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Friday, December 15, 2023

Señora: yo merezco, porque tú eres mi dama, yo merezco vivir


 [He publicado esta entrevista en la revista digital Deusto Alumni Time el 15.12.2023]

Nos inspiramos en los versos de Mahmud Darwish para titular esta entrevista con Hithem Abdulhaleem Lubbadeh, doctor en Psicología por la Universidad de Deusto.

Solidarizadas/os con tu pueblo, ¿cómo vive esta tragedia —crónica de una espeluznante aberración anunciada— el pueblo palestino lejos de su tierra?

Hablo diariamente con mi familia y con mis amigos palestinos sobre esta situación tan apocalíptica que estamos atravesando como pueblo. Hablamos para compartir información y los pareceres que manejamos, pero también para buscar consuelo, conexión y aliento. En todas las conversaciones se deja entrever un torbellino de emociones, de tristeza, angustia, incertidumbre y rabia. Creo que el sentimiento que más notoriamente resuena es el horror y la indefensión, alimentados por una injusticia sistémica y el silencio ensordecedor de la comunidad internacional.

Las imágenes que nos llegan desde Gaza retratan una de las peores calamidades vividas en las últimas décadas. Más de 20 mil víctimas civiles palestinas, entre ellas más de 10 mil niñas y niños, además de 50 mil personas heridas y mutiladas, pintando todo ello una escena sombría de la magnitud del sufrimiento. Casi dos millones de gazatíes (el 80% de la población total) se vieron obligados a desplazarse y a dirigirse a la zona sur de la franja, en busca de un refugio seguro que no existe, ya que los ataques israelíes se han extendido hasta allí también. Ahora se encuentran hacinados en grandes campos de concentración, sin agua y sin recursos básicos, anunciando una espantosa crisis humanitaria. 

El aluvión de bombas israelíes cae sin cesar de forma indiscriminada y feroz, causando víctimas entre el personal sanitario, los periodistas y los trabajadores humanitarios de la ONU. Hasta los bebés prematuros en las incubadoras no se han salvado. El nivel de asolación y devastación es inimaginable: todas las zonas urbanas, infraestructuras y hospitales reducidos a escombros; ambulancias, escuelas, mezquitas e iglesias de gran valor arquitectónico e histórico convertidos en cenizas.

Ante esta tesitura desgarradora, se han estancado nuestras vidas. Se está gestando un nuevo trauma en nuestra memoria colectiva, que se añade a otros tantos que llevamos acumulando desde 1948. La particularidad de esta situación es que el pueblo palestino parece estar atrapado en un ciclo interminable de crisis. La diferencia entre aquellos que han sufrido un estrés postráumatico y los palestinos, es que estos últimos apenas tienen tiempo para asomarse a la fase post-traumática, para la sanación y la reconstrucción, sino que se hallan inmersos en una sucesión constante de experiencias extremas. Es una crónica penosa que va a dejar una profunda herida no solo en nuestra alma, sino también en la conciencia de la comunidad internacional.

Los habitantes de Palestina no son exclusivamente musulmanes. Aunque mayoritarios, también hay mujeres y hombres que profesan el cristianismo, el judaísmo, otras religiones y, también, personas con creencias no religiosas. Otro tanto sucede en el lado israelí. También, salvo extremistas radicales, existen muchos espacios de convivencia y diálogo interreligioso, incluso familias fruto de matrimonios mixtos. Si la inmensa mayoría de la población puede convivir en paz, ¿qué consideras que dirige los discursos del odio por ambas partes del conflicto?

Efectivamente, Palestina es un crisol de identidades. Tenemos muchos ejemplos de paz y de unidad entre los diferentes componentes culturales que configuran la identidad palestina, especialmente entre musulmanes y cristianos. Podemos presumir de un modelo de convivencia exitoso, que también está abierto a la población judía, pero que lamentablemente se ha visto diezmado tras la creación del estado israelí en 1948.

El discurso político y cultural de los palestinos es meramente anticolonialista. Defiende su derecho a la libertad y a la autodeterminación, enfocándose en la justicia y la resistencia legítima, sin enredarse en las miradas despectivas hacia ninguna comunidad en particular. Los discursos intolerantes de grupos como el ISIS, por ejemplo, no tienen cabida en la sociedad palestina. De hecho, hubo un intento de infiltración dentro de Gaza y Cisjordania, pero fue abortado y encontró una respuesta de rechazo muy firme y unánime a nivel político y social.

Las raíces del conflicto en Oriente Próximo residen en dos hechos principales, que son el telón de fondo que nutre el discurso del odio. Por una parte, está la ocupación israelí del territorio palestino y, por otra, la tradición cultural y religiosa que da soporte ideológico a esta ocupación. A mi entender, este puede considerarse como una causa estructural que orienta el conflicto y que no hace más que perpetuarlo.

Se sabe que la narrativa israelí se basa mayoritariamente en pretextos teológicos y en un nacionalismo extremadamente radical, parafraseando al ex decano de la facultad de teología de la Universidad de Deusto, Rafael Aguirre.

A lo largo de los años, se ha articulado una mentalidad sionista arraigada en la idea de la exclusividad territorial y obcecada en erigir murallas que separan a las diferentes poblaciones. No quiero ser pesimista, pero los que ostentan esta visión aún no están preparados para visualizar al palestino como identidad soberana o como un sujeto legítimo que tiene derecho a la existencia en su tierra.

Muchas voces israelíes críticas con Netanyahu y su Gobierno llevan años denunciando el galopante deterioro social en Israel tras el asesinato de Isaac Rabin en 1995 a manos de un extremista judío —Yigal Amir— contrario a la paz refrendada entre Palestina e Israel (Acuerdos de Oslo, 13/09/1993, entre Israel —Rabin— y la OLP —Arafat—). Desde entonces, se ha producido un debilitamiento tanto de los moderados palestinos como de los israelíes y un fortalecimiento de los fanatismos en ambos lados, haciendo que la narrativa política se haya mantenido inamovible. ¿Crees que será posible algún día encontrar interlocutores de talla que trabajen con un real deseo de construir la paz en Tierra Santa?

Es cierto, como reconocimiento a sus esfuerzos por el diálogo, a Rabin y a Arafat se les otorgó el Premio Nobel de la Paz y el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia. El primero fue asesinado por un extremista judío y el segundo vivió la última etapa de su vida cercado y confinado en su residencia de Ramallah, bajo arresto domiciliario decretado por Ariel Sharón, ex jefe del gobierno israelí.

Creo que tiene que haber otros interlocutores de renombre capaces de sentarse en la mesa de las negociaciones y buscar una paz justa y duradera en Tierra Santa, si bien en estos momentos de tempestad me resulta difícil poder visualizarlos. 

La sociedad palestina en general y sus representantes en particular (políticos, académicos, escritores, poetas, etc.) han demostrado que, a pesar de la adversidad que afrontan, tienen un compromiso notable a favor de la paz y del diálogo. De hecho, tras los Acuerdos de Oslo de 1993, Palestina reconoció el estado israelí, pero este último no lo ha hecho. Los palestinos sostienen que su lucha por la libertad debe llevarse a cabo con el fin de suprimir la conculcación de los derechos humanos y crear un estado independiente, no como una expresión de animadversión hacia el judaísmo como religión.

Hay voces disidentes que emergen cada vez más dentro de la comunidad judía, que cuestionan el estado israelí y su política de segregación racial. Desafortunadamente estas figuras no ostentan gran poder político, pero son activistas, periodistas e intelectuales respetables y nada desdeñables.

El papel de la comunidad internacional y la sociedad civil es crucial en este sentido. Su intervención y acción pueden desempeñar un papel significativo y poner fin a la espiral de violencia. El desafío radica en nuestra capacidad de desmantelar las estructuras y las visiones que sostienen la ocupación y el conflicto. Creo que este es el objetivo que tenemos que alcanzar en estos momentos.

Se suele hablar de la solución basada en “dos estados” como fórmula única para la paz en la zona. No puedo evitar expresar mis dudas al respecto. La mentalidad sionista que está en el poder, de la que hablé anteriormente, no puede contemplar ni concebir esta fórmula, dado que choca diametralmente con su visión exclusivista y colonialista. Creo que la alternativa más adecuada sería, me atrevo a decir, un estado único palestino, soberano, democrático, pluricultural y de derecho, en el que se garantiza la libertad de culto y se respetan los vínculos históricos y espirituales que tienen todas las comunidades con esta tierra, la comunidad judía inclusive. Un estado que asegura la estabilidad regional y mantenga una relación de cooperación y de diálogo sincero y productivo con Europa. Esta es una propuesta audaz, pero creo que es digna de ser tomada en consideración.

Demasiados intereses —mayoritariamente económicos y geoestratégicos— mueven los hilos de los conflictos armados. Palestina no es una excepción. Se maquillan con tintes histórico-religiosos y envuelven a las poblaciones afectadas en complicadas telarañas afectivas, identitarias y espirituales. ¿Cómo podemos identificar, denunciar y protegernos de estas manipulaciones?

Vivimos en una época de mucha incertidumbre, de crisis a gran escala, de confusión identitaria, de discriminaciones, etc. Todo ello aumenta nuestra vulnerabilidad ante los discursos exacerbados y propagandísticos. De hecho, estamos siendo sometidos y sometidas a una campaña hostil de desinformación, que requiere fortalecer nuestra capacidad de discernimiento y diversificar nuestras fuentes.

Creo que las estrategias de identificar las manipulaciones y de protegernos de ellas consisten en dos elementos cruciales: primero tenemos que desarrollar un conocimiento específico sobre el contexto histórico en el que surgen los conflictos, como el palestino-israelí. Segundo, desarrollar el pensamiento crítico. Es esencial verificar y revisar constantemente la credibilidad de las fuentes que consumimos. La credibilidad para mí consiste demostrar coherencia entre lo que uno dice y lo que realmente hace. Todo ello nos ayudará para enriquecer nuestras perspectivas y no caer en las interpretaciones sesgadas.

¿Qué recomendarías a las y los Alumni de la Universidad de Deusto para acercarse de forma crítica a estas situaciones incomprensibles y tratar de contribuir a la consecución de la defensa de los derechos humanos, la promoción de la justicia y el diálogo cultural e interreligioso?

Lo que está aconteciendo en Gaza pone a prueba nuestra capacidad colectiva de defender los ideales y los valores en los que creemos. La inacción y la pasividad ante este drama pone en riesgo todo el sistema de principios éticos que hemos elaborado como sociedad. Es un imperativo ético convertir nuestros discursos sobre los derechos humanos en hechos concretos. En caso contrario, todo será una retórica hueca.

Gracias Hithem por compartir tus reflexiones con Deusto Alumni Time. Para terminar, deseando que la paz se consiga cuanto antes, ¿algo que quieras añadir?

Quería agradecer a Deusto Alumni Time, a sus gestoras y gestores, por dar voz y espacio a nuestros puntos de vista.

Desear Felices Fiestas Navideñas a todas y todos. Esperemos que las próximas se celebren en Belén y Gaza en paz, justicia y fraternidad.


Fotografías: Archivo personal de Hithem Abdulhaleem, y encabezado, extraída de poesiaarabe.com

Monday, November 06, 2023

La importancia de escuchar todas las voces

Imagen de Tumisu en Pixabay

Desde el 7 de octubre en Palestina ha vuelto a tomar la palabra la guerra y sus instigadores y secuaces (de todos los bandos) filtran lo que les interesa y silencian lo que no.

Hoy quiero compartir aquí el artículo publicado en EL CORREO el 4 de noviembre, por Hithem Abdulhaleem, amigo desde hace veintiocho años, de origen palestino-jordano, musulmán, doctor en psicología por la Universidad de Deusto, articulista de opinión de El Correo y residente en Bilbao.

En él, el autor subraya que ante esta dantesca tesitura y las imágenes tan apocalípticas que nos llegan desde Gaza, resulta urgente e imprescindible hacer una reflexión sobre las causas estructurales que han originado el conflicto palestino israelí, y que siguen alimentándolo hasta la actualidad.



Thursday, October 26, 2023

Al aire libre con vistas al mar

 

Imagen de hosny salah en Pixabay

[He publicado esta entrada en el blog de Inteligencia Emocional de EiTB el 25.10.2023. Este Blog fue cerrado el 01/07/2024]

Al noroeste, 50 km de costa mediterránea con uso acotado a 6 millas náuticas (unos 11 km) y fuertemente vigilada por la armada vecina. Desde diciembre de 2021, además de las preexistentes vallas, alambradas y torres de vigilancia, el resto del territorio queda delimitado por 65 km de un muro de hormigón, hierro y acero que recorre por completo el perímetro de una franja de tierra de 41 kilómetros de largo y entre 6 y 12 de ancho, con una superficie de 365 km², y una población que no llega a los dos millones y medio de habitantes. Cada placa del muro tiene una altura de 26 metros. Veinte enterrados para prevenir incursiones subterráneas, y seis sobre el suelo, para evitar saltos, y que además cuenta con sensores de movimiento, cámaras, radares y armas accionadas por control remoto. Junto a todo este control perimétrico, desde 2007 se ha impuesto un férreo bloqueo en los suministros de electricidad, gas, agua, alimentos, medicinas y combustible que desde el 7 de octubre han quedado cerrados completamenteEl perímetro amurallado, además de adentrarse en el mar 400 m tanto en el borde sur como el norte, cuenta con ocho pasos fronterizos, todos bajo el mismo control: siete con Israel, de los que sólo dos están operativos, ahora cerrados, y uno con Egipto, el único que se ha abierto para dejar pasar una mínima parte de la ayuda humanitaria necesaria para la población gazatí. Estos pasos son las únicas vías (terrestres) de entrada y salida del territorio.

El aeropuerto internacional inaugurado en 1998 fue bombardeado en 2001 y, por si alguien pensaba que quedaba algo que pudiera usarse, recibió una segunda lluvia de misiles en 2012.

Hablamos de la Franja de Gaza. Una auténtica cárcel al aire libre con vistas al mar.

Imagen de 2427999 en Pixabay

El pasado 7 de octubre, desde ella, grupos armados de Hamás, con el lanzamiento de cohetes y el despliegue de combatientes, atacaron por sorpresa varios enclaves del sur de Israel asesinando deliberadamente a más de 1.400 personas, en su mayoría civiles, hiriendo a unas 3.300 y llevándose a más de 200 rehenes civiles y prisioneros militares.

A este acto, Israel respondió declarando la guerra a los militantes de Hamás el día 8, autorizando “acciones militares significativas” contra ellos. Desde entonces, a consecuencia de los bombardeos israelíes, según algunas fuentes, hasta hoy han fallecido más de cinco mil personas, de las que el 40% son niñas y niños, el 22% mujeres y personas ancianas y más de 15.000 han resultado heridas.

Mientras las tropas israelíes se preparan para una inminente incursión por tierra por el norte de la Franja, un millón de personas gazatíes desplazadas, huyendo hacia el sur, se enfrentan a una dificilísima situación de supervivencia.

Hago mías, una vez más, las palabras del pasado 8 de octubre de Margaret Karram, presidenta del Movimiento de los Focolares, nacida en Haifa, Israel, en el seno de una familia árabe-palestina y católica:

“No hay palabras para expresar el infinito dolor que siento en el corazón por las poblaciones de Israel y Palestina; por los muertos, los heridos, los rehenes, los desaparecidos y sus familias, que el último y gravísimo estallido de violencia ha causado en mi tierra

Con profunda fe, junto a todo el Movimiento de los Focolares, me uno al llamamiento del Papa Francisco, al del Patriarcado Latino de Jerusalén, a las palabras de paz de los líderes de las distintas Iglesias cristianas y de los líderes de las Religiones –en particular de la región israelí-palestina–  para pedir que se detengan las armas y que se comprenda que, como ha dicho el Papa Francisco en el Ángelus de hoy, «el terrorismo y la guerra no conducen a ninguna solución, sino que toda guerra es una derrota…».

En la oración al Dios de la Paz y la Justicia, me uno también a aquellos que en todo el mundo ofrecen oraciones, sufrimientos y acciones, para que la paz triunfe sobre el odio y el terror. Mi especial agradecimiento a quienes me han escrito desde lugares de conflicto, como Ucrania, expresando su ofrecimiento y cercanía a pesar de la trágica situación en la que viven desde hace más de un año.

Esforcémonos por construir un mundo fraterno y hagamos todo lo posible para que estos pueblos y todos los que se encuentran en las mismas situaciones de inestabilidad y violencia encuentren el camino del respeto a los derechos humanos, donde la justicia, el diálogo y la reconciliación son las herramientas indispensables para construir la paz”.

There must be another way / Tiene que haber otro camino

https://www.facebook.com/AchinoamNini/posts/pfbid0do6kkaTzY9exdYkBWNtBqWaUPcv77bZwwo9nA6gyUREfkKoupyGymKyUHPWnp9g8l?mibextid=zDhOQc

Noa

En 2009, mi bella hermana Mira Awad y yo representamos a Israel en el festival de Eurovisión. Hicimos historia. Nunca antes Israel había estado representada por una judía israelí y una palestina israelí.  Nunca antes se había cantado en árabe en Eurovisión, y mucho menos junto al hebreo.

Escribí la canción en inglés con la colaboración de Gil Dor, que también la tradujo al hebreo, y Mira añadió la letra en árabe, y nos embarcamos en este fascinante viaje.

Esta canción sigue siendo dolorosamente relevante, hoy más que nunca. De hecho, apenas puedo cantarla o incluso PENSAR en ella sin llorar.

El nuevo, bello y conmovedor arreglo, que transforma la canción en una balada, fue realizado hábilmente por el corazón de Gil ♥️.

Os la regalamos a todos, para que la escuchéis, para que la grabéis en vuestros corazones como hicimos, y hacemos, cada día, en los nuestros.

"Cuando lloro, lloro por las dos.
Tiene que haber otro camino"


There Must Be Another Way

There must be another

Must be another way

 

Your eyes, sister

Say all that my heart desires

So far, we’ve gone

A long way, a very difficult way, hand in hand

 

And the tears fall, pour in vain

A pain with no name

We wait

Only for the next day to come

 

 There must be another way

There must be another way

 

Your eyes say

A day will come and all fear will disappear

In your eyes a determination

That there is a possibility

To carry on the way

As long as it may take

 

For there is no single address for sorrow

I call out to the plains

To the stubborn heavens

 

There must be another way

There must be another way

There must be another

Must be another way

 

We will go a long way

A very difficult way

Together to the light

Your eyes say

All fear will disappear

 

 

And when I cry, I cry for both of us

My pain has no name

And when I cry, I cry

To the merciless sky and say

There must be another way


And the tears fall, pour in vain

A pain with no name

We wait

Only for the day to come

 

There must be another way

There must be another way

There must be another

Must be another way

Debe haber otro camino

Debe haber otra

Debe haber otro camino

 

Tus ojos, hermana

Dicen todo lo que mi corazón desea

Hasta ahora, hemos ido

Un largo camino, un camino muy difícil, de la mano

 

Y las lágrimas caen, se derraman en vano

Un dolor sin nombre

Esperamos

Sólo a que llegue el día siguiente


Debe haber otro camino

Debe haber otro camino

 

Tus ojos dicen

Un día llegará y todo el miedo desaparecerá

En tus ojos una determinación

Que hay una posibilidad

De seguir el camino

Todo el tiempo que sea necesario

 

Porque no hay una sola dirección para el dolor

Llamo a las llanuras

A los cielos obstinados

 

Debe haber otro camino

Debe haber otro camino

Debe haber otro

Debe haber otro camino

 

Recorreremos un largo camino

Un camino muy difícil

Juntos hacia la luz

Tus ojos dicen

Todo el miedo desaparecerá

 

Y cuando lloro, lloro por los dos

Mi dolor no tiene nombre

Y cuando lloro, lloro

Al cielo despiadado y digo

Debe haber otro camino

 

Y las lágrimas caen, se derraman en vano

Un dolor sin nombre

Esperamos

Sólo a que llegue el día

 

Debe haber otro camino

Debe haber otro camino

Debe haber otra

Debe haber otro camino


Referencias

Karram, Margaret (2023, 8 de octubre). Redescubrir el camino del respeto de los derechos humanos a través del diálogo y la reconciliación. Recuperado de https://www.focolare.org/es/2023/10/08/italiano-margaret-karram-ritrovare-la-strada-del-rispetto-dei-diritti-umani-attraverso-dialogo-e-riconciliazione/

Pita, Antonio (2023, 16 de octubre). Gaza, con un millón de desplazados, se enfrenta a un desastre humano. Recuperado de https://elpais.com/internacional/2023-10-16/gaza-con-un-millon-de-desplazados-se-enfrenta-a-un-desastre-humanitario.html



Monday, December 20, 2021

Movilidad internacional y COVID-19

 

Sung Jin Cho en Unsplash

[He publicado esta entrada en la revista digital Alumni Time el 17.12.2021 (Castellano - Euskara)]

Decir que 2020 fue un annus horribilis resulta una dolorosa obviedad. El factor sorpresa –por lo inesperado- y la rápida propagación de la pandemia provocaron el cierre de fronteras, el confinamiento de millones de personas, el desplome de las bolsas, la paralización de la producción, la caída del consumo mundial y el estancamiento de la distribución de los mercados globales de materias primas, la cancelación de destinos turísticos, de desplazamientos aéreos y marítimos, de actividades deportivas, la repatriación de personas desplazadas por trabajo o estudios[1]...

Tras el verano, encarando el último cuatrimestre de ese mismo año, en Europa pensábamos que todo se resolvería con la llegada de las vacunas y que regresaríamos a nuestro estilo de vida habitual en un corto plazo. Craso error. Durante el final de 2020 y la totalidad de 2021 hemos conocido las variantes del virus (12 hasta la fecha)[2], las distintas olas que estas variantes han seguido generando, la relajación del mantenimiento de las medidas preventivas y la heterogénea planificación en la administración de las vacunas en cuanto a países, dosis, plazos y franjas de edad se refiere, agravado por la decisión de amplios sectores de la población que rechazan ser vacunados. Las cifras del último mes y medio en la Unión Europea hablan por sí solas.

Se suma a esto la lista de países, 51[3], que en septiembre de 2021 no habían llegado al 10% de su población vacunada, objetivo que la comunidad internacional se había marcado para hacer frente a la pandemia. 51 países de los cuales el 76% -3 de cada 4- están en África, nueve (18%) en Asia y tres (6%) en América Latina y el Caribe. Occidente acumula más vacunas anti COVID-19 de las que necesita y se resiste a compartir los excedentes con los países más pobres.

Muhammad Aziz Ali Mutia en Unsplash

Hasta aquí, lamentablemente, poco hemos cambiado respecto de cómo éramos antes de 2020. Hemos descubierto que nuestro limpio y aséptico occidente no era ni tan limpio ni tan aséptico como creíamos y, además, gracias a nuestra soberbia, somos incapaces de entender que, si un 26% de los países del mundo no consigue aumentar su tasa de vacunación sincronizándose con el resto, estaremos creando un reservorio que perpetuará la situación para perjuicio de todos. En diciembre de 2021, poco más de un 46% de la población mundial ha recibido la pauta completa de la vacunación.

A mediados de la década de los ochenta, con el lanzamiento del programa ERASMUS y la firma del tratado de Schengen -aunque este último entró en vigor en 1995- en Europa experimentamos la libre movilidad de la ciudadanía entre los estados miembros de la Unión. A partir de 2007, esta movilidad se hizo extensiva a terceros países no pertenecientes a la Europa comunitaria. Desde sus inicios, más de nueve millones de personas han participado en los programas ERASMUS y ERASMUS+ y ha quedado más que demostrado el beneficio que supone para todos la movilidad internacional, tanto para la realización de estudios cuanto para la incorporación en el mercado laboral. En 2020, toda esta movilidad quedó suspendida privando de esta experiencia a un gran número de personas.

Por otro lado, antes de 2020, cuando se viajaba a algunas zonas del mundo en Asia, África, América Latina y el Caribe se hacía imprescindible vacunarse contra algunas enfermedades endémicas en estas regiones: malaria, dengue, fiebre amarilla, cólera, hepatitis B, entre otras. Desde 2020, toda la tierra se ha convertido en la región donde la Covid-19 campa a sus anchas y las otras enfermedades no han desaparecido ni disminuido en absoluto.

Ahora que las personas de occidente han tomado conciencia de su vulnerabilidad y fragilidad, no podemos dejar de vivir, ni de seguir intentando construir un mundo mejor, más unido y más consciente de la necesidad que tenemos de hacerlo juntas y juntos. El mundo post-2020 exigirá que nos vacunemos, que utilicemos la mascarilla, que respetemos las medidas preventivas... Que todas las personas que poblamos el planeta asumamos nuestra responsabilidad en este empeño y trabajemos juntas para hacer de nuestra casa común algo hermoso y habitable.




[1] Duque, Juan Carlos (2020, 28 de febrero). Algo no me cuadra... Recuperado el 12/12/2021 de: https://blogs.eitb.eus/inteligenciaemocional/2020/02/28/algo-no-me-cuadra/

[2] CDC (2021, 1 de diciembre). Clasificaciones y definiciones de las variantes del SARS-CoV-2. Recuperado el 12/12/2021 de: https://espanol.cdc.gov/coronavirus/2019-ncov/variants/variant-classifications.html

[3] Gutiérrez, Icíar / Oliveres, Victòria, (2021, 30 de septiembre). 51 países no han llegado ni al objetivo de vacunar al 10% de su población contra la COVID-19. El Diario.es Recuperado el 12/12/2021 de: https://www.eldiario.es/internacional/51-paises-no-han-llegado-objetivo-vacunar-10-poblacion-covid-19_1_8354085.html

Friday, November 06, 2020

Atreverse

[He publicado esa entrada en el Blog de Inteligencia Emocional de EiTB el 06/11/2020 y en el blog de la revista Ciutat Nova el 16/11/2020 (Català / Castellano). El Blog de EiTB fue cerrado el 01/07/2024]

Llevo varios días dándole vueltas al tema que quiero abordar aquí y me surgen unos cuantos: las elecciones estadounidenses, la ecología, el fin de la cultura occidental capitalista tal como la conocemos, o, al menos, su evidente deterioro y galopante decadencia (no puedo evitar recordar constantemente la caída del Imperio Romano), los movimientos migratorios (pateras, campos de refugiados, tráfico de personas, el proxenetismo, la pederastia, las muertes colaterales…), los conflictos bélicos en África y Medio Oriente, los recientes atentados de Kabul, La Paz, Niza, Viena, el enriquecimiento de unas/os pocos/as – con la que está cayendo –, el empobrecimiento de tantísimas personas – directamente vinculado a lo anterior - y, casi se me olvida, la Covid-19…

De pronto me he encontrado con la noticia de que Pablo Alcaide, un adolescente de 16 años, hijo de una barrendera de Logroño, orquestó con sus amigas y amigos una campaña de limpieza tras los destrozos causados durante unas reivindicaciones, tal vez legítimas, pero inexplicablemente incívicas, de sus conciudadanos/as. Dio un paso al frente para hacer lo posible por poder ayudar un poco. Se atrevió

Atreverse es sinónimo de aventurarse, de osar. Es tener el suficiente coraje para hacer algo, y después hacerlo. Son muchas las personas que se atreven. Lo sabemos, las vemos cada día. Y yo, ¿me atrevo?

¿Atreverme a qué? Poco a poco he ido descubriendo que este verbo puede conjugarse con cualquiera de los temas que me rondan la cabeza. Pero en muchos de ellos sólo puedo concienciarme, informarme, reflexionar, opinar, debatir y, eventualmente, hacerlo con quienes están cerca de mí y realizar juntos este ejercicio para después compartirlo con otras personas. En algún caso podría colaborar también con alguna organización directamente implicada y aportar así, al menos, un granito de arena… A pesar de esto, me siento frente a esas cuestiones como una hormiguita insignificante.

Pablo me ha dado una lección. Puedo también atreverme a cuidar lo que tengo delante de mi nariz: mi familia, mis amistades, mis colegas de trabajo, mi vecindario, mi entorno, mi ciudad, mi país… En resumen: mi universo cotidiano. Y en este universo yo estoy en el centro y, en gran medida, depende de mí.

¡Venga! ¿Nos atrevemos?

#daretocare

Vídeo presentación Pathways: https://youtu.be/QI6ey2G3TqY


 

Dareto Care

CON LA CAMPAÑA PATHWAY 2020/2021, UNITED WORLD PROJECT PROPONE PONER EN EL CENTRO DE LA POLÍTICA Y DE LA VIDA DE LOS CIUDADANOS, EL PARADIGMA DEL “CUIDADO”

 #daretocare es el slogan y el hashtag de la campaña que, traducido literalmente, significa “atreverse a cuidar” es decir hacerse cargo, interesarse, cuidar activamente, dar importancia. ¿A quién? A los más frágiles, al planeta, a las Instituciones, a nuestra ciudad, a nuestros vecinos, a los problemas de nuestra sociedad.

 La pandemia del Coronavirus nos ha mostrado que el mundo en el que vivimos está en crisis. Una crisis que es sanitaria, económica, climática, alimentaria y social, que requiere un cambio de ritmo, de prospectiva y de acción: un mundo que sepa cuidar, un mundo en el que el cuidado se ponga en el centro del discurso político, será un mundo mejor, un mundo más unido.

 

Tuesday, August 25, 2020

Molicie

[He publicado esta entrada en el Blog de Inteligencia Emocional de EiTB el 25/08/2020. Este Blog fue cerrado el 01/07/2024]

 

CALLICLES. Ya hace tiempo que te lo dije. Por de pronto, por los más poderosos yo no entiendo, ni los zapateros, ni los cocineros, sino los hombres entendidos en los negocios públicos y en la buena administración del Estado; y no solo entendidos, sino valientes, capaces de ejecutar los proyectos que han concebido, sin cejar por molicie y debilidad de alma. (Platón, Gorgias)

Según el Diccionario de la Real Academia, en su segunda acepción, molicie es el abandono invencible al placer de los sentidos o a una grata pereza. Familiar, conocida y actual, ya que resulta ser una actitud bastante generalizada y muy común durante nuestras vacaciones, y, por lo que parece, no tan moderna: hace unos 2420 años, Platón ya aplicó el término en sus diálogos como algo a evitar por parte de las personas entendidas en los negocios públicos y en la buena administración del Estado.

En la réplica final de Sócrates a Callicles, la preciosa historia que imagina que su interlocutor va a tomar por fábula y que él cree que es una verdad, resulta ser una parábola conmovedora, que la fe cristiana no elimina, sino que acoge y valora plenamente (Ratzinger, 2005. P. 98). En pocas palabras, cada mortal va dejando en el alma huella de su actitud y sus actos y, sabedor/a de que finalmente tendrá que rendir cuentas y ser juzgada/o por ellos por Radamanto (población de Asia), Éaco (Europa) y, en última instancia – en caso de dudas, como tribunal de apelación -, Minos, deberá elegir si vivir en la injustica, la mentira, la molicie, la intemperancia, la insolencia y pasar la eternidad en el Tártaro… o bien procurar ser fiel a la verdad, llevar una vida recta y justa y pasarla en las Islas Afortunadas (no confundir con el archipiélago canario).

Esta apelación platónica a la responsabilidad individual podría verse seriamente afectada por la sempiterna cuestión que un alto porcentaje de la ciudadanía, mayormente occidental capitalista, nunca termina de hacerse, tanto si se trata de su vida laboral cuanto si se refiere a su tiempo de ocio: ¿Por qué nunca tengo tiempo?

Francesc Miralles cita las leyes de Parkinson (1957) que aluden a nuestro uso del cronos:
“El trabajo se expande hasta llenar el tiempo de que se dispone para su realización”
“Los gastos aumentan hasta cubrir todos los ingresos”
“El tiempo dedicado a cualquier tema de la agenda es inversamente proporcional a su importancia”

Y subraya las afirmaciones de Cristina Benito, autora de Time Mindfulness (2020), en las que la economista pone de relieve que la falta de tiempo es en realidad una falta de prioridades que tiene su origen en la comodidad, llevando a cabo en primer lugar lo que nos resulta más sencillo. A la percepción equivocada de la productividad y la obligación autoimpuesta de complacer siempre a los demás debemos sumar

El miedo al encuentro con uno mismo. Trabajar y atender compromisos llenan toda la agenda y nuestro espacio mental, lo cual nos impide pensar. Esto nos libera de hacernos preguntas incómodas que se pueden resumir en una: ¿es esta la vida que quiero llevar? (Miralles, 2020)

La ética y sus especialistas nos recuerdan constantemente la importancia de asumir individualmente las responsabilidades y cómo esta actitud influye en el conjunto de la sociedad:

Desde el punto de vista de la ética, cada acto es importante y puede ser bueno o malo. Más importantes son las actitudes, que son predisposiciones que vamos desarrollando por la repetición de actos. Y lo verdaderamente significativo es cómo es nuestro carácter, esa segunda naturaleza, ese modo de ser adquirido que vamos construyendo con nuestras elecciones y que puede tender hacia el bien o hacia el mal. (Echaniz Barrondo, 2020)

Cada acto es importante para definir nuestras actitudes: el negacionismo, la irresponsabilidad, la dejadez, la ceguera al kairós, el apego patológico al cronos… no usar la mascarilla, no guardar las distancias, no seguir las indicaciones de las autoridades sanitarias… no reciclar, tirar un papel al suelo, derrochar agua… mentir, traicionar, no pensar en las y los demás… la crítica desinformada, la manipulación y tergiversación intencionada de las noticias… ¿Es este el estilo de vida que quiero vivir?

SÓCRATES (…) Ningún mal te resultará, si eres realmente hombre de bien, y te consagras a la práctica de la virtud. Después que la hayamos cultivado en común, entonces, si nos parece conveniente, tomaremos parte en los negocios públicos; y cualquiera que sea aquel sobre que tengamos que deliberar, deliberaremos con más acierto que podríamos hacerlo ahora. Porque es una vergüenza para nosotros, que en la situación en que al parecer estamos, presumamos como si valiéramos algo, siendo así que mudamos de opinión a cada instante sobre los mismos objetos, y hasta sobre lo que hay de más importante; ¡tan profunda es nuestra ignorancia! Por lo tanto, sirvámonos de la luz que arroja esta discusión, como de un guía que nos hace ver que el mejor partido que podemos tomar es vivir y morir en la práctica de la justicia y de las demás virtudes. Marchemos por el camino que nos traza, y comprometamos a los demás a que nos imiten. (Platón, Gorgias)

Bibliografía de referencia
Diccionario de la Real Academia. Molicie. Recuperado de https://dle.rae.es/molicie?m=form

Echaniz Barrondo, Arantza (2020, 17 de agosto) Si pudieras volver el tiempo atrás… Recuperado de: http://echanizbarrondo.blogspot.com/2020/08/si-pudieras-volver-el-tiempo-atras.html

Gil Lugo, Wolfgang (2020, 2 de junio). A los que niegan la existencia del coronavirus. Prodavinci, Perspectivas. Recuperado de: https://prodavinci.com/a-los-que-niegan-la-existencia-del-coronavirus/

Miralles, Francesc (2020, 23 de agosto). ¿Por qué nunca tengo tiempo? El País Semanal. Recuperado de: https://elpais.com/elpais/2020/08/17/eps/1597678357_478707.html?fbclid=IwAR3ZsaF-q89czgedthLc_prCEwKIwb5baRG6OEe334_qDIXXh4E700NOZyg

Platón. Gorgias. Recuperado de: http://www.filosofia.org/cla/pla/img/azf05115.pdf

Ratzinger, Joseph, Benedicto XVI (2005). EUROPA, raíces, identidad y misión. Madrid: Ed. Ciudad Nueva