Friday, February 15, 2019

Una sencilla historia


[He publicado esta entrada en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb el 15.02.2019]


Esta es la historia de dos jóvenes que no se conocieron. Él tenía veintisiete años. Ella veinte. Aunque vivían en la misma ciudad, nunca se habían visto. Ni estudiaron en el mismo colegio, ni compartieron amigos, ni sabían de sus gustos y aficiones… Sin embargo, de niños, sin saberlo ninguno de los dos, habían sido casi vecinos.

Él se quedó huérfano a los 15, y a los 17 tuvo que ponerse a trabajar para pagar sus estudios, su casa, su comida… No fueron años fáciles. Afortunadamente, encontró buenos amigos y amigas que estuvieron a su lado y lo adoptaron, arropándolo y apoyándolo en su camino.

Ella se había criado con sus tíos. No tenían hijos. Él era un buen médico, y decidió cuidar de ella al haber nacido con una delicada enfermedad que requería cuidados constantes. Creció con él y su mujer, superó la enfermedad y, durante los fines de semana y las vacaciones, convivía con sus hermanas y sus padres.

Más allá de las circunstancias, los dos habían crecido suficientemente felices y recordaban con mucho cariño y admiración los primeros años de sus respectivas vidas. Junto a esto, tenían algo más en común: ambos habían sido formados por sus familias en los mismos valores y principios, con los mismos objetivos, y ambos llegaron a la adolescencia como jóvenes convencidos, comprometidos y entregados a distintas causas por las que luchaban con sinceridad y dedicación.

Seis años después, él ya tenía dos hijos – un niño y una niña. Ella se vestía de blanco. Habían decidido sus caminos y, siguiendo sus convicciones, habían decidido hacer realidad su sueño: formar cada uno su propia familia. En estas aventuras embarcaron, mientras seguían desarrollando sus carreras académicas y profesionales y, podríamos decir, que con éxito.

Pasaron dieciséis años más para ella hasta que su sueño se rompió en mil pedazos. El de él quedó hecho añicos un año más tarde. A esas alturas, ella ya tenía dos hijos y él era padre de un muchachote y de tres niñas. Los dos sabían que ahora tocaba seguir adelante intentando no perder el norte y asumiendo que, por encima de todo, tenían que estar de pie para sus hijos.


Aconteció que los dos trabajaban en la misma empresa. Por esas casualidades de la vida, un día llegaron finalmente a conocerse sin buscarlo, casi sin querer... Han compartido mucha vida en los últimos seis años… En enero decidieron unir sus vidas para siempre en el mes de marzo. ¡Felicidades y suerte! Os lo merecéis…




Monday, January 21, 2019

Disonancias

Foto dreamstime.
[He publicado esta entrada en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb el 21.01.2019]


Algunas veces, quizás más de las que pensamos - al menos a mí me pasa -, las circunstancias de la vida, nuestra educación, nuestra profesión, nuestras creencias y conocimientos, nuestras tendencias y razonamientos, nuestra familia y círculo de amistades, la salud, el género, nuestras costumbres y nuestro propio carácter nos hacen afrontar algunos episodios vitales concretos pensado que somos capaces de superar cualquier cosa o, por el contrario, sumiéndonos en un cierto desánimo: nos venimos arriba o nos venimos abajo. Cómo los resolvamos y cuánto tiempo estemos en una u otra posición dependerán de la gravedad, duración, intensidad e implicación emocional del episodio en cuestión e, inexorable y curiosamente, de todos y cada uno de los factores mencionados al comienzo de este párrafo. Como dijo Ortega y Gasset, yo soy yo y mi circunstancia.

Además de estos episodios vitales concretos, diremos que especiales, si hemos llegado hoy hasta aquí es porque hemos ido viviendo cada fase de nuestra vida - cada año, mes, semana, día, hora, minuto y segundo - y con mayor o menor éxito hemos sabido y podido sobrevivir.

Así de feliz, alegre, satisfecho y seguro de mí mismo y de mis capacidades para la supervivencia estaba yo, hasta que hace unos días recibí un informe de unas pruebas psicotécnicas que realicé recientemente en el que se me decía, entre otras cosas muy positivas – por desgracia acabamos fijándonos siempre casi exclusivamente en aquello que no nos gusta, que nos baja la puntuación o que no queremos que nos digan -, que tenía que
ganar en autoconfianza y autoestima, aprendiendo estrategias de resolución de conflictos y de comunicación adecuadas para ser más asertivo, con objeto de aprender a gestionar y resolver los conflictos en las relaciones afectivas y controlar la necesidad de aprobación por parte de los demás y así intentar evitar situaciones de abuso hacia mi persona y vías de escape inadecuadas, con objeto de establecer vínculos afectivos duraderos y sanos.

Echando la vista atrás y recapacitando sobre estas últimas palabras, he caído en la cuenta de que ciertamente ha habido experiencias vividas que han sido particularmente conflictivas y dolorosas, de larga duración y que, si bien he salido de ellas porque hoy estoy aquí escribiendo, los daños colaterales durante y después de su paso podrían haberme pasado desapercibidos, y no solo, sino que las estrategias de resolución de las mismas quizás no hayan sido las más adecuadas, prolongando innecesariamente en el tiempo los efectos negativos y condicionando mi conducta incluso a día de hoy.

Tras tomar la decisión de poner manos a la obra para afrontar este nuevo reto de aprendizaje, he comenzado a buscar documentación, para profundizar en este tema, y a poner en práctica algunas técnicas básicas para intentar automatizar mi comunicación asertiva. Obviamente, a la mayor brevedad buscaré también la colaboración de alguna persona experta con la que contrastar tanto la búsqueda como la puesta en práctica, no vaya a ser que el remedio con el intento de autoterapia resulte peor que la enfermedad

¿Quién no ha oído hablar de la asertividad? Ahora bien, ¿sabemos qué es? Es más, ¿somos capaces de ser asertivos de forma proactiva, consciente y operativa? Me temo, y ojalá me equivocara, que la respuesta no es muy halagüeña. Basta ver un rato – mejor corto que largo – alguna tertulia televisiva o escuchar durante menos tiempo todavía algún debate o discurso político… O más cerca de nosotros: las discusiones con nuestra pareja, hijas o hijos, amistades, familiares, vecinos, responsables laborales, colegas, amistades, etc.

Nos han hecho creer que ser asertivo consiste en defender lo que pienso, empezar a decir que no y exigir que me respeten. Pero, ¿refleja esto una verdadera comunicación asertiva?

Experimentamos que defender nuestros derechos con firmeza nos hace sentir que hacemos que se respeten nuestras  opiniones y convicciones, nos da seguridad en nosotros/as mismas/os, pero muchas veces, confrontados con las exigencias de quienes nos rodean, acabamos tirando la toalla y claudicamos adoptando una actitud pasiva, incoherente e incómoda que, tarde o temprano, cuando ya no podemos más acabará haciéndonos estallar.

El diccionario de la Real Academia de la Lengua nos dice que disonancia, del latín dissonantia, es bien un sonido desagradable, o la falta de la conformidad o proporción que naturalmente debe tener algo o, en música, un acorde no consonante, esto es, no armónico. En cualquier caso, algo que no encaja, que llama la atención por distanciarse de lo esperado y que puede ser desagradable.

Foto dreamstime.
Leon Festinger en los años cincuenta del siglo XX propone su teoría de la disonancia cognitiva refiriéndose a esos momentos o situaciones en los que tenemos la sensación de no actuar coherentemente con relación a nuestras creencias, ideas, conocimientos o pensamientos y que se manifiesta a través de sentimientos de incomodidad y de conflicto interno que instintivamente buscamos resolver. Y en muchos casos, resolvemos claudicando.

La comunicación asertiva consiste en afrontar estas disonancias sin olvidar que nuestros derechos terminan donde comienzan los de las demás personas, esto es, de forma empática y, como afirmó el Dr. Marshall B. Rosenberg, no violenta, reconociendo que detrás de cada uno de nuestros actos hay una necesidad no satisfecha (Pau F. Navarro, Desarrolla Tu Comunicación Asertiva: Guía Paso a Paso).

De momento, la técnica que estoy intentando aplicar es la que, como fruto de la lectura, he denominado obsenepe. Es una regla mnemotécnica para recordar los cuatro elementos que componen una fórmula para ejercitar la comunicación asertiva:

Ob: Observar sin juzgar. De la manera más objetiva posible sin evaluar.
Se: Identificar cómo me siento, qué me hace sentir lo que observo.
Ne: Identificar mi(s) necesidad(es) no satisfecha(s), esto es, qué es lo que me hace sentir así.
Pe: Formular una petición clara. Expresar claramente lo que se quiere o espera de los demás.

Ejemplos de comunicación asertiva (Navarro, Op. Cit.)
Si unimos las 4 etapas de la comunicación asertiva quedaría algo así:
1- Observación: Cuando veo/oigo [tu observación]
2- Sentimiento: Siento que [tu sentimiento]
3- Necesitad: Porque necesito [tu necesidad no satisfecha]
4- Petición: ¿Podrías/Te importaría hacer [algo concreto]?

Imagínate que quieres pedirle a un compañero de trabajo que deje de presentar los proyectos en equipo como si él fuera el único responsable. Sí, un día puedes perder la paciencia y decirle “¡Estoy harto de que nunca me reconozcas nada!”. O también puedes usar este esquema asertivo y decir:Las dos últimas veces que has presentado el proyecto no has mencionado mis aportaciones (tu observación) y eso me desconcierta (tu sentimiento) porque me gustaría que se reconociera mi trabajo (tu necesidad). ¿Te importaría mencionar de qué forma yo también he colaborado la próxima vez que lo presentes? (tu petición) 

Ahora supón que tu pareja se pasa varias horas al día viendo series en la televisión y lleváis meses sin hacer algo juntos. Puedes decirle: “Está claro que ya no te importo porque nunca salimos juntos”O usar la comunicación asertiva y decirlo así:Llevamos varios meses sin salir a hacer algo juntos (la observación) y eso me entristece (tu sentimiento) porque me gustaría sentir que me quieres (tu necesidad). ¿Podemos salir este sábado a cenar a nuestro restaurante favorito? (tu petición) A menudo no será necesario que menciones todos los componentes del proceso porque ya quedarán claros, pero al principio es buena idea que te acostumbres para no dar pie a otras interpretaciones.

Tras varios días ejercitándome con el obsenepe he de reconocer que mi percepción de la realidad circundante se ha enriquecido, que me siento más relajado, que percibo que mi actitud de diálogo con las demás personas se va modificando  poco a poco y que he descubierto a un interlocutor al que casi no prestaba ninguna atención y con el que necesitaba poner en práctica mi asertividad: yo mismo. Pero como toda técnica, hay que seguir practicando.



Monday, December 24, 2018

Navidad

Foto El Correo. Luces navideñas en Bilbao
[He publicado esta entrada en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb el 24.12.2018]

El azar ha dispuesto que tal día como hoy, víspera de Navidad de 2018, fuera mi turno para publicar estas líneas. No es tarea fácil. Las emociones andan enfrentadas y la inteligencia, la de cada cual, queda aturdida por diferentes motivos. Algunas personas rememoran su infancia, cuando ajenos al dolor, las dificultades, los contratiempos inherentes a cada vida, fueron felices. Otras no quieren ni oír hablar del tema y se sienten mucho más identificadas con, incluso atraídas por, el duende que Theodor Seuss Geisel (Dr. Seuss) creó en 1957: El Grinch.

Los medios de comunicación y las redes sociales se desbordan y nos inundan con todo tipo de frases, mensajes, cuentos, fotografías, melodías, cortos, películas… que acaban colmando y saturando no solamente las memorias y procesadores de nuestros teléfonos inteligentes, sino también nuestra paciencia.

Los ayuntamientos e instancias públicas tampoco escatiman en gastos para iluminar de colores y figuras nuestras noches, decorar nuestras calles, plazas y parques y organizar todo tipo de actividades dirigidas a las y los más pequeños,  al menos en los centros neurálgicos de nuestros municipios.

No podemos olvidar dos clásicos ya para las personas bilbaínas: Santo Tomás y la lotería de Navidad (recomiendo la lectura de la entrada en el blog de Enrique Pallarés Molíns A propósito de la lotería), ni la vorágine de compras, tanto de alimentos como de regalos, y las tradicionales comidas o cenas de empresa.

Es maravilloso celebrar juntos nuestros deseos de un mundo mejor y más feliz, y que un año termine y dé paso a uno nuevo cuyas páginas están aún por escribir. Sin duda hemos ido llenando estos días de luz, colores, adornos, regalos, música, alegría, nostalgias, esperanza en el azar, desembolsos extraordinarios… y los hemos ido vaciando de su auténtico sentido.

Hace en torno a unos 2018 años una joven judía, embarazada, tiene que abandonar su casa por cuestiones administrativas y recorre junto a su marido unos 12 km por una zona montañosa para llegar a un pueblo en el que no tienen posibilidad de alojarse en ningún sitio. De pronto se pone de parto y el único lugar vacío que encuentran es un establo, donde consiguen improvisar una cuna para el recién nacido. Ese niño, con los años, dirá a sus paisanos que el segundo mandamiento, semejante al primero, era amar al prójimo como a uno mismo (el primero era amar a Dios con toda el alma, el corazón y la mente). Ese niño diría después, y sobre todo viviría, muchas otras cosas que chocan frontalmente con la mentalidad humana en torno al poder, la codicia, el dinero, la manipulación, la esclavitud, la explotación…

Aquella joven, unos meses antes del nacimiento del suyo, visita por amor a su prima quien ya mayor también espera un hijo y necesita ayuda. Cuando las dos se encuentran y se saludan, respondiendo al saludo de su prima, la joven futura madre contesta:

Mi alma canta
Canta la grandeza del señor
Y mi espíritu
Se estremece de gozo en Dios
Mi salvador (…)
Derribó del trono a los poderosos
Y elevó a los humildes
Colmó de bienes a los hambrientos
Y despidió a los ricos con las manos vacías
(Magnificat, Gen Verde)

Hoy celebramos a esa mujer y a ese niño.


¡Feliz Navidad! 


Monday, November 26, 2018

Derechos Humanos en Entornos Digitales

Group Of Multi-Ethnic People Social Networking

[He publicado esta entrada en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb el 26.11.2018]

La Declaración Deusto Derechos Humanos en Entornos Digitales se ha hecho pública esta misma mañana, 26/11/2018, a partir de las 09:30, en el Paraninfo del campus bilbaíno de la Universidad de Deusto. En el programa han intervenido el rector José M. Guibert, SJ, la ministra de Política Territorial y Función Pública Meritxell Batet, el consejero de Gobernanza Pública y Autogobierno del Gobierno Vasco Josu Erkoreka, y han procedido a la lectura de la declaración tres estudiantes de la Universidad de Deusto, Aitziber Agirre, Jaime Baniandrés y Martina Vellani, quienes lo hicieron en euskara, castellano e inglés respectivamente.

Tras este acto se desarrolló una mesa redonda en la que han participado  Adela Cortina, catedrática de Ética y Filosofía Política en la Universidad de Valencia y doctora honoris causa por la Universidad de Deusto, Antonio Ortega, Director General de Personas, Medios y Tecnología de Bankia, Regina Llopis, científica y premio Ada Byron 2017 a la mujer tecnóloga, Eloy Velasco, magistrado-juez de la Audiencia Nacional, bajo la moderación de Iñaki Ortega, profesor en y director de la Deusto Business School, en la sede de la Universidad de Deusto en Madrid.




En un post anterior (Redes Sociales: emociones a flor de piel) hemos tratado la proliferación del uso de las redes sociales y las precauciones que debemos tener a la hora de su uso. Son muchos también las y los autores que analizan desde distintas perspectivas los pros y contras de la digitalización de nuestras vidas.

Es en este sentido que una Declaración de Derechos Humanos en Entornos Digitales no solo era necesaria, sino que cubre un vacío que hasta la fecha nadie se había atrevido a afrontar decididamente.

Esta declaración, según sus autores, no pretende oponerse a la tecnología, que ha venido para quedarse y por mucho tiempo, sino que quiere articularse mediante su humanización asumiendo seis compromisos:
  • La prioridad del ser humanos sobre todas sus creaciones, como la tecnología, que está a su servicio.
  • La integridad de la persona, más allá del reduccionismo de los datos que pretenden cosificarlo.
  • La prevalencia del bien común sobre los intereses particulares, por mayoritarios y legítimos que estos sean.
  • La reivindicación de la autonomía y responsabilidad personales frente a las tendencias paternalistas y desresponsabilizadoras.
  • La equidad y la justicia universal en el acceso, protección y disfrute de los bienes y derechos que posibilitan una vida digna del ser humano.
  • La especial atención a la protección de los menores por su mayor vulnerabilidad y el impacto que la transformación digital tiene en el desarrollo de su personalidad y en su educación.

Tras el preámbulo, se enuncian los dieciséis derechos:
  • Derecho al olvido en internet
  • Derecho a la desconexión en internet
  • Derecho al “legado digital”
  • Derecho a la protección de la integridad personal ante la tecnología
  • Derecho a la libertad de expresión en la red
  • Derecho a la identidad personal digital
  • Derecho a la privacidad en entornos tecnológicos
  • Derecho a la transparencia y responsabilidad en el uso de algoritmos
  • Derecho a disponer de una última instancia humana en las decisiones de sistemas expertos
  • Derecho a la igualdad de oportunidades en la economía digital
  • Derecho a las garantías de los consumidores en el comercio digital
  • Derecho a la propiedad intelectual en la red
  • Derecho a la accesibilidad universal a internet
  • Derecho a la alfabetización digital
  • Derecho a la imparcialidad en la red
  • Derecho a una red segura

A modo de recordatorio, una vez más, la profesora Cortina ha hecho hincapié en los tres poderes del mundo contemporáneo: la empresa, los políticos y los ciudadanos, y ha repetido que las declaraciones, una vez hechas, tienen que ser cumplidas. Vuelvo a citar el texto donde Adela profundiza esta idea:
“Otro mundo es necesario, no sólo posible (…). Y es necesario porque el que tenemos no está a la altura de lo que los seres humanos merecen; no está a la altura de las grandes declaraciones que hemos hecho (Declaración Universal de los Derechos Humanos, Objetivos del Milenio, Objetivos del Desarrollo sostenible, etc.)… tenemos que proteger y respetar los derechos de todos sin exclusiones.El lenguaje nos compromete (‘le tomo a usted la palabra’)… cuando decimos “Declaramos”, es más que soñar o una utopía, supone un compromiso. Y nuestras realizaciones están muy por debajo de nuestras declaraciones…” (Arantza Echaniz Barrondo, sobre la ponencia de Adela Cortina Nuevo Modelo Social: ¿razones para la esperanza?)
Ahora nos toca a todos asumir nuestro compromiso haciendo que se respeten nuestros derechos y, con igual intensidad, que se respeten los de las y los demás…


Monday, October 29, 2018

Sobrevolando realidades


[He publicado esta entrada en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb el 29.10.2018]

Como la pluma que sobrevuela los tejados y las calles de Savannah, Georgia, mecida por una suave brisa, flotando,  trazando espirales ascendentes, dejándose caer y remontando el vuelo una y otra vez hasta hacer uno rasante al suelo y acabar posándose en las embarradas zapatillas deportivas de  Forrest Gump quien la recoge con delicadeza y, tras observarla atentamente, la introduce con cuidado en el viejo libro de cuentos que su madre le leía cuando niño mientras espera el autobús, siento que la vida me ha mecido, a veces zarandeado y otras casi absorbido por algún ciclón, trazando espirales ascendentes, dejándome caer y remontar el vuelo una y otra vez hasta hacer uno rasante al suelo para, al menos por ahora, tras haberme recostado en el fango, acabar siendo recogido con delicadeza, observado atentamente e introducido con cuidado en un corazón de oro.

Además de sentirme más que afortunado por haber llegado hasta aquí, constato que junto a los primeros vientos que me llevaron a su voluntad de un lado a otro, las trayectorias de los vuelos posteriores fueron fruto de decisiones íntimas, queridas y asumidas, en ocasiones quizás no muy meditadas, muchas acertadas, algunas erradas, pero mías al fin y al cabo.

Nací en una república que fue parte de un imperio hasta algo menos del primer cuarto del siglo XIX, básicamente porque mi madre estaba allí ciento cuarenta años después… Con diez años, sin contar con mi parecer, me llevaron a otro continente, a una ciudad en una región dentro de un país cuyo régimen político se definía como una dictadura. Cuatro años después, murió el dictador y en poco tiempo pasó a ser una democracia parlamentaria, cuyo Jefe de Estado sería un rey. Una vez más sin poder decir yo nada. Dos años después del cambio de régimen, mi madre moriría y uno más tarde mi padre volvería a las américas… Yo todavía sigo aquí. Tuve que aceptar todas aquellas etapas externas a mí y adaptarme a cada una de ellas sin apenas rechistar… Hasta que pude empezar a participar en las decisiones  de mi vida cuando no tuve más remedio: al cumplir los diecisiete años.

Tarde o temprano acabamos llegando a esa estación vital. En ese frío andén es cuando y donde aprendemos a reconocer – o descubrir - lo que hemos aprendido en casa, en la escuela, con nuestras amistades, a través de nuestra experiencia… Y desde aquí, elección tras elección, vamos incorporando los errores y los aciertos para continuar el camino.

Según Abraham Maslow a través de su famosa teoría denominada como su pirámide, (La pirámide de Maslow) se enuncia la jerarquía de las necesidades humanas y cómo satisfacerlas, yendo desde las más básicas hasta las más complejas.

Empezamos por buscar cómo satisfacer la necesidad de, y aprender a, mantenernos vivos (necesidades fisiológicas): respirar, beber agua, alimentarnos, dormir, eliminar los desechos, evitar el dolor, etc.


En el segundo nivel buscamos la seguridad y protección: la salud, el trabajo (ingresos mínimos y recursos), el equilibrio moral, familiar y de la propiedad.

Un paso más arriba nos encontramos con las necesidades relativas a nuestro ser en un entorno social, a nuestro mundo de relaciones más allá de nosotros mismos, a ser parte de una comunidad [necesidades sociales (afiliación y afecto)]: asociación, participación, aceptación, amor, afecto, pertenencia o afiliación a un cierto grupo social.

El cuarto escalón de esta pirámide consiste en cubrir nuestras necesidades de estima o reconocimiento, subdividido a su vez en las relativas a nuestra capacidad de respetarnos y aceptarnos a nosotros mismos (confianza, competencia, maestría, logros, independencia y libertad) y de serlo por los demás (atención, aprecio, reconocimiento, reputación, estatus, dignidad, fama, gloria, e incluso dominio). De hasta dónde consigamos satisfacer estas necesidades dependerá en gran medida la seguridad en nosotros mismos y la percepción de nuestro papel en la sociedad en la que vivimos.

La cúspide de la pirámide, siempre según Maslow, la ocupa la búsqueda de la justificación o del sentido válido de la vida (necesidad de autorrealización personal) llegando a este nivel cuando todas los demás necesidades han sido alcanzadas: espiritual, moral y la búsqueda de una misión en la vida.

Esta teoría, desarrollada tras la Segunda Guerra Mundial, parecía mantener su vigencia y consistencia  hasta los albores del siglo XXI, particularmente en el mundo occidental desarrollado: todo apuntaba a que las lecciones de las dos guerras mundiales habían sido suficientemente aprendidas e interiorizadas.

Con la proliferación de las redes sociales y la explosión de la difusión de la información a escala mundial empezamos a conocer mucho más de lo que creíamos saber. En la década de los noventa se lanzan campañas internacionales de sensibilización, concienciación y acción en torno a las inmensas desigualdades sociales y riesgos medioambientales hasta entonces poco conocidos por el gran público.

Según el Banco Mundial:
El mundo cumplió la meta del primer objetivo de desarrollo del milenio de disminuir a la mitad para 2015 la tasa de pobreza registrada en 1990, lográndolo en 2010, cinco años antes del plazo previsto.  Pero pese a los avances en la reducción de la pobreza, la cantidad de personas que viven en condiciones de pobreza extrema en el mundo sigue siendo inaceptablemente alta. Además, si se tienen en cuenta los pronósticos del crecimiento mundial, el ritmo de reducción de la pobreza tal vez no sea suficientemente rápido para alcanzar la meta de poner fin a la pobreza extrema a más tardar en 2030.

Si bien es cierto que estamos mejor que hace veintiocho años, un 10% de la población mundial (735,9 millones de personas) vive con menos de 1,90 dólares USA diarios (1,67 EUROS/día – línea de corte para la pobreza extrema), mayoritariamente en el África subsahariana y Asia meridional. Resultaría interesante conocer cuántas personas lo hacen con menos de 24,53 EUROS/día – nuestro salario mínimo interprofesional 2018: los porcentajes se dispararían alarmantemente.

Según ACNUR más de 68,5 millones de personas viven desplazadas a la fuerza.

¿Podrá alguna de estos más de 805 millones de personas, algún día, escalar al menos uno de los peldaños de la pirámide de Maslow? ¿Podrá ser alguna de estas causas, quizás más cerca de lo que creemos, recogida con delicadeza, observada atentamente e introducida con cuidado en nuestro corazón?

Forrest Gump Opening Scene - Alan Silvestri introduction



Monday, October 01, 2018

¡Yo no miento nunca!


[He publicado esta entrada en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb el 01.10.2018]

- ¡Cuánto tiempo sin vernos! Ya, si eso, nos llamamos… (Con escasa o nula intención de hacerlo)
- ¡Estoy llegando! (Llego tarde a la cita)
- He tenido un contratiempo mientras venía… (Me he dormido y llego tarde al trabajo)
- No me ha llegado tu email… (Olvidé contestarlo)
- ¡Hoy no voy a poder! Estoy liada. (No tengo ninguna gana de ir)

Según Pamela Meyer, experta en detección del engaño, los seres humanos somos propensos a mentir entre 10 y 200 veces al día. Solemos decir partes de la verdad, la tergiversamos o la disfrazamos consciente o inconscientemente y esto es algo aprendido desde nuestra más tierna infancia. Empieza por ser un mecanismo defensivo ante ciertas situaciones en las que nos sentimos vulnerables o timoratos, para transformarse en algunos casos en una poderosa y peligrosa arma de manipulación y control de los demás.

El refranero español recoge algunas joyas a este respecto: Antes se coge al mentiroso que al cojo; La mentira camina con piernas largas, pero al final la verdad siempre la alcanza; Las mentiras tienen las patas cortas pero los charlatanes, las piernas muy largas; Mientras más mentiras cuento, menos me parece que miento; Exagerar y mentir, por el mismo camino suelen ir; Una mentira, madre es de cien hijas; De la mentira viven muchos, de la verdad, casi ninguno; etc.

Algunos expertos clasifican nuestras mentiras en ocho categorías: las mentiras piadosas, en principio sin mala intención, generalmente con sentido benevolente hacia quienes se dirigen. Se estima que tienen una justificación razonable, no son dañinas y, por tanto, perdonables, aunque el escurridizo terreno que pisan puede hacerlas trasvasar en cualquier momento los límites de la prudencia. De aquí en adelante, las otras siete categorías pierden de saque todo atisbo de bondad o buena intención: las promesas rotas, las mentiras intencionadas o instrumentales, el autoengaño, los rumores, la exageración, el plagio y las mentiras compulsivas.

Si el uso de la mentira se circunscribe exclusivamente al ámbito personal, su repercusión no excederá esta área y quien sea asiduo usuario de la misma, tarde o temprano pagará las consecuencias. “Otro gallo canta” cuando la mentira se sitúa de forma sistemática en los círculos de poder y despliega sus alas campando por sus fueros.


La lista con las “10 Estrategias de Manipulación mediática a través de los medios de comunicación de masas”, ampliamente difundida por las redes sociales y atribuida a Noam Chomsky, lingüista norteamericano, aunque según algunas fuentes (p.ej. La mente es maravillosa) su autor es el francés Sylvain Timsit en 2002, recoge interesantes elementos a tener en cuenta para no caer, al menos intelectualmente, en esta trampa:

1. La estrategia de la distracción. (…) desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las élites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes.

2. Crear problemas y después ofrecer soluciones. Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar.

3. La estrategia de la gradualidad. Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos.

4. La estrategia de diferir. Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato.

5. Dirigirse al público como criaturas de poca edad. La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental.

6. Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión. Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido crítico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…

7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad. Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud.

8. Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad. Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto…

9. Reforzar la autoculpabilidad. Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos.

10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen.

El Papa Francisco, en el mensaje dirigido a los participantes en la 52 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales del pasado 13/05/2018, advierte:

(…) ninguna desinformación es inocua; por el contrario, fiarse de lo que es falso produce consecuencias nefastas. Incluso una distorsión de la verdad aparentemente leve puede tener efectos peligrosos.
De lo que se trata, de hecho, es de nuestra codicia. Las fake news se convierten a menudo en virales, es decir, se difunden de modo veloz y difícilmente manejable, no a causa de la lógica de compartir que caracteriza a las redes sociales, sino más bien por la codicia insaciable que se enciende fácilmente en el ser humano.
Las mismas motivaciones económicas y oportunistas de la desinformación tienen su raíz en la sed de poder, de tener y de gozar que en último término nos hace víctimas de un engaño mucho más trágico que el de sus manifestaciones individuales: el del mal que se mueve de falsedad en falsedad para robarnos la libertad del corazón. He aquí porqué educar en la verdad significa educar para saber discernir, valorar y ponderar los deseos y las inclinaciones que se mueven dentro de nosotros, para no encontrarnos privados del bien «cayendo» en cada tentación.

Al principio se decía que en algunos casos la mentira puede transformarse en una poderosa y peligrosa arma de manipulación y control de los demás. Profundizar en las técnicas de detección temprana de las mentiras que producimos o recibimos nos hará tomar una conciencia distinta de nuestra realidad. Por otro lado, como con todo tipo de armas, es importante y conveniente conocerlas bien. Saber cuáles son sus consecuencias a corto, medio y largo plazo, asumir las responsabilidades derivadas de su uso, o decidir conscientemente no utilizarlas.

Cuenta la leyenda que un día la verdad y la mentira se cruzaron.
- Buen día - dijo la mentira.

- Buenos días - contestó la verdad.
- Hermoso día - dijo la mentira.
Entonces la verdad se asomó para ver si era cierto. Lo era.
- Hermoso día – dijo entonces la verdad.

- Aún más hermoso está el lago- dijo la mentira.
Entonces la verdad miró hacia el lago y vio que la mentira decía la verdad y asintió. Corrió la mentira hacia el agua y dijo:
- El agua está aún más hermosa. Nademos.
La verdad tocó el agua con sus dedos y realmente estaba hermosa y confió en la mentira. Ambas se quitaron la ropa y nadaron tranquilas.Un rato después salió la mentira, se vistió con las ropas de la verdad y se fue.
La verdad, incapaz de vestirse con las ropas de la mentira comenzó a caminar sin ropas y todos se horrorizaban al verla. Es así como aún hoy en día la gente prefiere aceptar la mentira disfrazada de verdad y no la verdad al desnudo.

 (Adaptación publicada en Ciudad Nueva, Mirador. Noviembre 2018)




Tuesday, September 11, 2018

Stand by me (John Lennon)

When the night has come
And the land is dark
And the moon is the only light we see

No I won't be afraid
No I won't be afraid
Just as long as you stand, stand by me

And darling, darling stand by me
Oh, now, now, stand by me
Stand by me, stand by me

If the sky that we look upon
Should tumble and fall
And the mountain should crumble to the sea

I won't cry, I won't cry
No I won't shed a tear
Just as long as you stand, stand by me

And darling, darling stand by me
Oh, stand by me
Stand by me, stand by me, stand by me

Whenever you're in trouble won't you stand by me
Oh, now, now, stand by me
Oh, stand by me, stand by me, stand by me
Darling, darling stand by me
Stand by me

Oh stand by me, stand by me, stand by me

Autores de la canción: Ben King / Jerry Leiber / Mike Stoller

Letra de Stand By Me © Sony/ATV Music Publishing LLC, Belinda Aberbach Stevenson Agar Revocable Trust