y la depresión.

 «...cada vez hay más pruebas de que los problemas de la "edad adulta" y la salud mental de los universitarios pueden tener su origen, al menos en parte, en la infancia moderna. Las investigaciones demuestran que los jóvenes carecen de resiliencia emocional e independencia en comparación con las generaciones anteriores. El problema ha ido creciendo paralelamente al aumento de las tasas de ansiedad y depresión, quizá exacerbado por la pandemia de la COVID-19, y ha hecho que las universidades se esfuercen por ayudar y adaptarse.

“Algunos padres han estado criando a sus hijos de forma diferente, tienen ese valor del éxito a toda costa", afirma Dori Hutchinson, directora ejecutiva del Centro de Rehabilitación Psiquiátrica de la Universidad de Boston. "Me gusta describirlo como que algunos niños crecen con retraso en su desarrollo, los jóvenes de 18 años de hoy son como los de 12 de hace una década. Tienen muy poca tolerancia al conflicto y al malestar, y la COVID acaba de ponerlo en evidencia”» (Traducido de Korbey, 2022).

En las franjas temporales siguientes, encontramos a jóvenes de 30 años que no han abandonado el hogar familiar, y en sus cuarenta a madres y padres —bi o monoparentales— esperando bebés o criando niños y niñas pequeños.


Foto de Mario Purisic en Unsplash

Asimismo, son muchas las personas de entre 45 y 55 años que experimentan incertidumbre en o pérdida de sus trabajos y/o pasan por rupturas sentimentales. Situaciones que les obligan a situarse nuevamente ante una crisis, la de una segunda pubertad, que les coloca otra vez, pero mucho más tarde, en el momento de decidir cómo vivir hasta llegar a la vejez tras la pérdida de todo, o de gran parte, de lo construido hasta ese momento. Algunas de ellas reviven literalmente su época de púberes.

«... (no tiene por qué pasarle a todo el mundo) se les activa un malestar y una inquietud que puede llevar a rupturas de costumbres, hábitats e incluso lazos familiares y de pareja intentando volver a encontrar sensaciones perdidas. Pueden recurrir a fantasías de omnipotencia, idealización y control obsesivo característicos de otras épocas.

Dicho en cristiano, comienzan a vestirse como jovencitos recién salidos del "insti", asumen conductas arriesgadas, se vuelven rebeldes, quieren cambiar de vida o simplemente de físico por lo que se apuntan a la lista de espera de los centros de estética o al gimnasio exprés» (Serrano-Rosa, 2019).

Llegando a la jubilación (en torno a los 65), hoy en día nadie se siente viejo o vieja —anciana o anciano— todavía.

Las personas adolescentes estadounidenses mencionadas al principio mostraban retrasos en su maduración por falta de la adquisición de la resiliencia emocional e independencia en su infancia. Tras el breve recorrido presentado aquí hasta la jubilación, ¿podemos afirmar sin miedo a equivocarnos que quienes estamos en las fases siguientes de nuestro desarrollo vital estamos (o somos) maduros? Además de esas dos capacidades o condiciones vitales —resiliencia e independencia—, ¿dónde quedan la proactividad, la empatía, la solidaridad, el pensamiento crítico, la conducta razonable, la aceptación de críticas y expresión de las nuestras de forma asertiva, la aceptación responsable de las consecuencias de nuestros actos y decisiones, etc.?

Aceptar sin temor el final de una etapa y el comienzo de otra, y prepararnos bien para encarar el nuevo camino que se nos abre, nos ayudará a reflexionar sin prisas sobre las decisiones a tomar. Nunca es tarde para comenzar este entrenamiento o para reforzar el que traíamos en nuestro acervo. Tener más o menos años, no basta para alcanzar la madurez.

Para reflexionar sobre algunos puntos de este tema, me permito recomendar las entradas de Arantza Echaniz: Sobre la resiliencia y ¡Tropezar no es malo! ¡Y caer no es peor!


Bibliografía

Diccionario de la lengua española. Madurez. RAE. Recuperado de https://dle.rae.es/madurez

Diccionario de la lengua española. Maduro, ra. RAE. Recuperado de https://dle.rae.es/maduro

Echaniz Barrondo, Arantza (2023, 6 de febrero). Sobre la resiliencia. Recuperado de http://echanizbarrondo.blogspot.com/2023/02/sobre-la-resiliencia.html

Echaniz Barrondo, Arantza (2018, 7 de mayo). ¡Tropezar no es malo! ¡Y caer no es peor! Recuperado de https://echanizbarrondo.blogspot.com/2018/05/tropezar-no-es-malo-y-caer-no-es-peor.html

Enciclopedia Concepto. Madurez. Editorial Etecé. Recuperado de https://concepto.de/madurez/

Ruiz Mitjana, Laura (2022, 25 de diciembre). Los adolescentes de 18 años de hoy son como los de 12 años de hace una década: tienen menos resiliencia emocional e independencia. Bebés y más. Recuperado de https://www.bebesymas.com/ser-padres/adolescentes-18-anos-hoy-como-12-anos-hace-decada-tienen-resiliencia-emocional-e-independencia

Korbey, Holly (2022, 20 de diciembre). Young adults are struggling with their mental health. Is more childhood independence the answer? Recuperado de https://www.kqed.org/mindshift/60624/young-adults-are-struggling-with-their-mental-health-is-more-childhood-independence-the-answer

Serrano-Rosa, Isabel (2019, 26 de diciembre). Crisis de la mediana edad: volver a la adolescencia a los 50 años. El Mundo. Recuperado de https://www.elmundo.es/vida-sana/mente/2019/12/26/5e009b76fc6c83c8578b459d.html


[Adaptación publicada en Ciudad Nueva, marzo 2023, pp.36, 37.]  CN 202303 De Edad en Edad de JC Duque Ametxazurra

Friday, September 16, 2022

¡Qué mundo tan maravilloso!

 

Foto de NathanDumlao en Unsplash

[He publicado esta entrada en el Blog de Inteligencia Emocional de EiTB el 16.09.2022. Este Blog fue cerrado el 01/07/2024]

Cuando comenzó el mes de agosto estaba convencido de que el verano me iba a permitir deshacerme de una pegajosa e incómoda sensación de pesadez que llevaba arrastrando hacía ya un tiempo, quizás demasiado.

Habíamos planificado hacer un corto viaje con unos amigos hasta el norte de Portugal, donde entramos por Miranda do Douro. Nuestro centro de operaciones se situaría en Apúlia, una pequeña población costera en el distrito de Braga, desde la que podríamos desplazarnos cómodamente hasta Guimarães, Porto, Barcelos y Braga capital. Estas escapadas serían todas matutinas. El sol tardaba en deshacer la cotidiana, fría y húmeda bruma oceánica y nos refugiábamos en el interior, admirando la belleza, y conociendo la historia, de la cuna de Portugal. Por las tardes, ya de regreso, leíamos, tomábamos el sol, paseábamos, alguien incluso se atrevía con el Atlántico y descansábamos en la playa hasta el ocaso.

 A pesar de la compañía, el encanto del entorno y la tranquilidad circundantes, el lastre que oprimía mi frente no desaparecía. Tampoco incomodaba en exceso... Simplemente seguía ahí, presionando persistentemente. Aunque esos días no tuvimos demasiado tiempo, ni ganas, de estar al día con las noticias, cada vez que nos movíamos encontrábamos incendios activos en la distancia o zonas devastadas por las llamas en la cercanía de nuestra ruta. Ucrania y su situación, por poco que quisiéramos saber, no vaticinaba ninguna solución a corto plazo. La tensión provocada con China tras la visita a Taiwán de la presidenta de la Cámara de Representantes norteamericana Nancy Pelosi, la eliminación tras un ataque con drones por parte del ejército estadounidense del líder de Al Qaeda Ayman al Zawahiri, las revueltas en Sri Lanka, el Líbano o Irak. Los continuos enfrentamientos en el Sahel, el Congo, Gaza. Incluso en Nagorno-Karabaj (en Azerbaiyán con población armenia). Las crisis humanitarias en Afganistán, Burkina Faso, Etiopía, Somalia, Sudán del Sur y Yemen. Las inundaciones en Pakistán, los movimientos de migrantes jugándose la vida en el Mediterráneo o en el Atlántico... La subida de precios. La escandalosa y exponencial crecida de los beneficios de las empresas energéticas y la banca... ¡Y un calor! Un calor asfixiante que se mantenía inamovible mañana, tarde y noche. Todas estas realidades seguían golpeando mi cuerpo, mi cabeza y mi conciencia. Y yo, ¿qué podía hacer?

El verano siguió y cambiamos el escenario y la compañía. Caí en la cuenta de que, además de lo ya expuesto, arrastrábamos dos años largos de pandemia, de pérdida de familiares, de compañeros y de amigos, más las propias mermas, fruto directo, además, del paso del tiempo... Y yo, ¿qué podía hacer?

Recordé a María Belón (AprendemosJuntos, 2021) hablando del sentido de la vida tras la traumática y angustiosa experiencia vivida por ella y su familia en el tsunami del 26 de diciembre de 2004 en Tailandia. La lección aprendida era bien simple: "el sentido de la vida es amar". Deseé no tener que esperar un tsunami para aprender la lección...

What a wonderful world!



https://youtu.be/VqhCQZaH4Vs

¡Qué Mundo tan Maravilloso!

Veo árboles tan verdes, rosas rojas también

Los veo florecer para mí y para ti

Y me digo a mí mismo: ¡Qué mundo tan maravilloso!

 

Veo cielos tan azules y nubes tan blancas

Los días benditamente brillantes, las noches sagradamente oscura

Y me digo a mí mismo: ¡Qué mundo tan maravilloso!

 

Los colores del arco iris, tan bonito en el cielo

También están en los rostros de personas que van por ahí

Veo amigos dándose la mano, diciendo: ¿Cómo estás?

Están realmente diciendo: ¡Te quiero!

 

Escucho bebés llorar, los veo crecer

Van a aprender mucho más, de lo que yo nunca sabré

Y me digo a mí mismo: ¡Qué mundo tan maravilloso!

Sí, me digo a mí mismo: ¡Qué mundo tan maravilloso!

 

Referencias

AprendemosJuntos (2021, 17 de noviembre). "El sentido de la vida es amar". María Belón, médico y psicoterapeuta [archivo de vídeo]. https://youtu.be/lgo60SeJzl8

 


Friday, July 15, 2022

Erótica de la negatividad

 

Foto de Adrian Swancar en Unsplash


[He publicado esta entrada en el Blog de Inteligencia Emocional de EiTB el 15.07.2022. Este Blog fue cerrado el 01/07/2024]

En nuestra calidad de mamíferos superiores no podemos escapar, total y afortunadamente, de nuestros instintos. Es decir, no podemos dejar de ser, mal que nos pese, animales. ¡No queda otra que reconocerlo! Evolutivamente, nuestros cerebros están programados, entre otras cosas, para la supervivencia, para defendernos y/o protegernos de los posibles peligros que acechen nuestra vida o la de nuestra manada. Estamos genéticamente programados/as para sospechar, percibir, reconocer o intuir lo desconocido que podría hacernos daño o aniquilarnos individual o colectivamente. Es por esto que tendemos más a percibir lo negativo y lo peligroso que lo positivo.

 Desde el aspecto meramente instintivo, todo lo que encaje en lo descrito en el párrafo anterior atraerá como un potente imán nuestra atención y, más que probablemente, nuestra acción. Nuestros cerebros necesitan la mayor información posible para mantenernos a salvo.

Por este motivo el cerebro humano no es amigo de la incertidumbre. Necesitamos esa información para mantenernos a salvo. Nuestro cerebro lo sabe, y moviliza ciertos recursos para obtenerla. Quizás sea el motivo por el que tenemos esa necesidad imperiosa de pararnos con el coche ante un accidente de tráfico en el carril contrario. O ver el siguiente episodio de nuestra serie favorita cuando se queda en mitad de la acción. Saber nos calma y da seguridad (Cardell, 2020).

Vivimos en la era de Internet, en la de la información global, pero sin claros referentes informativos. La llamada democratización de la información escasea de fuentes fiables y excede de informantes de dudosa legitimidad. Si a esto sumamos nuestro instinto natural para la búsqueda de información preventiva, podemos caer en lo que se ha denominado el doomscrolling (del inglés doom = muerte, fatalidad, maldición, destino y scroll = desplazarse por las pantallas de los dispositivos informáticos) y que podríamos definir como la búsqueda obsesiva de información que nos dé certezas para prepararnos para la defensa en un mar de informaciones negativas e inciertas. Los algoritmos de las redes sociales hacen su trabajo y nos ceban de lo que más se ajuste a nuestras preferencias. Y, tarde o temprano, nuestros cerebros se colapsan. Quedamos atrapados en un bucle de ansiedad y depresión en el momento actual (Cardell, 2020). En este sentido el doomscrolling puede llegar a convertirse en una peligrosa adicción: la dependencia nociva de recibir malas noticias.

 El consumo de malas noticias nos provoca inevitablemente emociones negativas. Según Eduardo Torrecillas, las emociones negativas pueden convertirse en disfuncionales dependiendo de su intensidad. Las emociones son humanas, es decir, el humano está diseñado para crear, experienciar y en definitiva vivir todo tipo de emociones, tanto negativas como positivas. Y resulta que a veces, buscando el escapar del estado de ánimo desagradable, acabamos viviendo uno que nos daña aún más (Torrecillas, 2015). Así, la preocupación, exacerbada, se convierte en ansiedad. La tristeza en depresión. El enfado, si es con uno mismo, en culpabilidad, y si es hacia las/os otras/os, en ira.

Una vez más, ser conscientes de lo que hacemos y sus consecuencias es el primer paso para tomar las medidas necesarias para conseguir una relación saludable con las nuevas tecnologías y ayudarnos a mantener un cierto equilibrio emocional.

Como dice el antiguo proverbio chino: Si las cosas tienen solución, ¿por qué preocuparse? Y si no la tienen, ¿por qué preocuparse?

Bibliografía

Cardell, Fabián (2020, 17 de diciembre). Doomscrolling: el cortocircuito de nuestro cerebro. Recuperado de https://psicologiaymente.com/social/doomscrolling

Torrecillas Rivera, Eduardo (2015, 16 de noviembre) ¿Son las emociones negativas tan malas como parecen? Recuperado de https://psicologiaymente.com/psicologia/emociones-negativas-malas-como-parecen