Friday, November 29, 2019

En busca de la felicidad



[He publicado esta entrada en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb el 29.11.2019]

La cultura anglosajona, como la describió Punset, está cimentada en la defensa de la libertad individual y asentada en el principio inviolable, desde el siglo XVII, de que el rey y los ciudadanos eran iguales ante la ley común: individualismo e igualdad.

En la película (2006), basada en hechos reales y homónima a esta entrada, dirigida por Gabriele Muccino y protagonizada por Will Smith y su hijo Jaden, encontramos a Chris Gardner (Will), un hombre que, decidido a darle a su familia una vida mejor, se embarca en un negocio que se malogra y lo arruina, dejándolo sin empleo. Como consecuencia, su mujer lo abandona y en un abrir y cerrar de ojos se queda sin hogar junto a su hijo Christopher (Jaden) que solo tiene cinco años. Tendrá que seguir adelante en unas condiciones absolutamente terribles para ambos y luchar para conseguir un trabajo, alcanzar su sueño y darles a él y a su hijo una estabilidad y la posibilidad de un futuro mejor. Una auténtica loa al sueño americano, referido a los ideales que garantizan la oportunidad de prosperar y tener éxito para lograr una movilidad social hacia arriba.

Enmarcados en la cultura capitalista, basada en la producción y el consumo, entramos directamente en la vida cotidiana de millones de personas que necesitamos consumir. Ahora bien, ¿a qué precio y con qué criterio? La limitada capacidad de liquidez económica de un mayoritario porcentaje de pobladores del mundo y el alto endeudamiento familiar para la cobertura de necesidades básicas son un caldo de cultivo ideal para los especuladores y vendedores de humo.

Es sobre esta base donde radica el éxito de las tan esperadas rebajas comerciales.

Hasta comienzos del siglo XXI, los períodos tradicionales en el Estado Español eran: rebajas de invierno, de principios de enero a finales de marzo, rebajas de verano, del 1 de julio hasta finales de septiembre, y a mitad de temporada, con descuentos menos cuantiosos que en los períodos anteriores, entre marzo y junio y entre septiembre y noviembre. En el ámbito local, un parque comercial vizcaíno ha instituido el Súper jueves, último de cada mes, y en el Casco Viejo bilbaíno, la Asociación de comerciantes dedica cada año tres días del mes de septiembre - de jueves a sábado - para el Ganga Market, días en los que se pueden disfrutar de interesantes rebajas.

Como nos llegó la moda de Halloween, nos han llegado también el Black Friday y el Cyber Monday, dos fechas que tratan de estimular el comercio (¿o el consumo?) en días clave.

Según algunas fuentes, el término Black Friday se originó en Filadelfia tras el caos circulatorio generado el viernes siguiente a Acción de Gracias, quizás en 1961, cuando, tras una situación de continuas pérdidas, los comercios decidieron bajar tanto sus precios que provocaron así una afluencia masiva de clientes. De este modo pasaron de los números rojos a los números negros (black), por el tipo de tinta usado para la contabilidad amanuense, y este es otro de los posibles orígenes del término.

Unos cien años antes, el viernes 24 de septiembre de 1869, dos financieros de Wall Street, Jim Fisk y Jay Gould, tras una operación millonaria de compra especulativa de oro, se arruinan debido a la caída de ese mercado bursátil en el que se denominó el viernes negro.

En los últimos años se ha sugerido otra posible génesis del término. A principios del siglo XIX en las plantaciones sureñas de los recién nacidos Estados Unidos de América, los plantadores compraban esclavos a buen precio, disfrutando de los descuentos aplicados el primer viernes tras el día de Acción de Gracias.

El Cyber Monday, celebrado el lunes inmediatamente posterior al Black Friday, parece que nació en 2005 y tiene como principal objetivo la realización de compras online.

Citando a José María Rodríguez Oloaizola, «¡Es barato! ¡Hay que aprovechar!» Un imperativo parece instalarse hoy en el ambiente. ¡Compra!

Aprender a compartir (Foto: PINTEREST)
Frente a estos estímulos que nos bombardean por todas partes existían ya, o han surgido más tarde, algunas iniciativas de amplio alcance que nos invitan a ser menos individualistas y más altruistas. Muy cerca de nosotros y una semana antes, el Banco de Alimentos (creado en 1995) hace una recogida solidaria de alimentos que, posteriormente, a lo largo de todo el año, serán distribuidos por las asociaciones y ONGs con las que colaboran entre quienes las necesitan. El Fair Saturday, nació el 29 de noviembre de 2014 de la mano del profesor de la Universidad de Deusto Jordi Albareda Ureta, como una alternativa al consumismo compulsivo, e impulsa el activismo social y cultural. El Giving Tuesday, surgió en Estados Unidos en 2012, promovido por la ONG 92Y Street, y busca potenciar la colaboración de organizaciones y personas para la recaudación de fondos para proyectos sociales y colaborar con acciones solidarias.

Los investigadores llevan años constatando que el consumo desaforado, lejos de contribuir a incrementar la sensación de felicidad, como toda adicción, tarde o temprano produce el efecto contrario.

Como indica el Dr. Enrique Pallarés:
El gastar bien el dinero es un arte y una ciencia. Los psicólogos han propuesto algunos principios, resultado de estudios empíricos, para que el consumo sea más rentable desde el punto de vista de la satisfacción personal. Porque la satisfacción que puede producir el dinero no está tanto en la cantidad como en gastarlo adecuadamente. La profesora canadiense Elizabeth Dunn y otros colegas investigan esta cuestión y han propuesto algunos principios para consumir y gastar de forma satisfactoria. Me referiré a algunos de ellos.

Y continúa haciendo hincapié en optar por varias pequeñas satisfacciones en lugar de por una grande aislada, evitar o reducir las comparaciones, pagar ahora y consumir después, para terminar con el compartir bienes materiales –o tiempo– con otras personas.

Volviendo a Rodríguez Olaizola:
Sé que vivimos en una sociedad y una economía que funciona gracias a la producción y el consumo. Pero eso no es un eximente ni una justificación para cualquier forma de consumo. Hoy no estaría de más explorar la vuelta a una austeridad vital que sea, también, una forma de libertad y de justicia. Se impone una mirada cuerda a las posibilidades de nuestro mundo. Lo más barato no es comprar barato, sino no comprar lo que no necesitas.

Es necesario, hoy más que nunca, además de tener una información fidedigna y lo más completa posible de nuestra realidad, caer en la cuenta de que tenemos la obligación de tomar las riendas de nuestros impulsos y no olvidar que el futuro (¡y el presente!) es cosa de todas y de todos. Y, además, como corrobora la ciencia, contribuye a encontrar la felicidad.

Bibliografía
Cinco comportamientos que te harán más feliz. Entrevista a Laurie Santos, profesora de Psicología de la Universidad de Yale, por Zuberoa Marcos, periodista y doctora en Biología Celular y Molecular por la Universidad de Navarra y máster en Comunicación Científica, Médica y Medioambiental por la Universidad Pompeu Fabra.
Versión completa: https://youtu.be/_3mrA1_Hctk (33:19)



Friday, November 01, 2019

Similitudes y concomitancias

Humo por las orejas (foto: www.lizmorrisontherapy.com)
[He publicado esta entrada en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb el 01.11.2019]

2002 comenzó con la entrada triunfal de doce países de la Unión Europea en el Euro. De un día para otro, y en plena cuesta de enero, pudimos ver que los precios habían subido exponencialmente, mientras que nuestros salarios fueron minuciosamente traducidos al nuevo lenguaje monetario - ¡se incluían hasta tres decimales! - y nadie movió ni un dedo

La telefonía móvil iniciaba su expansión y las redes sociales eran por aquel entonces pura ciencia ficción. Por citar cronológicamente algunas de las más usadas, Linkedin nacería ese mismo año, Facebook lo haría en 2004, Twitter en 2006, Whatsapp en 2009 e Instagram en 2010. Asimismo, el uso de ordenadores personales – ¡de mesa, fijos! - era un lujo que pocos podían permitirse.

Aunque ahora parezca mentira, había cinco canales televisivos (¡analógicos!) de ámbito nacional – Antena 3, Canal+, La2, Telecinco y TVE-1 –, una decena en algunas Comunidades Autónomas y en Euskadi dos: ETB1 y ETB2. El acceso a cadenas internacionales era posible únicamente a través de antenas parabólicas – ¡vía satélite!… Aquellas, junto a las emisoras de radio y la prensa escrita, constituían el elenco de medios de comunicación social (MCS) del momento.

Tres meses antes habían caído las Torres Gemelas de Nueva York…

El ambiente sociopolítico de aquel año capicúa en España era convulso y tenso. Para muchos de quienes lo vivimos resulta difícil no echar la vista atrás y encontrar demasiadas similitudes con lo que ha venido ocurriendo durante estos dos últimos años: entonces éramos los vascos, hoy son los catalanes.

El 29 de mayo de 2002 los obispos Ricardo Blázquez y Carmelo Echenagusia, titulares de la diócesis de Bilbao, Juan María Uriarte, de la de San Sebastián, y Miguel José Azurmendi, de Vitoria publicaron una atrevida, pero necesaria, carta pastoral conjunta (Preparar la Paz), cuya lectura recomiendo. De los diez apartados que componen la pastoral, citaré algunos extractos de tres de ellos que demuestran su – tristemente - rabiosa actualidad. Los resaltados en negrita son míos. Los textos hablan por sí mismos.

1. Marcados por el desacuerdo y la incomunicación
(…) Nos parece que el desacuerdo político es, en gran medida, origen y fruto de una grave incomunicación. Una sociedad bastante bien avenida en muchos aspectos de su diaria convivencia, se encuentra, sin embargo, surcada por la incomunicación política. (…) La comunicación en los puntos candentes está, al día de la fecha, bloqueada. Una gran parte de la ciudadanía no acaba de comprender que el vehículo de relación más socorrido consista en un intercambio de mutuas censuras a través de los MCS (…).

Diecisiete años después, tras la eclosión de las redes sociales, los medios de comunicación social tradicionales han sido superados con creces. Sin embargo, como señala Juan Pagola en Política crispada, sociedad enfrentada,
(…) En el tiempo de la comunicación no sabemos qué pasos debemos dar para encontrarnos, interactuar e intercambiar ideas, opiniones, expresiones, lenguajes, discursos, relatos opuestos… En la época en la que más instrumentos tenemos para que fluyan los mensajes, menos propuestas serias y responsables compartimos con el ánimo de que sean escuchadas y valoradas. (…) En la sociedad de la información, de la inmediatez y del espectáculo, toda reflexión, negociación o administración de cualquier problema de orden social o político se convierten en un show. (…)

Guste más a unas o menos a otros, o viceversa, existe una realidad innegable en cuanto a los sentimientos. En la primera parte de la siguiente cita, sustitúyase vasco por catalán.

5. Gestionar el conflicto entre identidades nacionales contrapuestas con miras a la paz.
La pacificación de este país entraña, desde luego, la desaparición de ETA y el limpio esfuerzo concertado para combatirla. Pero los problemas que es preciso resolver para alcanzar la paz no terminan ahí. Para comprender y sortear las dificultades para la paz en nuestra tierra es preciso enfocar correctamente otra realidad que viene de lejos. Todos los sondeos revelan con obstinada estabilidad la coexistencia de identidades nacionales total o parcialmente contrapuestas y, a veces, conflictivas. Unos se sienten “sólo vascos”; otros “solamente españoles”; otros “más vascos que españoles”; otros “más españoles que vascos”; otros, en fin, “igualmente vascos y españoles”. 

Todos son ciudadanos de pleno derecho
en esta comunidad y deben ser respetados como tales. Esta pluralidad conflictiva de identidades está reclamando el hallazgo de una fórmula de convivencia en la que cada uno de los grupos modere sus legítimas aspiraciones políticas en aras de una paz social que es un valor notablemente más precioso y necesario que el imposible cumplimiento de todas las aspiraciones de todos los grupos. “En la casa común hemos de caber, apretándonos, todos aquellos que por la palabra o por los hechos no se autoexcluyan de un proyecto compartido” (“Votos para la paz”, pp. 5-6). No vemos otro camino que respete las identidades y prepare la paz. El afecto por la casa común no puede ser impuesto. Surge de la comunicación confiada. Se alimenta del proyecto compartido y asumido voluntariamente. Se malogra cuando quiere imponerse por la fuerza ciega o por el puro imperio de la ley (…).

Es un hecho constatado que una gran mayoría de la población, independientemente de sus opciones políticas, es sensible a la inclusión, no a la exclusión, y desea que se llegue a una pronta solución que restaure la paz social. Y es ahí donde todos y todas deberíamos asumir nuestras responsabilidades.

(…) Es preciso gestionar con delicada sabiduría esta pluralidad de identidades contrapuestas para no convertirla en “guerra de identidades”. Los gobiernos de Madrid y Vitoria, los partidos políticos y los MCS pueden, con sus palabras o sus acciones, atizar o desactivar el conflicto. Algunas decisiones de gobierno, determinadas declaraciones de políticos, ciertas intervenciones en MCS favorecen más la radicalización que la concertación. 

9. Optar por la paz
(…) Optar por la paz significa no manipularla (…)
Optar por la paz comporta para cada una de las opciones políticas una disposición a recortar “mi proyecto” de país para que pueda surgir en el intercambio “nuestro” proyecto compartido. (…)
Optar por la paz significa apoyar efectivamente a los movimientos sociales que (…) procuran abrir caminos que un día más o menos próximo puedan disipar la larga y penosa pesadilla que estamos padeciendo en este pueblo.
Optar por la paz lleva consigo ofrecer signos de distensión y de aproximación. (…)
Optar por la paz entraña educar para la paz especialmente a las jóvenes generaciones, suscitando en ellas el pensamiento crítico, la conciencia ética, la sensibilidad por toda vida humana, el respeto al diferente, el sentimiento de pertenencia a un mismo pueblo plural, el compromiso a favor de la reconciliación social.
Optar por la paz lleva consigo para los creyentes orar incesantemente por ella, manifestando al Señor nuestras dificultades para conseguirla y ofreciéndole nuestras manos para construirla.

Como decía Gandhi, no hay camino para la paz, la paz es el camino.
  
Vídeo: La PALABRA al servicio de la PAZ, Adama Dieng. Asesor Especial del Secretario General de la ONU sobre la Prevención del Genocidio.


Friday, October 04, 2019

La altura de mi listón

Quino. #MafaldaQuotes.
[He publicado esta entrada en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb el 04.10.2019]

Tolerar, en su cuarta acepción del Diccionario de la Real Academia (DLE), se define como respetar las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias. De ahí se deriva tolerancia como la acción y efecto de dicho verbo. Pero en este caso el DLE eleva el rango definitorio a la segunda posición de la entrada: respeto de las ideas, creencias o prácticas… diferentes o contrarias a las propias.

Hubo en tiempos de Teseo un personaje apodado Procusto [Procrustes (estirador)] y conocido como Damastes (avasallador o controlador), Polipemón (muchos daños) o Procoptas. Cuentan que era un bandido que ofrecía posada a los viajeros solitarios. Tras convencerlos con artimañas y engaños, cuando estaban dentro los acostaba y ataba en una cama de hierro, ajustable, que nunca coincidía con las dimensiones del desventurado huésped. Si la estatura era mayor, cortaba lo que sobresalía del camastro – cabeza y extremidades - o, si era menor, estiraba sus miembros descoyuntándolo hasta que encajase en el lecho.

Hazañas de Teseo. Kodros. Ciclo de las hazañas de Teseo: en el centro, el Minotauro; alrededor, en sentido horario desde la parte superior, Cerción, Procusto, Esciro, toro, Sinis, puerca. Kylix ática de figuras rojas, ca. 440-430 a. C. De Vulci.
De este modo, el mito del lecho de Procusto pasó a la literatura universal como sinónimo de uniformidad para referirse a aquellas personas que quieren adecuar la realidad a la estrechez de sus intereses o a su particular forma de verla e imponerlas a quienes les rodean, mutilando a quienes sobresalen o estirando a quienes no llegan. Pretenden siempre que nos acostemos en el lecho de Procusto.

Cuando existe incapacidad  para reconocer como válidas las ideas de otras personas, o miedo a ser superado/a (o cuestionada/o) profesional o personalmente - la envidia, los celos, etc. – la psicología habla del Síndrome de Procusto. En la vida contemporánea occidental se nos pide ser excelentes, eficientes, proactivos, que desarrollemos al máximo nuestras capacidades creativas y de originalidad. Sin embargo, en muchos – demasiados – entornos vitales o profesionales se busca – mejor dicho, se impone - la uniformidad y se desprecia a quien despunta o a quien, sencillamente, es diferente, promoviendo su humillación y aislamiento, y facilitando así su acoso familiar, escolar, laboral, político, social…

Por terminar la historia: pasó un día Teseo por allí y se hospedó en casa de Procusto. El rey-héroe le aplicó al bandido su propia medicina: lo redujo, lo ató a su cama y lo descuartizó convenientemente. ¡Fin de la pesadilla ateniense!

Me considero una persona abierta al diálogo y bastante empática. Sin embargo, he caído en la cuenta de que cuando alguna de mis hijas o de mis hijos me plantea cuestiones que para él o para ella resultan vitales pero que no coinciden con mis criterios, opiniones, tradiciones, creencias, conocimientos, etc. no me resulta tan sencillo intentar entenderles a la primera o simplemente escucharles y charlar con ellos como lo hago con mis amistades en situaciones similares. En estos casos el listón de mi tolerancia se sitúa muchas veces demasiado bajo y en ocasiones pierdo los estribos. También tengo una cierta edad y, cuando en casa o en el trabajo algo cambia o alguien mueve algo de su sitio habitual, noto cómo me sube la bilirrubina.

Otro contexto en el que afloran la intolerancia y la intransigencia es el deporte. Afortunadamente no soy futbolero – aunque sí del Athletic - pero oigo a los comentaristas deportivos y a aficionadas y aficionados enfervorizados despotricar del equipo contrario, o de algún jugador en concreto, como si no hubiera un mañana.

En el ámbito político, cada día nos despiertan con declaraciones demoledoras, repletas de posturas intransigentes, tanto en lo local, cuanto en lo nacional e internacional, que azuzan a la población a atiborrar las redes sociales de ecos que más bien parecen ladridos de una jauría…

Teseo no va a venir a liberarnos de los Procustos que nos rodean o del que quizás anida en mayor o menor medida en nuestro carácter. Tal vez sería aconsejable aprender a detectarlo y mantenerlo a raya cuanto antes…

[Entrada publicada también en Ciutat Nova, Blog (castellano) (catalá) Noviembre 2019]

Monday, August 12, 2019

Cambiar el punto de mira

Foto: frasesmania.com – Eduardo Galeano

[He publicado esta entrada en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb el 12.08.2019]

Y así, sin más, ya estamos a mediados del mes de agosto. Algunas personas, entre las que me encuentro, han podido disfrutar, o están aún haciéndolo, de unos días de descanso. Otras han seguido trabajando. Otras, seguro, ni una cosa ni otra.

Según los datos publicados el pasado día 2 por el Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, el número de personas desempleadas hasta julio de este año ha sido de 3.011.433 en el Estado (de ellas, 362.296 son extranjeras), la cifra más baja desde noviembre de 2008. En Euskadi son 113.084 personas, de las cuales 17.279 proceden de otros países. Aunque ha habido un pequeño repunte del desempleo respecto del mes anterior, la noticia precedente invita al optimismo. Sin embargo, por lo que conozco de personas muy cercanas a mí, la calidad de algunos trabajos, su estabilidad y remuneración despiertan algo más que una cierta preocupación.

Foto: Pandora's Box (artist unknown)
Tras las elecciones generales españolas del pasado mes de abril, la situación política se mantiene suspendida de un hilo. En el ámbito internacional, los Estados Unidos y China siguen jugando con fuego, amagando con abrir la caja de Pandora y acabar desestabilizando el comportamiento de los mercados y el crecimiento económico mundiales gracias a su pulso comercial. Cientos, miles más bien, de seres humanos siguen intentando huir de la guerra y la miseria, y son miles también los que salen a las calles exigiendo a sus líderes políticos una vida mejor, el respeto a la dignidad de las personas… Lamentablemente, las respuestas están siendo el silencio, las detenciones, el cierre de las fronteras y la construcción de nuevos muros de la vergüenza.

Por no caer en la demagogia, lugar en el que desgraciadamente se zambullen con excesiva frecuencia varias figuras políticas de todo signo, analistas, comentaristas y opinadores de variopinto pelaje, delante de cámaras y micrófonos y en las redes sociales, cambio el punto de mira.

A principios del mes pudimos visitar Galicia. En Ferrol se celebraba del 2 al 7 un encuentro del Movimiento de los Focolares: la Mariápolis. El lema de este año: En Camino. Sin dejar a nadie atrás. Allí, junto a otras cuatrocientas personas, disfrutamos de la historia, el arte, los paisajes, el buen tiempo y la gastronomía gallegas. Aproximadamente la mitad, mayoritariamente jóvenes, realizaron durante los tres primeros días algunas de las etapas del Camino de Santiago. Los últimos tres estuvimos todos juntos. Desde niños de corta edad hasta venerables ancianos, de toda procedencia, condición, creencia, orientación política…

Conscientes de que es esta una de entre muchas iniciativas por construir un mundo mejor,  y como dice el barcelonés Josep Bofill, director de la revista Ciutat Nova, refiriéndose a la revista que dirige pero extensible a la atmósfera que rodeaba la Mariápolis:
Somos (… herederos) de un patrimonio de décadas de cultura de diálogo y de visión positiva de la realidad que nos rodea. Recogemos este pasado en un presente que nos incita a crear y a descubrir espacios de encuentro en la sociedad que – mediante el diálogo – sirvan para inspirar, impulsar y ayudar a crear comunidad, y una red de relaciones fraternas. (…) hay personas como tú, que apuestan por el pluralismo. Porque la diversidad de personas, ideas y situaciones nos enriquece, tanto a nivel social, como personal.
 Creemos firmemente en el diálogo abierto, empático e inclusivo como la mejor herramienta para una sociedad mejor. Valoramos la comunidad que nace del respeto, la colaboración y la proximidad entre todos aquellos que (la) construimos (…)
 (…) Estamos convencidos de que para cambiar cualquier cosa es necesario empezar por nosotros mismos. Como resultado (…) se descubre que en muchos casos sólo hace falta cruzar la calle, porque la comunidad se crea mirándonos a la cara.

Me uno a Galeano y a Bofill en sus reflexiones en cuanto a la corresponsabilidad y el papel que cada cual jugamos para hacer de este mundo un lugar mejor, más habitable y en el que pueda desarrollarse la máxima de la Revolución Francesa más olvidada de las tres: la fraternidad.

Comparto aquí una de las canciones que pudimos oír, incluso cantar, en esos días:

OTRA HUMANIDAD (Gen Rosso)
¿A dónde iremos a parar si seguimos así?
No existe ya vergüenza, ni siquiera pudor.
Continua violencia, escándalos por doquier,
¿dónde se ha ido todo gran ideal?

El mundo hoy, a veces, se presenta un poco oscuro;
importa solamente la noticia cruda y dura;
se vive a costa de otros, se abusa del más débil
y ¿quién podrá mostrarme la verdadera humanidad?

Conozco otra humanidad:
la que, a menudo, encuentro por la calle;
la que nunca grita y no sobresale
por encima de la otra gente.

Conozco otra humanidad:
la que no estafa nunca a su vecino
y sabe ganarse el pan cotidiano
con sus propias manos.

Creo, creo en esta humanidad.
Creo, creo en esta humanidad
que vive en el silencio,
que sabe perdonar, que sufre, que sonríe
y se conmueve
y que quiere construir la nueva humanidad.

Conozco otra humanidad:
la que avanza contra la corriente,
la que está dispuesta a dar toda su vida
y morir por la propia gente.

Conozco otra humanidad:
la que no piensa sólo en sí misma,
pues es muy consciente
de que hay mucha gente que de hambre muere.

Creo, creo en esta humanidad.
Creo, creo en esta humanidad,
que rompe las barreras,
que paga con la vida sin usar las armas
por un mundo nuevo;
ésta es la humanidad que cree en el amor (bis).

Ésta es la humanidad que cree en el amor.



Monday, July 01, 2019

Corazón de madre


[He publicado esta entrada en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb el 01.07.2019]

Luna de miel es un concepto que al menos en el suroeste europeo empieza a sonar trasnochado. Ni qué decir tiene que lo de contraer matrimonio no es algo que preocupe a muchas parejas. Y ya, lo de que sea eclesiástico…

A expensas de que me tilden de idealista trasnochado, tras pasar por la vicaría, mi compañera de vida sugirió la posibilidad de que disfrutáramos de nuestra luna de miel en Filipinas. Cabe reseñar que su espíritu aventurero es considerablemente inferior al mío, por no decir casi inexistente, y que lo de pasar veintitrés horas entre aviones y aeropuertos – de ida y de vuelta -no es algo que le atraiga particularmente. Su sugerencia era un acto de inmensa generosidad y amor hacia mí: desde mediados del siglo XIX, en Filipinas se fueron hilando y tejiendo las vidas de mis abuelos, mis padres, mis cuatro hermanas y mi hermano. La mía había comenzado en las antípodas centroamericanas, en San José, Costa Rica, y nunca había estado en el archipiélago del sureste asiático. De esa lista de migrantes y criollos quedamos tres: Carmen (80), Vicky (79) y yo (58). Las mayores y el benjamín. Detrás de nosotros están nuestras hijas e hijos y los de Miren, hermana que dejó este mundo en 2013. Esa fue la última vez que nos habíamos visto los tres, cuando fuimos a despedirla. El total de descendientes directos inmediatos de la siguiente generación de esta saga es 15. Aquí me detengo, porque la lista continúa…


 Archivo: Ama, Carmen y Vicky (1940); Ama y yo (1962)

Aunque mucha gente veía nuestro viaje como una aventura exótica, para mí - para los dos - era la previsión de una inmersión emocional en un pasado del que conocía retazos de relatos e historias y en el que sentía que tenía que entrar casi de puntillas. Al mismo tiempo, el presente de cada miembro de mi familia era el que era. Y entrábamos de cabeza y a ciegas en él... también de puntillas.

Nada más llegar a Manila el calor, la humedad y el olor de la exuberante vegetación que lo rodea todo, me transportaron allí. Respiraba lenta y profundamente… No quería cerrar los ojos, sino dejar que se movieran inquietos buscando imágenes, queriendo abarcar y absorber cuanto estuviera a su alcance… Quería experimentar lo que todos ellos y ellas sintieron en su piel, respiraron en sus pulmones, vieron con sus ojos.

Dedicamos tres días a recorrer la ciudad y el sur de la isla. El quinto viajábamos a Cebú. Al día siguiente era el cumpleaños de Vicky. Por las noticias que nos habían llegado, tras una sucesión de ictus leves que limitaban un altísimo porcentaje de su movilidad y comunicación, parecía que algún tipo de demencia también empezaba implacable a hacerse presente. ¿Podría reconocernos?


 Archivo: Vicky, Aran y yo (2019)

Le habían dicho que había una sorpresa para ella, pero no cuál. Estaban terminando de arreglarla. Las enfermeras y sus dos nietos pequeños revoloteaban por la habitación dificultándole la vista de lo que había al otro lado de la puerta abierta… Al vernos entrar alguien le preguntó:
-  Ula, ¿sabes quiénes son?
- ¡Claro! ¡Mi hermano Juan Carlos y mi hermana Arantza! – contestó casi indignada…

Pasamos juntos gran parte de la mañana cantando canciones de Los Panchos, Habaneras, alguna bilbainada… Compartimos miradas sostenidas, cómplices, sin muchas palabras… Cogidos de la mano. Besos, risas, caricias, alguna lágrima, abrazos…

Al día siguiente, tras su fiesta de cumpleaños, al retirarse a descansar, nos acercamos para despedirnos. Salíamos de madrugada.
- ¿Cuándo vuelves? – preguntó.
- ¡Pronto…! – respondí.
- ¿Cuándo es pronto? – dijo.
- ¡Pronto! – repetí mientras cogía su mano…

Y empezó a cantar alto y claro:
Siempre que te pregunto
Que cuándo, cómo y dónde
Tú siempre me respondes
Quizás, quizás, quizás.

Después, juntos, entonamos My Way… La besamos y le deseamos buenas noches.

Habíamos previsto que Carmen, en ese momento en Davao, se hubiera sumado a esta celebración. Sería la primera vez, y quizás última, que los tres estuviéramos juntos en Filipinas. Por motivos de salud no podía viajar, por lo que decidimos cambiar el itinerario previsto, retrasamos dos días nuestra llegada a Negros y el séptimo día volamos a Mindanao.


 Archivo: Carmen y yo (2019)

Como pasa en muchas familias, antes de que la salud de Vicky se deteriorara irreversiblemente, habían dejado de hablarse. Carmen nos esperaba casi a pie de pista en el pequeño aeropuerto de la capital de la isla. Fuimos los tres hasta un apartamento que Antón - su hijo - tiene allí. Solamente estaríamos dos días que fueron más hogareños que turísticos. ¿Y eso qué importaba? Íbamos para estar con ella. Charlamos, vimos fotos, le contamos lo que vivimos en Cebú. Reímos, nos abrazamos y besamos, oímos música, cocinamos, fuimos de compras… Sacamos fotos.

Nos contó anécdotas de  cuando ella y Miren habían ido al internado a Madrid en los años 50. De cuando nuestra madre se fue de Filipinas; de nuestro hermano Chito y de Vicky… Y de Mayita, la pequeña que murió a consecuencia de una leucemia en 1956. Nos escuchamos y nos hablamos desde el corazón, sin juicios ni reproches, sin opiniones, sin consejos…

A sus ochenta años está estupenda. Incluso maneja con soltura su Mac y su móvil (WhatsApp, Messenger, Facebook, Spotify…) además de múltiples gadgets… Está delicada del corazón y tienen que operarla… Cuatro de sus hijos viven en los Estados Unidos. En cuanto consiga arreglar los papeles del quinto se quiere ir para allá.

- Por lo que me decís, Vicky ya no es la Vicky de siempre… Creo que debería ir a verla… - reflexionó en voz alta mientras recogíamos los platos de la última cena juntos...

- ¡Parece mentira cómo os parecéis – y eso que solo sois hermanos por parte de madre -, sin haber convivido nunca! – me decía Arantza mientras preparábamos el equipaje para el día siguiente.

Más tarde hubo más episodios emocionantes en Silay, en la casa de mi abuelo  y en Las Ruinas, en Talisay. Pero durante todo el viaje pude sentir el latido del corazón de nuestra madre que nos hacía querernos y reconocernos familia. Cómo el círculo de la vida nos reunía en lo esencial, en el amor. Los tres la habíamos perdido, en distintos momentos y por diferentes motivos, siendo adolescentes. Ellas con 17 y 16, respectivamente. Yo tenía 15. Sin embargo nos crió y educó la misma mujer que  dejó su profunda huella en los tres. Nos amó con la misma intensidad. Un amor que va más allá del tiempo y el espacio… Un amor que no puede morir.

Gracias a mi sobrino Antón, menor de los seis hijos de Carmen, quien no solo organizó cada uno de nuestros movimientos durante nuestra estancia, se adaptó a todos nuestros cambios y abrió las puertas de su casa para nosotros, sino que hizo de magnífico cicerone en gran parte de ellos. Gracias también a mi sobrina Maite, hija única de Vicky, que nos acogió en su casa, organizó la fiesta de cumpleaños de su madre y nos acompañó en la rápida pero profunda visita a Cebú. A Dña. Ching Hizon Jalandoni, por abrirnos las puertas  de la que fuera la casa de Alejandro Ametxazurra, mi abuelo. Y a Helge Lockner, focolarino sueco en Tagaytay, que nos acompañó cuando visitamos el Centro Mariápolis del Movimiento de los Focolares.

Gracias Arantza por hacerlo realidad…

Gracias ama

Por si alguien tiene interés en conocer más detalles de nuestro viaje, Arantza ha redactado el Diario de una experiencia directa al corazón (1 de2) y (2 de2).

Tuesday, May 28, 2019

Cloto, Láquesis y Átropos

[He publicado esta entrada en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb el 28.05.2019]

Paul Thumann: The three fates

Las moiras griegas - Cloto, Láquesis y Átropos - personificaban el destino. La creencia de la época era que se presentaban ante el recién nacido para determinar el curso que tomaría su vida. Su oficio era hilar, y el material con el que trabajaban eran los hilos de la vida de los mortales. Cloto, con la rueca y el huso, lo hilaba. Láquesis, medía y determinaba su longitud y Átropos era quien lo cortaba finalmente, eligiendo tanto el cuándo cuanto el cómo.

Años más tarde, los romanos denominaron parcas – Nona, Décima y Morta – a sus tres homólogas regidoras del sino de los seres humanos: nacimiento, vida y muerte, pero a diferencia de aquéllas, éstas, además, lo escribían de forma imborrable en una pared de bronce, usaban lana para la línea principal y entretejían en ella filamentos de oro o lana negra determinando así los momentos alegres o tristes de cada cual.

Muerte (wpid)
La tanatofobia es algo relativamente reciente y básicamente inherente a la sociedad occidental que, aferrada a la presunta omnipotencia de la razón y el conocimiento científico, se resiste a aceptar que una de las pocas certezas irrefutables es  que, tarde o temprano, la muerte llega, la vida acaba. Y mientras tanto  prefiere ocultarla, pretender que no existe, convertirla en tabú, utilizar todo lujo de eufemismos para referirse a ella evitando nombrarla (la parca, daños colaterales, víctimas, bajas, dormir el sueño eterno, pasar a mejor vida, hacer el último viaje…) o incluso trivializarla quitándole dramatismo mediante series, películas o videojuegos violentos y sangrientos. Vida y muerte son realidades inexorablemente inseparables y cuando pretendemos escindir la cara de la cruz de esta moneda, nos enfrentamos, entre otras, a dos consecuencias: la desesperación y el olvido. En nuestra cultura nos cuesta aceptar la muerte de alguien a quien queremos , y tras la pérdida, se pone en marcha un mecanismo de borrado o emborronamiento paulatino de la memoria para huir de esa sensación de malestar. (Recomiendo la lectura de Sobre la vida, la muerte y el duelo ¡Carpe Diem! y otras entradas de la Dra. Arantza Echaniz Barrondo en torno a este tema).

Aun siendo occidental, la cultura mexicana ha mantenido la tradición ancestral prehispánica de honrar a sus muertos. No se trata de una rememoración lúgubre, sino de una auténtica fiesta en la que quienes ahora recuerdan y ofrendan a los suyos, no olvidan que mañana serán quienes protagonicen esta celebración. 

Desfile del Día de Muertos, México
Llama la atención cómo la cultura cristiana, mayoritaria en occidente, no ha conseguido infundir esa relación sana y natural entre vida y muerte, dejándose arrastrar por el pesimismo existencial.

Hace unos meses caí en la cuenta de que, aunque están presentes el día de su aniversario, en cierta medida mis muertos estaban muy ausentes de mi memoria y empecé por hacer mentalmente una lista: Amaia, Conchita, Pedro Juan, Miren, Chito, Mayita, Fernando, Giulio, Lluís, Ricardo, Antonio, José Miguel, Antonio, Fernando, Milagros, Dionisio…

A base de recitarla diariamente, se han ido incorporando Alejandro, Carmen, Enrique, Emma, Piling, Purichu, Donald, Cecilio, Petra, María, Jesús Mari, Felipe, María Luisa, Virginia, Iñaki, Ramoni, Jesús y Marisa.

Es curioso que una práctica que lleva poco menos de un minuto reviva tantas experiencias y dé tanta paz. Hoy es la primera vez que redacto estos nombres. ¡Vaya por todas y todos…!

Cuando no hay nadie en el mundo de los vivos que te recuerde desapareces de este mundo. (Coco)