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Tuesday, April 21, 2026

El bus del cole

 


Imagen de Dernsteiner en Pixabay

[Esta entrada ha sido publicada en la revista LAR #8 Invierno 2025, sección Melodías, p. 8, y en la web el 18 de diciembre de 2025. Castellano Català]

De niño mis padres solían repetirme una frase que no he olvidado: “recuerda que tus derechos terminan exactamente donde empiezan los de las demás personas”.

Con cierta frecuencia, camino a mi trabajo, suelo pasar por una acera más bien estrecha —no llega a los dos metros de ancho— en la que un servicio privado de autobús recoge a niñas y niños de infantil y primaria de un colegio. Las y los pequeños esperan junto a padres, madres y demás acompañantes mayores de edad, situados más o menos cerca de la fachada de los edificios. Un día, cuando pasaba por en medio de esta multitud que ya ocupaba casi toda la acera, llegó el autobús. De repente se produjo una estampida hacia sus puertas y quienes estábamos de paso por ahí, aprovechando un espacio a modo de pequeño pasillo todavía no ocupado, tuvimos que esquivar tanto a criaturas como a acompañantes que se abalanzaban desordenadamente sobre nosotros. Un padre que llevaba a su niño hacia el vehículo se puso cariñoso, paró en seco y se inclinó para darle un beso de despedida. Lo que pasa es que lo hizo en el pasillito libre por el que circulábamos los transeúntes y en el momento en que yo ya no podía esquivarlo, chocando contra él. Se dio media vuelta, me miró airado y me dijo "¿a qué tanta prisa?". "La acera es para todos" contesté medio desconcertado, medio enfadado, mirándole fijamente mientras intentaba seguir andando. Él también se quedó mirándome. Tras dejar al niño, retrocedió hasta la pared del edificio cercano mientras levantaba el antebrazo derecho, haciendo girar su mano con los dedos extendidos y rígidos, algo flexionados, desafiante, como diciendo con cierto desprecio "¡vete ya!". Su actitud me hizo sentir como alguien que hubiera profanado una propiedad sagrada y privada sin derecho a pedir algo de educación y civismo tratándose, además, de un espacio público.

Me vinieron a la cabeza las múltiples violaciones de los derechos humanos más básicos que aún se producen en nuestra realidad vital, local y universal, y las actitudes de algunas personas que se erigen en dueñas y señoras de quienes no son como ellas.

«El que es fiel en lo poco, también en lo mucho es fiel; el que es injusto en lo poco, también en lo mucho es injusto» (Lc 16, 10). Mis derechos terminan donde empiezan los de las demás.

 Seguí caminando hacia mi trabajo sin volver la vista atrás.

Tema musical:

Carlos Baute: Intenta respetar


Monday, July 21, 2025

De jefaturas y liderazgos

 

Foto de Rineshkumar Ghirao en Unsplash

[Esta entrada ha sido publicada en la revista LAR #6 Verano 2025, sección Melodías, p. 8, y en la web el 23 de junio de 2025. Castellano Català]

¿Qué líderes queremos?

Hace ya un tiempo que oímos expresiones como “el líder del equipo”, “la líder del partido” o “la lideresa, o el líder, del país” en referencia al capitán de una agrupación deportiva, la presidenta o secretaria general de una organización política o la persona que ocupa la máxima posición en el gobierno de una nación. Otro tanto encontramos en la denominación como líder o lideresa que se da a diferentes niveles y en múltiples sectores a quienes ocupan un puesto de mando, esto es, una jefatura.

Estos ejemplos ponen en evidencia más un deseo que una realidad. Contratar, elegir, nombrar o poner a alguien al frente, al mando de algo, en el mejor de los casos, presupone que es la persona más preparada y capacitada para tomar las riendas de lo que haya que hacer. Después tendrá que demostrarlo. Llamarla líder no le confiere automáticamente ninguna cualidad extra. Si esta persona tiene que dirigir lo que sea, además de ser profesionalmente buena a título individual, tendrá que aprender o mejorar, desarrollar y demostrar otro tipo de habilidades.

El Dalái Lama[1], tras años de relación con líderes de gobiernos, empresas y otras organizaciones, subraya que estas personas “tienen un fuerte impacto en la vida de las personas y en cómo se desarrolla el mundo”. Y reconociendo el deseo de felicidad de la humanidad, promueve la reinstalación de “un compromiso con la unidad de la humanidad y el altruismo hacia nuestros hermanos y hermanas. (...) Las personas a menudo no se dan cuenta de que la bondad, la compasión y el amor son factores que contribuyen a nuestra supervivencia”.

Hace más de dos mil años, dos discípulos de Jesús discutían por ocupar un puesto relevante en la jerarquía de su reino. Los demás, al enterarse, se enfadan. Él los reúne y les dice:

«Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida...»[2].

Seguir a un “líder” bailando bobaliconamente está bien como divertimento. Poco más...

 

Tema musical:

Sol Habana: Follow the leader 



[1] El Dalái Lama sobre por qué los líderes deben ser conscientes, altruistas y compasivos. https://bit.ly/3RsuOcU

[2] Mt 20, 20-28. https://www.conferenciaepiscopal.es/biblia/nuevo-testamento-mateo/

Wednesday, January 08, 2025

Cuídame

 

Imagen de Tung Lam en Pixabay

[Esta entrada ha sido publicada en la revista LAR #4 Invierno 2024, sección Melodías, p. 8, y en la web el 20 de diciembre de 2024. Castellano Català]

El primer signo de civilización

Cuando nos sentimos fuertes, con salud, en un entorno seguro y rodeados de personas que nos inspiran confianza a menudo olvidamos lo frágiles que somos. Este olvido, además, es inversamente proporcional a nuestra edad. Podemos encontrarnos con nuestra vulnerabilidad de forma inesperada. Una catástrofe natural, un accidente, una enfermedad, la súbita muerte de alguna persona cercana, la pérdida del trabajo, para demasiadas personas la guerra..., o plácidamente cuando poco a poco nos acercamos al final de nuestro camino. ¿Habrá alguien que no necesite cuidados en algún momento de su vida?

La antropóloga estadounidense Margaret Mead consideraba que el primer signo de civilización en una cultura antigua fue cuando se descubrió un fémur fracturado que apareció sanado. En el reino animal, si te rompes una pierna, mueres. No puedes buscar comida o agua ni huir del peligro, siendo presa fácil para los animales salvajes. Y ningún animal con una extremidad motriz rota sobrevive lo suficiente para que el hueso se suelde por sí solo. De modo que un fémur roto curado evidencia que alguien se quedó con quien se lo rompió, y le vendó e inmovilizó la fractura. Es decir, lo cuidó.

Cuidar es algo inherente al ser humano. E implica acercamiento, comunicación, es decir escucha y entendimiento de las necesidades más allá de las palabras, atención a los gestos, actitudes y silencios. No impone, sino que acompaña y asiste en lo físico, en lo emocional, espiritual y social.

La carga del cuidado no profesional, por tanto ni remunerado ni reconocido, todavía recae principalmente en las mujeres y las niñas, mostrando una distribución de responsabilidades nada equitativa y que, además, vulnera sus derechos humanos. Y en el ámbito profesional se mantiene este desequilibrio numérico...

Todo parece indicar que en los últimos años está habiendo un notable incremento de la concienciación y de la participación ciudadana en cuestiones relacionadas con el cuidado. De personas, el medio ambiente, la economía sostenible, nuestra propia supervivencia, la reacción ante catástrofes... Aunque las noticias se obstinan en mostrar únicamente los aspectos negativos del lado más oscuro de nuestro planeta, me viene en mente lo que le contestó Jesús al maestro de la ley tras contarle el episodio del samaritano: “¿Cuál de estos tres te parece que ha sido prójimo del que cayó en manos de los bandidos?». Él dijo: «El que practicó la misericordia con él». Jesús le dijo: «Anda y haz tú lo mismo». (Lc 10:36-37)

Tema musical:

Pedro Guerra, Jorge Drexler: Cuídame (Directo Libertad 8)


Monday, July 15, 2024

Sinfonía

Imagen de Vilius Kukanauskas en Pixabay

[Esta entrada ha sido publicada en la revista LAR #2 Verano 2024, sección Melodías, p. 8, y en la web el 12 de julio de 2024. Castellano / Català]

Algunas veces, la música que nos resuena dentro es mucho más que una canción. Últimamente la percibo próxima a una sinfonía. En tono menor.

Primer movimiento. Allegro energico, ma non troppo

Desde febrero de 2022 y octubre de 2023, tambores de guerra suenan cerca. Y estos no son los únicos que redoblan. Se hace difícil, por no decir imposible, recordar algún periodo histórico sin guerras. Al menos en los últimos diez mil años. Del mismo modo, hace mucho tiempo que no resulta nada sencillo encontrarles algún sentido más allá de la codicia, el odio o la intolerancia de un grupo humano contra otro. Y, particularmente desde 1914, con un grado de crudeza, crueldad, destrucción y aberración inhumanas y escalofriantes, progresivamente corregidas y aumentadas, nunca antes conocidas.

Segundo movimiento. Andante Moderato

Hay personas muy especiales en nuestra vida. Y si además compartes con ellas proyectos entusiasmantes y novedosos, el viaje se convierte en una maravillosa y placentera aventura.  Personas a quienes sientes intensamente en el corazón, en la mente, en la existencia. Tan dentro que cuando les diagnostican una extraña dolencia, con pronóstico tan incierto que casi nadie se atreve a formularlo, sientes que se te hiela la sangre. Él entra ahora en una dura batalla. Tú continúas tu día a día, sí, pero la vida se hace pesada, la mente no deja de dar vueltas y el corazón duele al latir.

Tercer movimiento. Scherzo

Una amiga cercana, con quien en la adolescencia compartiste fiestas, sueños, proyectos y viajes. Recibes una llamada. Tuvo una recaída de su enfermedad y una crisis repentina. Acaban de sedarla. Horas después, ese mismo día, no vuelve a despertar. Sensación de impotencia. Tuvo que irse y no pudimos despedirnos...

Cuarto movimiento. Finale. Allegro moderato — Allegro energico

Algunas veces, notas graves, ritmos lentos y solemnes, colores oscuros, entornos fríos y nebulosos son los que nos envuelven y ralentizan dificultando el día a día. La vida continúa y, pese a las pesadas sombras, se puede seguir deseando la paz intentando construirla; seguir deseando lo mejor para el amigo que ahora lucha, intentando estar ahí, a su lado; seguir deseando consuelo para quienes perdieron una hermana, una madre, una amiga e intentando no olvidar cómo vivir con quienes nos rodean...

 

Tema musical:

Erik Satie, Alexandre Tharaud. Gnossienne: No. 1


 



Monday, April 01, 2024

Algoritmos

 

Imagen de Chen en Pixabay

[He publicado esta entrada en el Blog de Inteligencia Emocional de EiTB el 01.04.2024. Este Blog fue cerrado el 01/07/2024]

Matrix (1999), Ready Player One (2018), Blade Runner (1982), Yo, robot (2004), Terminator (1984), 2001: Una odisea del espacio (1968), entre otras muchas, son películas de ciencia ficción que han dado imagen, sonido y acción —y alas a la imaginación— en torno a la inteligencia artificial (IA), los cíborgs y humanoides, la realidad —virtual o aumentada—, las inquietantes distopías y las inciertas perspectivas de futuro de la humanidad tal como la conocemos.

Con la reciente puesta en escena de la IA generativa de texto, imagen, sonido y vídeo y su rápida difusión mediática, lo que parece es que se nos quiere hacer creer que toda esta innovación tecnológica ha surgido como por arte de magia, intervención esotérica, alienígena o metafísica o, incluso, evolucionando por sí misma como cualquier ser —micro o macroscópico— y acabará, autónoma e independientemente, dominando —o destruyendo— a la humanidad.

Creo que somos muchas las personas para quienes ni el arte del ilusionismo, a través de trucos, juegos y efectos disuasorios con apariencia real, ni los extraterrestres, las personas iniciadas o las divinidades, reales o ficticias, están influyendo, ni directa ni indirectamente, en esta evolución y, mucho menos, que sea ella quien lo haga por su cuenta. Como queda dicho por las fechas de las películas antes citadas, y los datos históricos de la ciencia, desde finales del siglo XIX y, sobre todo desde mediados del XX, la utilización de las máquinas para la realización de cálculos, resolución de problemas y búsqueda de mejores alternativas es un hecho.

Es ahora cuando reclama aquí su presencia el gran protagonista, del que tanto se habla, y a quien se señala como culpable de todas las presentes y futuras desgracias o se alaba como artífice de las victorias y éxitos relacionados: el algoritmo, los algoritmos.

¿Qué es un algoritmo informático? Un conjunto de instrucciones limitadas, definidas y ordenadas, cuyo objeto es la resolución de un problema, la realización de un cálculo o el desarrollo de una determinada tarea. Es decir, un algoritmo es un procedimiento ordenado paso por paso para conseguir exitosamente un fin previamente definido.

Esto me recuerda, como definición y estructura, otra cosa: una receta de cocina. Previos: se necesita aceite, una sartén, sal, espumadera, plato y un huevo —recalcular cantidades de aceite y sal según el número de huevos—. Calentar una cantidad suficiente en la sartén (algo menos de un dedo) y esperar a que coja buena temperatura sin que llegue a humear. Abrir el huevo con cuidado y deslizarlo cuidadosamente en la sartén lo más cerca posible del aceite. Dejar pasar unos tres minutos, extraer el huevo ya frito con la espumadera y ponerlo sobre el plato. Espolvorear una pequeña cantidad de sal sobre la yema y la clara.

El algoritmo de una red social recoge mis datos personales y almacena el número de veces que busco determinados datos o visito ciertos contenidos y por cuánto tiempo. Se pondrá a buscar otros similares y me los irá sirviendo poco a poco para satisfacer mis gustos o reforzar mis opiniones y posturas. Sazonará la mezcla con elementos de otras personas con gustos parecidos a los míos, para “enriquecer” mi acervo al respecto.

La receta, por sí misma, no hace nada. Si quien la escribe sustituye, por ejemplo, la sal por ricina convierte en letal una sencilla comida. El algoritmo, per se, tampoco hace nada. Todo depende de quién lo escriba. Y de para y por qué...

Como usuario, debo ser consciente de que los algoritmos han sido programados (escritos) por alguien que trabaja para una compañía, un sello comercial o una corriente ideológica, política o religiosa y que sus intereses y sesgos, camuflados tras la información —incluida en textos, imágenes, sonidos y vídeos—, podrían estar condicionándome para no contrastarlos con otras fuentes o para manipularme sutilmente y hacerme, sin apenas darme cuenta, ajustar mi conducta a sus intereses.


Tuesday, January 30, 2024

Redes Sociales. Constructoras de Fraternidad Universal.

 



[He publicado esta entrada en el Blog de Inteligencia Emocional de EiTB el 30.01.2024. Este Blog fue cerrado el 01/07/2024]

Me han pedido que imparta un taller sobre el uso de las Redes Sociales a un grupo de voluntarias y voluntarios del Movimiento de los Focolares (Focolares, Web oficial) provenientes de distintos puntos de España. Primero, me siento agradecido y halagado. Después, tengo un poco de pudor. No soy un experto en el tema. Como en tantas otras cosas, solamente soy un usuario habitual, quizás avanzado, y publico lo que escribo en distintas plataformas. Agradezco a quienes me invitan a expresarme en ellas y me atrevo hoy, con cierto reparo, a compartir qué tengo en cuenta cuando tengo que acometer esa labor.

Reparo, porque creo honestamente que puedo aportar en las redes lo que pienso y siento, pero como en cualquier otra experiencia de comunicación, soy consciente de que si bien habrá quienes compartan total o parcialmente mis opiniones, otras personas no pensarán lo mismo y tendrán otras tan válidas como las mías, o más, aunque pudieran ser antagónicas.

Y es en este punto en el que quisiera detenerme un momento.

Las Redes Sociales se han convertido, en cierta medida, en la plaza del pueblo. Y en las plazas de los pueblos coincidimos personas de toda clase, formación, profesión, habilidad, ideología, creencia, virtud o ausencia de alguna o de todas las antedichas. También personas bienintencionadas, las más, y otras con aviesas intenciones, no tantas, pero muy dañinas.

En la plaza real, con sus bancos, fuentes, farolillos, árboles y jardines, a una determinada hora —pueden ser varias a lo largo de la jornada— se reúne el vecindario. Encuentro a alguien con quien hablar e inicio una conversación o reacciono y respondo si quien da el primer paso es la otra persona. Casi con total seguridad será conocida —de lo contrario podrían tomarme por loco— y nuestra charla pasará desapercibida para el resto de ocupantes del espacio circundante, salvo para quienes estén a nuestro lado y no estén hablando con nadie, u otras personas, también conocidas, que podrían querer sumarse a nuestro coloquio.

El tono de éste será cordial en la medida en que el tema tratado no genere discordancias o acabará con una abrupta subida de volumen de las voces y correspondiente engrosamiento de las palabras en caso contrario. Algunos —subrayo aquí mayoritariamente el masculino—, incluso, llegado el caso, podrían evocar su vena pugilística e intentar liarse a guantazos para dirimir diferencias. Cómo acabe esta historia dependerá del grado de proximidad, relación afectiva, educación y contención de las personas implicadas.

En la nueva plaza virtual no hay diferencia en cuanto a la tipología de las personas participantes antes descrita. Sin embargo, sí en cuanto al número. Aquí son miles o cientos de miles. A esta plaza, además, puedo acceder en cualquier momento y desde cualquier sitio, con solo activar mi teléfono inteligente, mi tablet o mi ordenador. Y estas son las puertas de acceso al mundo de las redes sociales, que son “... sitios o plataformas de internet que nos permiten conectarnos con amigos y familiares, entablar nuevas relaciones de un modo virtual y compartir e interactuar con todos ellos intercambiando información, datos y contenidos en diferentes formatos (texto, audio, fotografía, vídeo). También creamos comunidades sobre intereses comunes: trabajo, tiempo libre, lecturas, juegos, amistad, aficiones, relaciones amorosas, relaciones comerciales, etc.” (Duque, 2018).

Pero en estas interacciones entra en juego algo que pasa absolutamente desapercibido, y que toma buena nota de todo, DE TODO. Al conectarme a internet, a través de cada red social que utilizo “... estoy transmitiendo sin apenas darme cuenta quién soy, dónde vivo, dónde estudio o trabajo, dónde estoy, con quién, cómo voy, qué me gusta y qué no, a qué hora y qué leo, cuándo duermo, quiénes son mis amigos y familiares, cuál es mi orientación sexual, religiosa, política…” (Duque 2018).

Esta información que se recoge y almacena cuidadosamente en una gigantesca base de datos (Big Data) que será analizada, ordenada y clasificada para ser utilizada convenientemente para ofrecerme lo que decida que se ajusta a mi perfil y beneficie a las empresas que patrocinan la red social correspondiente. En pocas palabras, para controlarme y manipularme contando con mi consentimiento. “Juntos, libre y voluntariamente, estamos haciendo realidad parte de la distopía del 1984 de George Orwel: Big brother is watching you! (¡El Gran Hermano te vigila!). E insisto: diaria, libre y voluntariamente, sin preocuparnos lo más mínimo” (Duque, 2021).

 

Foto de Gerd Altmann en Pixabay

Por otra parte, ¿cuántas veces nos habremos encontrado con noticias, imágenes, comentarios, vídeos, audios o textos que nos han hecho experimentar sentimientos de ansiedad, odio, hostilidad, discordia, división? Muy probablemente gran parte de ellas, si no todas, serían noticias falsas (fake news), ya que esos son los efectos que provocan.

¿Cuántas nos hemos resistido a reaccionar del mismo modo y volcarlo en las redes?

Teniendo todo esto en cuenta, que puede asustar un poco, ¿qué podemos hacer?

En 1997, en su Lección con motivo de la concesión del doctorado honoris causa en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Católica St. John, Bangkok, hablando del uso de los medios de comunicación de ese momento por parte del Movimiento de los Focolares por ella fundado, Chiara Lubich decía:

... Es verdad que actualmente se los critica por el mal, la violencia, el erotismo, etc., que transmiten. Por eso, dado el mal uso que se suele hacer de ellos, nos podemos preguntar si nos alineamos con los que los maldicen, o bien con los que los exaltan.

Nosotros queremos estar entre los que quieren hacer buen uso de ellos e invitan a los demás a hacer lo mismo (...) Precisamente ahora, cuando se requiere un mundo más unido y se reclama la fraternidad universal, ahora es cuando la humanidad dispone de estos potentes medios de comunicación (...) Espero que, gracias a él (el doctorado honoris causa) muchos adquieran mayor conciencia de lo que pueden llegar a ser en nuestras manos estos dones de la técnica moderna. (Clariá, Dal Rì, 2000:514).

Como vemos, las redes sociales pueden contribuir tanto a la construcción de un mundo mejor como a entorpecer este proceso. Si nuestra apuesta es la primera, esforcémonos por conocerlas bien y utilizarlas adecuadamente, cuidando qué y cómo dejamos nuestra huella en ellas.

Tengo en mi mesa un pequeño cartel en inglés que me recuerda una clave que me ayuda a ello: antes de hablar —o de escribir, de compartir por las redes...—: PIENSA (Before you speak: THINK), transformando el verbo pensar en inglés (think) en un acrónimo:

 

T - Is it true? (¿Es cierto?)

H - Is ti helpful? (¿Es útil?)

I - Is it inspiring? (¿Es motivador?)

N - Is it necessary? (¿Es necesario?)

K - Is it kind? (¿Es amable?)

 

Referencias

Clariá, Carlos y Dal Rì, Claretta (2000). Unidad y medios de comunicación. En Como un arco iris. Madrid: Ciudad Nueva, 509-596.

Duque, Juan Carlos (2018, 11 de mayo). Redes sociales: emociones a flor de piel. Recuperado de https://blogs.eitb.eus/inteligenciaemocional/2018/05/11/redes-sociales-emociones-a-flor-de-piel/

Duque, Juan Carlos (2021, 16 de febrero) El dilema de la mensajería digital. Recuperado de https://blogs.eitb.eus/inteligenciaemocional/2021/02/16/el-dilema-de-la-mensajeria-digital/

Duque, Juan Carlos (2022, 17 de mayo). No a la inversa. Recuperado de https://blogs.eitb.eus/inteligenciaemocional/2022/05/17/no-a-la-inversa/

Duque, Juan Carlos (2022, 15 de julio). Erótica de la negatividad. Recuperado de https://blogs.eitb.eus/inteligenciaemocional/2022/07/15/erotica-de-la-negativdad/

Focolares, Movimiento de los (Web oficial). Voluntarios. Recuperado de https://www.focolare.org/espana/es/focolares/scelte-e-impegno/volontari/

Monday, November 06, 2023

La importancia de escuchar todas las voces

Imagen de Tumisu en Pixabay

Desde el 7 de octubre en Palestina ha vuelto a tomar la palabra la guerra y sus instigadores y secuaces (de todos los bandos) filtran lo que les interesa y silencian lo que no.

Hoy quiero compartir aquí el artículo publicado en EL CORREO el 4 de noviembre, por Hithem Abdulhaleem, amigo desde hace veintiocho años, de origen palestino-jordano, musulmán, doctor en psicología por la Universidad de Deusto, articulista de opinión de El Correo y residente en Bilbao.

En él, el autor subraya que ante esta dantesca tesitura y las imágenes tan apocalípticas que nos llegan desde Gaza, resulta urgente e imprescindible hacer una reflexión sobre las causas estructurales que han originado el conflicto palestino israelí, y que siguen alimentándolo hasta la actualidad.



Thursday, October 26, 2023

Al aire libre con vistas al mar

 

Imagen de hosny salah en Pixabay

[He publicado esta entrada en el blog de Inteligencia Emocional de EiTB el 25.10.2023. Este Blog fue cerrado el 01/07/2024]

Al noroeste, 50 km de costa mediterránea con uso acotado a 6 millas náuticas (unos 11 km) y fuertemente vigilada por la armada vecina. Desde diciembre de 2021, además de las preexistentes vallas, alambradas y torres de vigilancia, el resto del territorio queda delimitado por 65 km de un muro de hormigón, hierro y acero que recorre por completo el perímetro de una franja de tierra de 41 kilómetros de largo y entre 6 y 12 de ancho, con una superficie de 365 km², y una población que no llega a los dos millones y medio de habitantes. Cada placa del muro tiene una altura de 26 metros. Veinte enterrados para prevenir incursiones subterráneas, y seis sobre el suelo, para evitar saltos, y que además cuenta con sensores de movimiento, cámaras, radares y armas accionadas por control remoto. Junto a todo este control perimétrico, desde 2007 se ha impuesto un férreo bloqueo en los suministros de electricidad, gas, agua, alimentos, medicinas y combustible que desde el 7 de octubre han quedado cerrados completamenteEl perímetro amurallado, además de adentrarse en el mar 400 m tanto en el borde sur como el norte, cuenta con ocho pasos fronterizos, todos bajo el mismo control: siete con Israel, de los que sólo dos están operativos, ahora cerrados, y uno con Egipto, el único que se ha abierto para dejar pasar una mínima parte de la ayuda humanitaria necesaria para la población gazatí. Estos pasos son las únicas vías (terrestres) de entrada y salida del territorio.

El aeropuerto internacional inaugurado en 1998 fue bombardeado en 2001 y, por si alguien pensaba que quedaba algo que pudiera usarse, recibió una segunda lluvia de misiles en 2012.

Hablamos de la Franja de Gaza. Una auténtica cárcel al aire libre con vistas al mar.

Imagen de 2427999 en Pixabay

El pasado 7 de octubre, desde ella, grupos armados de Hamás, con el lanzamiento de cohetes y el despliegue de combatientes, atacaron por sorpresa varios enclaves del sur de Israel asesinando deliberadamente a más de 1.400 personas, en su mayoría civiles, hiriendo a unas 3.300 y llevándose a más de 200 rehenes civiles y prisioneros militares.

A este acto, Israel respondió declarando la guerra a los militantes de Hamás el día 8, autorizando “acciones militares significativas” contra ellos. Desde entonces, a consecuencia de los bombardeos israelíes, según algunas fuentes, hasta hoy han fallecido más de cinco mil personas, de las que el 40% son niñas y niños, el 22% mujeres y personas ancianas y más de 15.000 han resultado heridas.

Mientras las tropas israelíes se preparan para una inminente incursión por tierra por el norte de la Franja, un millón de personas gazatíes desplazadas, huyendo hacia el sur, se enfrentan a una dificilísima situación de supervivencia.

Hago mías, una vez más, las palabras del pasado 8 de octubre de Margaret Karram, presidenta del Movimiento de los Focolares, nacida en Haifa, Israel, en el seno de una familia árabe-palestina y católica:

“No hay palabras para expresar el infinito dolor que siento en el corazón por las poblaciones de Israel y Palestina; por los muertos, los heridos, los rehenes, los desaparecidos y sus familias, que el último y gravísimo estallido de violencia ha causado en mi tierra

Con profunda fe, junto a todo el Movimiento de los Focolares, me uno al llamamiento del Papa Francisco, al del Patriarcado Latino de Jerusalén, a las palabras de paz de los líderes de las distintas Iglesias cristianas y de los líderes de las Religiones –en particular de la región israelí-palestina–  para pedir que se detengan las armas y que se comprenda que, como ha dicho el Papa Francisco en el Ángelus de hoy, «el terrorismo y la guerra no conducen a ninguna solución, sino que toda guerra es una derrota…».

En la oración al Dios de la Paz y la Justicia, me uno también a aquellos que en todo el mundo ofrecen oraciones, sufrimientos y acciones, para que la paz triunfe sobre el odio y el terror. Mi especial agradecimiento a quienes me han escrito desde lugares de conflicto, como Ucrania, expresando su ofrecimiento y cercanía a pesar de la trágica situación en la que viven desde hace más de un año.

Esforcémonos por construir un mundo fraterno y hagamos todo lo posible para que estos pueblos y todos los que se encuentran en las mismas situaciones de inestabilidad y violencia encuentren el camino del respeto a los derechos humanos, donde la justicia, el diálogo y la reconciliación son las herramientas indispensables para construir la paz”.

There must be another way / Tiene que haber otro camino

https://www.facebook.com/AchinoamNini/posts/pfbid0do6kkaTzY9exdYkBWNtBqWaUPcv77bZwwo9nA6gyUREfkKoupyGymKyUHPWnp9g8l?mibextid=zDhOQc

Noa

En 2009, mi bella hermana Mira Awad y yo representamos a Israel en el festival de Eurovisión. Hicimos historia. Nunca antes Israel había estado representada por una judía israelí y una palestina israelí.  Nunca antes se había cantado en árabe en Eurovisión, y mucho menos junto al hebreo.

Escribí la canción en inglés con la colaboración de Gil Dor, que también la tradujo al hebreo, y Mira añadió la letra en árabe, y nos embarcamos en este fascinante viaje.

Esta canción sigue siendo dolorosamente relevante, hoy más que nunca. De hecho, apenas puedo cantarla o incluso PENSAR en ella sin llorar.

El nuevo, bello y conmovedor arreglo, que transforma la canción en una balada, fue realizado hábilmente por el corazón de Gil ♥️.

Os la regalamos a todos, para que la escuchéis, para que la grabéis en vuestros corazones como hicimos, y hacemos, cada día, en los nuestros.

"Cuando lloro, lloro por las dos.
Tiene que haber otro camino"


There Must Be Another Way

There must be another

Must be another way

 

Your eyes, sister

Say all that my heart desires

So far, we’ve gone

A long way, a very difficult way, hand in hand

 

And the tears fall, pour in vain

A pain with no name

We wait

Only for the next day to come

 

 There must be another way

There must be another way

 

Your eyes say

A day will come and all fear will disappear

In your eyes a determination

That there is a possibility

To carry on the way

As long as it may take

 

For there is no single address for sorrow

I call out to the plains

To the stubborn heavens

 

There must be another way

There must be another way

There must be another

Must be another way

 

We will go a long way

A very difficult way

Together to the light

Your eyes say

All fear will disappear

 

 

And when I cry, I cry for both of us

My pain has no name

And when I cry, I cry

To the merciless sky and say

There must be another way


And the tears fall, pour in vain

A pain with no name

We wait

Only for the day to come

 

There must be another way

There must be another way

There must be another

Must be another way

Debe haber otro camino

Debe haber otra

Debe haber otro camino

 

Tus ojos, hermana

Dicen todo lo que mi corazón desea

Hasta ahora, hemos ido

Un largo camino, un camino muy difícil, de la mano

 

Y las lágrimas caen, se derraman en vano

Un dolor sin nombre

Esperamos

Sólo a que llegue el día siguiente


Debe haber otro camino

Debe haber otro camino

 

Tus ojos dicen

Un día llegará y todo el miedo desaparecerá

En tus ojos una determinación

Que hay una posibilidad

De seguir el camino

Todo el tiempo que sea necesario

 

Porque no hay una sola dirección para el dolor

Llamo a las llanuras

A los cielos obstinados

 

Debe haber otro camino

Debe haber otro camino

Debe haber otro

Debe haber otro camino

 

Recorreremos un largo camino

Un camino muy difícil

Juntos hacia la luz

Tus ojos dicen

Todo el miedo desaparecerá

 

Y cuando lloro, lloro por los dos

Mi dolor no tiene nombre

Y cuando lloro, lloro

Al cielo despiadado y digo

Debe haber otro camino

 

Y las lágrimas caen, se derraman en vano

Un dolor sin nombre

Esperamos

Sólo a que llegue el día

 

Debe haber otro camino

Debe haber otro camino

Debe haber otra

Debe haber otro camino


Referencias

Karram, Margaret (2023, 8 de octubre). Redescubrir el camino del respeto de los derechos humanos a través del diálogo y la reconciliación. Recuperado de https://www.focolare.org/es/2023/10/08/italiano-margaret-karram-ritrovare-la-strada-del-rispetto-dei-diritti-umani-attraverso-dialogo-e-riconciliazione/

Pita, Antonio (2023, 16 de octubre). Gaza, con un millón de desplazados, se enfrenta a un desastre humano. Recuperado de https://elpais.com/internacional/2023-10-16/gaza-con-un-millon-de-desplazados-se-enfrenta-a-un-desastre-humanitario.html



Tuesday, June 27, 2023

Escuchar, escuchar, escuchar y acompañar

 

Foto de Sasha Freemind en Unsplash

[He publicado esta entrada en el Blog de Inteligencia Emocional de EiTB el 26.06.2023. Este Blog fue cerrado el 01/07/2024]

Tendría 18 años. Estaba en Madrid, en el balcón de un quinto piso en casa de unos amigos. Apoyado en la barandilla mirando el tráfico pasar por el Paseo de las Delicias, de repente sentí claramente en mi cabeza “¿por qué no te tiras?”. Di un paso atrás hasta que mi espalda chocó con la pared, me quedé lo más cerca que pude de ella y en cuanto pude entré en la habitación bastante asustado. 

Unos veinte años más tarde por trabajo viajaba muchísimo. Cuando me senté en mi asiento, junto a la ventanilla del avión, tras abrocharme el cinturón pensé “¿y si se cae el avión? ¡Por fin podré descansar!” Este pensamiento me persiguió durante varios años... 

Estos dos episodios de mi vida coincidieron con situaciones complejas que se alargaron en el tiempo.

El primero, con la pérdida de mi madre dos meses antes de cumplir yo los 16 y la desaparición de mi lado de mi padre un año más tarde. Tras estos dos hechos, además de quedarme sin mi familia más directa siendo un adolescente, tuve que ocuparme personalmente de mi vida —casa, ropa, alimentación, estudios, etc.— y lo que materialmente eso significaba: conseguir los ingresos necesarios para hacer frente a los gastos correspondientes. 

El segundo, con el comienzo del desmoronamiento de lo que para mí había sido mi proyecto de vida —pérdida de una hija recién nacida y desintegración familiar con una ruptura matrimonial y dos hijas pequeñas y un hijo adolescente—, junto a una estresante situación laboral trufada de sentimientos de victimización y abuso laboral, así como de fracaso personal y profesional.

Técnicamente, los episodios descritos al principio son ideas o pensamientos y deseos de muerte que constituyen parte de la primera fase de la ideación suicida. 

Las situaciones vitales coincidentes con la manifestación de estas ideas o deseos de muerte abarcan completamente a la persona en todo su contexto vital (personal, familiar, educativo, laboral, social, biológico, psicológico…). 

Y mantenidas en el tiempo van hundiéndola en un pozo que le hace percibirse como una carga para sí misma y quienes le rodean, aislada de e incomprendida por su entorno, sin salida y sin posibilidad de que nadie la ayude y con la visión de un futuro muy negro, sin posibilidad de cambios, desesperanzador.

En aquellos momentos tuve la suerte de poder compartir estas experiencias con personas que me escucharon y estuvieron a mi lado. Que tras este delicado y sincero acompañamiento me pusieron en contacto con personas expertas que me ayudaron a aprender a aceptar mi fragilidad y a enfrentar las situaciones que la vida me ponía delante. Siempre les estaré agradecido (Foto de Jan Canty en Unsplash).

Todo ser humano, a lo largo de su vida, tendrá que enfrentar situaciones complejas que deberá aprender a manejar. Todo ser humano puede ser también esencial y fundamental para hacer más fácil este aprendizaje en quienes estén a su lado. 

Nota: Esta reflexión-confesión personal es fruto de mi participación el pasado 20 de mayo en la interesantísima charla-coloquio organizada por el Movimiento de los Focolares en Bilbao y que impartía Íñigo Samaniego Oviedo, un buen amigo y experimentado psicólogo clínico, con el título “Del tabú a la acción: hablemos del suicidio”. El objetivo de la sesión era acercar a quienes asistíamos a una realidad delicada, pero de una forma sencilla y clara al tiempo que científica. Quien quiera profundizar en lo tratado en esta sesión puede consultar el siguiente enlace. 

Referencias

Focolares, Movimiento de los. (2023, 8 de junio). Del tabú a la acción: hablemos del suicidio https://focolaresbilbao.wordpress.com/2023/06/08/del-tabu-a-la-accion-hablemos-del-suicidio/

Recursos de ayuda
Teléfonos
Línea de atención a la conducta suicida: 024
Emergencias: 112
Teléfono de la esperanza: 944 10 09 44

Web
Aidatu (Asociación Vasca de Suicidología): https://aidatu.org/
Programa para la prevención del suicidio: https://www.prevensuic.org

[Adaptación publicada en Prevenir el SuicidioCiudad Nueva, octubre 2023, p.13.]