Friday, January 08, 2021

A veces...


 [He publicado esta entrada en el Blog de Inteligencia Emocional de EiTB el 08/01/2021]

La semana pasada vi cómo la última hoja del calendario del año que se fue caía y estrenábamos uno nuevecito con sus páginas intactas. Como perro apaleado, lo miré con recelo con la aviesa intención de abrirlo y deshojarlo rápidamente para escudriñar cómo serían el nudo y el desenlace de ese nuevo ejemplar compuesto por 365 anversos y reversos. Más que nada por estar al menos algo preparado o prevenido.

Me vinieron a la mente los días en los que nacieron mi hijo y mis tres hijas: 13 de mayo, 3 de marzo, 22 de enero y 4 de octubre. Cada fecha, cada una de esas hojas, inserta en el calendario de su año respectivo. Diferentes los años y diferente mi vida en cada uno de ellos. Muy diversas también las posteriores trayectorias vitales de cada uno de los cinco…

En esas andaba, cuando volví a oír por la radio la conocida leyenda Cherokee de los dos lobos:

Érase una vez, en una noche hermosa con un cielo estrellado maravilloso y contemplando el fuego de una gran hoguera, un viejo cherokee que estaba enseñando a su nieto de qué iba la vida.

-     Anoki, en nuestro interior hay una lucha entre dos lobos. El primero es oscuro de piel. Es el miedo, la envidia, la ira, la pena, el remordimiento, la avaricia, la arrogancia, la autocompasión, la procrastinación y el ego.
El segundo es de piel clara. Es el amor, el ser positivo, la alegría, la confianza, la esperanza, la paz, la humildad, la serenidad, la empatía, la verdad y la compasión.

Entonces Anoki, imaginándose a esos dos lobos en dura batalla forcejeando en su interior, preguntó intrigado...

-       Y abuelo, ¿cuál de los dos va a ganar?

A lo que el viejo sabio cherokee, mirando a su nieto con una sonrisa sabia y serena respondió:

-       Aquél al que más alimentes, Anoki. Ese, es el que ganará…

Pensé entonces en los míos, en mis lobos. Descubrí que los dos seguían conmigo y que ninguno había muerto de inanición… Muy a mi pesar y en contra de lo que yo creía, en distintos momentos de mi vida había alimentado alternativamente a ambos, a uno más que a otro según la ocasión, y cada uno seguía luchando por ser el (o la) alfa de mi pequeña manada. De mí seguía dependiendo quién la lideraría finalmente, sin eliminar a ninguno de los dos por el camino.

Pensé también en mis hijos, en qué iba a dejarles de útil para sus vidas. Caí en la cuenta de que tanto los días del año recién estrenado, cuanto las páginas que quedan aún de nuestras vidas, estaban todas por escribir…

Joan Manuel Serrat - Esos locos bajitos

https://youtu.be/ki6GEcteLao

 


A menudo los hijos se nos parecen
Así nos dan la primera satisfacción
Esos que se menean con nuestros gestos
Echando mano a cuanto hay a su alrededor

Esos locos bajitos que se incorporan
Con los ojos abiertos de par en par
Sin respeto al horario ni a las costumbres
Y a los que, por su bien, hay que domesticar

Niño
Deja ya de joder con la pelota
Niño, que eso no se dice
Que eso no se hace
Que eso no se toca

Cargan con nuestros dioses y nuestro idioma
Con nuestros rencores y nuestro porvenir
Por eso nos parece que son de goma
Y que les bastan nuestros cuentos
Para dormir...

Nos empeñamos en dirigir sus vidas
Sin saber el oficio y sin vocación
Les vamos trasmitiendo nuestras frustraciones
Con la leche templada
Y en cada canción

Niño
Deja ya de joder con la pelota
Niño, que eso no se dice
Que eso no se hace
Que eso no se toca

Nada ni nadie puede impedir que sufran
Que las agujas avancen en el reloj
Que decidan por ellos, que se equivoquen
Que crezcan y que un día
Nos digan adiós...


Friday, December 04, 2020

Salvar la Navidad

 


[He publicado esta entrada en el Blog de Inteligencia Emocional de EiTB el 04/12/2020]

En estos días no se habla de otra cosa. Responsables políticos, autoridades varias, personas expertas en epidemiología, en medicina, viandantes, agentes policiales, negacionistas, economistas, videntes, ignorantes… En la nueva Babel occidental, en tres palabras: demasiadas voces discordantes. Y, como en la original, por lo que demuestran, sin capacidad de entendimiento mutuo ni de colaboración.

Mientras tanto, la ciudadanía contempla atónita el trágico teatrillo mediático, sin saber muy bien qué hacer.

ojalá se puedan celebrar unas Navidades "rodeados de abuelos, de tíos, de sobrinos". "Yo quiero esa mesa en Navidad, poder ver a mis amigos"…, dicen unos. Si la curva de contagios se estabiliza a la baja, se podría llegar a la Navidad con unos números que permitieran reuniones familiares pequeñas…, dicen otros. Tenemos que salvar la campaña de Navidad: quedarse ahora en casa para consumir en unas semanas, sentencia el Capital.

En medio del caos, el pasado cuatro de octubre, en Asís, el Papa Francisco presentó su tercera encíclica, invocando la fraternidad universal, un nuevo sueño de fraternidad y de amistad social que no se quede en las palabras (n. 6):

n. 77. Cada día se nos ofrece una nueva oportunidad, una etapa nueva. No tenemos que esperar todo de los que nos gobiernan, sería infantil. Gozamos de un espacio de corresponsabilidad capaz de iniciar y generar nuevos procesos y transformaciones. Seamos parte activa en la rehabilitación y el auxilio de las sociedades heridas. Hoy estamos ante la gran oportunidad de manifestar nuestra esencia fraterna, de ser otros buenos samaritanos que carguen sobre sí el dolor de los fracasos, en vez de acentuar odios y resentimientos. Como el viajero ocasional de nuestra historia, sólo falta el deseo gratuito, puro y simple de querer ser pueblo, de ser constantes e incansables en la labor de incluir, de integrar, de levantar al caído; aunque muchas veces nos veamos inmersos y condenados a repetir la lógica de los violentos, de los que sólo se ambicionan a sí mismos, difusores de la confusión y la mentira. Que otros sigan pensando en la política o en la economía para sus juegos de poder. Alimentemos lo bueno y pongámonos al servicio del bien.

La Covid-19 nos ha demostrado que los virus no tienen cerebro, ni estrategia, ni respeto por las fronteras, ni por la edad, el sexo o la nacionalidad. Ni siquiera por el Capital. Que la ciencia le va muy por detrás, aunque tarde o temprano acabará alcanzándola…

 Llega la Navidad, sí. Y en este año extraño. ¡Salvémosla, pues! Salvemos su esencia: hacer a los demás lo que quisiéramos que nos hicieran a nosotros. Cuidémonos y cuidemos a nuestras familias, amistades, colegas de trabajo, vecindarios… A nuestra infancia y a nuestra veteranía. A quienes tienen salud y a quienes no. A quienes han perdido su casa o su trabajo. A nuestra sociedad…

 Y no solo un día, dos o una semana, porque toque por calendario, por tradición o por costumbre. Tenemos 365 días para salvarla.

¡Es Navidad!
El Verbo se ha hecho hombre y ha encendido el amor en la tierra.
¡Es Navidad!
Y quisiéramos que este día no pasase jamás.
Enséñanos, Señor, a perpetuar tu presencia entre los hombres.
¡Es Navidad!
¡Que tu amor encendido en la tierra inflame nuestros corazones para que nos amemos como tú quieres!
Entonces estarás entre nosotros.
Y, si nos amamos, cada día puede ser Navidad. (Chiara Lubich)

 

¡Feliz Navidad!

 #daretocare

Bibliografía de referencia

 Asuar Gallego, Beatriz (2020, 17 de noviembre). 'Salvar la Navidad': el error que puede llevar a una tercera ola, Público, Sociedad. Recuperado de: https://www.publico.es/sociedad/campana-navidad-salvar-navidad-error-llevar-tercera-ola.html

Calleja, Mariano (2020, 18 de octubre). El PP tantea a otros grupos del Congreso para salvar la campaña de Navidad, ABC, España. Recuperado de: https://www.abc.es/espana/abci-pp-tantea-otros-grupos-congreso-para-salvar-campana-navidad-202010280124_noticia.html

elEconomista.es (2020, 16 de octubre). Aguado apuesta por restricciones más duras ahora para salvar la Navidad. Recuperado de: https://www.eleconomista.es/nacional/noticias/10830677/10/20/Aguado-apuesta-por-restricciones-mas-duras-ahora-para-salvar-la-Navidad.html

laSexta.com (2020, 19 de octubre) "Salvar la Navidad", la verdadera obsesión de Ignacio Aguado en plena pandemia. Recuperado de: https://www.lasexta.com/programas/el-intermedio/revista-medios/salvar-la-navidad-la-verdadera-obsesion-de-ignacio-aguado-en-plena-pandemia_202010195f8df6913a670a0001cfd8a9.html

Linde, Pablo (2020, 28 de noviembre). Ya nadie piensa en salvar la Navidad, El País, Sociedad. Recuperado de: https://elpais.com/sociedad/2020-11-28/ya-nadie-piensa-en-salvar-la-navidad.html

Lubich, Chiara (1997). Y vuelve la Navidad. Madrid: Ed. Ciudad Nueva, pág. 80

Papa Francisco (2020, 3 de octubre). Fratelli Tutti. Ciudad del Vaticano: Libreria Editrice Vaticana, (6, 77)


Friday, November 06, 2020

Atreverse

[He publicado esa entrada en el Blog de Inteligencia Emocional de EiTB el 06/11/2020 y en el blog de la revista Ciutat Nova el 16/11/2020 (Català / Castellano)]

Llevo varios días dándole vueltas al tema que quiero abordar aquí y me surgen unos cuantos: las elecciones estadounidenses, la ecología, el fin de la cultura occidental capitalista tal como la conocemos, o, al menos, su evidente deterioro y galopante decadencia (no puedo evitar recordar constantemente la caída del Imperio Romano), los movimientos migratorios (pateras, campos de refugiados, tráfico de personas, el proxenetismo, la pederastia, las muertes colaterales…), los conflictos bélicos en África y Medio Oriente, los recientes atentados de Kabul, La Paz, Niza, Viena, el enriquecimiento de unas/os pocos/as – con la que está cayendo –, el empobrecimiento de tantísimas personas – directamente vinculado a lo anterior - y, casi se me olvida, la Covid-19…

De pronto me he encontrado con la noticia de que Pablo Alcaide, un adolescente de 16 años, hijo de una barrendera de Logroño, orquestó con sus amigas y amigos una campaña de limpieza tras los destrozos causados durante unas reivindicaciones, tal vez legítimas, pero inexplicablemente incívicas, de sus conciudadanos/as. Dio un paso al frente para hacer lo posible por poder ayudar un poco. Se atrevió

Atreverse es sinónimo de aventurarse, de osar. Es tener el suficiente coraje para hacer algo, y después hacerlo. Son muchas las personas que se atreven. Lo sabemos, las vemos cada día. Y yo, ¿me atrevo?

¿Atreverme a qué? Poco a poco he ido descubriendo que este verbo puede conjugarse con cualquiera de los temas que me rondan la cabeza. Pero en muchos de ellos sólo puedo concienciarme, informarme, reflexionar, opinar, debatir y, eventualmente, hacerlo con quienes están cerca de mí y realizar juntos este ejercicio para después compartirlo con otras personas. En algún caso podría colaborar también con alguna organización directamente implicada y aportar así, al menos, un granito de arena… A pesar de esto, me siento frente a esas cuestiones como una hormiguita insignificante.

Pablo me ha dado una lección. Puedo también atreverme a cuidar lo que tengo delante de mi nariz: mi familia, mis amistades, mis colegas de trabajo, mi vecindario, mi entorno, mi ciudad, mi país… En resumen: mi universo cotidiano. Y en este universo yo estoy en el centro y, en gran medida, depende de mí.

¡Venga! ¿Nos atrevemos?

#daretocare

Vídeo presentación Pathways: https://youtu.be/QI6ey2G3TqY


 

Dareto Care

CON LA CAMPAÑA PATHWAY 2020/2021, UNITED WORLD PROJECT PROPONE PONER EN EL CENTRO DE LA POLÍTICA Y DE LA VIDA DE LOS CIUDADANOS, EL PARADIGMA DEL “CUIDADO”

 #daretocare es el slogan y el hashtag de la campaña que, traducido literalmente, significa “atreverse a cuidar” es decir hacerse cargo, interesarse, cuidar activamente, dar importancia. ¿A quién? A los más frágiles, al planeta, a las Instituciones, a nuestra ciudad, a nuestros vecinos, a los problemas de nuestra sociedad.

 La pandemia del Coronavirus nos ha mostrado que el mundo en el que vivimos está en crisis. Una crisis que es sanitaria, económica, climática, alimentaria y social, que requiere un cambio de ritmo, de prospectiva y de acción: un mundo que sepa cuidar, un mundo en el que el cuidado se ponga en el centro del discurso político, será un mundo mejor, un mundo más unido.

 

Friday, October 09, 2020

Todo tiempo pasado fue anterior*

 


[He publicado esta entrada en el Blog de Inteligencia Emocional de EiTB el 09/10/2020]

 * N. del A. El título está tomado de una de las célebres frases de Les Luthiers.

Érase una vez un país lejano en el que las personas, antes de comunicar que habían tomado una decisión, que habían hecho una elección, que asumían un compromiso, que hacían un juramento o unos votos, promesas... se tomaban un tiempo para reflexionar en soledad sobre el paso que iban a dar, como los caballeros medievales durante toda la noche precedente a su toma de armas. Esta fase reflexiva, fruto de una más o menos larga preparación previa, culminaba con un acto público en el que la persona implicada verbalizaba para sí y ante testigos cuál sería su proceder de entonces en adelante: daba su palabra y, en principio, para siempre. 

En 1999 Zygmunt Bauman nos hizo caer en la cuenta de que nuestra era – la de la occidental capitalista-, iniciada tras la Revolución Francesa – aunque él adelanta su génesis a 1755 – ha evolucionado del racionalismo inicial, técnico-industrial después, sólido, a la modernidad líquida, y que ahora vivimos en una sociedad líquida y profesamos un amor líquido. Nuestra realidad se ha instalado en la precariedad, la provisionalidad, el cambio continuo, la experimentación constante de nuevas sensaciones, el meapetecismo, el nada es para siempre:

Hoy la mayor preocupación de nuestra vida social e individual es cómo prevenir que las cosas se queden fijas, que sean tan sólidas que no puedan cambiar en el futuro. No creemos que haya soluciones definitivas y no sólo eso: no nos gustan. Por ejemplo: la crisis que tienen muchos hombres al cumplir 40 años. Les paraliza el miedo de que las cosas ya no sean como antes. Y lo que más miedo les causa es tener una identidad aferrada a ellos. Un traje que no te puedes quitar. Estamos acostumbrados a un tiempo veloz, seguros de que las cosas no van a durar mucho, de que van a aparecer nuevas oportunidades que van a devaluar las existentes. Y sucede en todos los aspectos de la vida. Con los objetos materiales y con las relaciones con la gente. Y con la propia relación que tenemos con nosotros mismos, cómo nos evaluamos, qué imagen tenemos de nuestra persona, qué ambición permitimos que nos guíe. Todo cambia de un momento a otro, somos conscientes de que somos cambiables y por lo tanto tenemos miedo de fijar nada para siempre.

Bauman reconoce, además, que la traslación de este modus vivendi al sector empresarial y productivo incide directamente en la percepción que las nuevas generaciones que consiguen acceder al mundo laboral tienen de ser un estorbo o, y más grave si cabe, de ser totalmente prescindibles.

Para quienes las nieves del tiempo platearon ya sus sienes, y son padres/madres de familia o educadores/as que han crecido, aprendido y han intentado vivir con mayor o menor éxito este valor de la palabra dada y quieren transmitirlo a sus descendientes o discentes, no resulta fácil el empeño. La modernidad baumaniana ya tiene raíces muy profundas y quienes han crecido en ella no conciben, ni pueden entender, otra cosa. Podría, en principio, hacer añorar tiempos pasados, pero quizás la mejor respuesta de la veteranía sería ponerla en práctica y exponerla con sencillez, honradez y humildad. Y aunque el olvido, que todo destruye / haya matado mi vieja ilusión / guardo escondida una esperanza humilde / que es toda la fortuna de mi corazón.

Volver - Carlos Gardel

https://youtu.be/d9r6AAyEsis

 


Bibliografía de referencia

Barranco, Justo (2017, 9 de enero) Pero, ¿qué es la modernidad líquida? La Vanguardia, Cultura, Barcelona. Recuperado de: https://www.lavanguardia.com/cultura/20170109/413213624617/modernidad-liquida-zygmunt-bauman.html

Tuesday, August 25, 2020

Molicie

[He publicado esta entrada en el Blog de Inteligencia Emocional de EiTB el 25/08/2020]

 

CALLICLES. Ya hace tiempo que te lo dije. Por de pronto, por los más poderosos yo no entiendo, ni los zapateros, ni los cocineros, sino los hombres entendidos en los negocios públicos y en la buena administración del Estado; y no solo entendidos, sino valientes, capaces de ejecutar los proyectos que han concebido, sin cejar por molicie y debilidad de alma. (Platón, Gorgias)

Según el Diccionario de la Real Academia, en su segunda acepción, molicie es el abandono invencible al placer de los sentidos o a una grata pereza. Familiar, conocida y actual, ya que resulta ser una actitud bastante generalizada y muy común durante nuestras vacaciones, y, por lo que parece, no tan moderna: hace unos 2420 años, Platón ya aplicó el término en sus diálogos como algo a evitar por parte de las personas entendidas en los negocios públicos y en la buena administración del Estado.

En la réplica final de Sócrates a Callicles, la preciosa historia que imagina que su interlocutor va a tomar por fábula y que él cree que es una verdad, resulta ser una parábola conmovedora, que la fe cristiana no elimina, sino que acoge y valora plenamente (Ratzinger, 2005. P. 98). En pocas palabras, cada mortal va dejando en el alma huella de su actitud y sus actos y, sabedor/a de que finalmente tendrá que rendir cuentas y ser juzgada/o por ellos por Radamanto (población de Asia), Éaco (Europa) y, en última instancia – en caso de dudas, como tribunal de apelación -, Minos, deberá elegir si vivir en la injustica, la mentira, la molicie, la intemperancia, la insolencia y pasar la eternidad en el Tártaro… o bien procurar ser fiel a la verdad, llevar una vida recta y justa y pasarla en las Islas Afortunadas (no confundir con el archipiélago canario).

Esta apelación platónica a la responsabilidad individual podría verse seriamente afectada por la sempiterna cuestión que un alto porcentaje de la ciudadanía, mayormente occidental capitalista, nunca termina de hacerse, tanto si se trata de su vida laboral cuanto si se refiere a su tiempo de ocio: ¿Por qué nunca tengo tiempo?

Francesc Miralles cita las leyes de Parkinson (1957) que aluden a nuestro uso del cronos:
“El trabajo se expande hasta llenar el tiempo de que se dispone para su realización”
“Los gastos aumentan hasta cubrir todos los ingresos”
“El tiempo dedicado a cualquier tema de la agenda es inversamente proporcional a su importancia”

Y subraya las afirmaciones de Cristina Benito, autora de Time Mindfulness (2020), en las que la economista pone de relieve que la falta de tiempo es en realidad una falta de prioridades que tiene su origen en la comodidad, llevando a cabo en primer lugar lo que nos resulta más sencillo. A la percepción equivocada de la productividad y la obligación autoimpuesta de complacer siempre a los demás debemos sumar

El miedo al encuentro con uno mismo. Trabajar y atender compromisos llenan toda la agenda y nuestro espacio mental, lo cual nos impide pensar. Esto nos libera de hacernos preguntas incómodas que se pueden resumir en una: ¿es esta la vida que quiero llevar? (Miralles, 2020)

La ética y sus especialistas nos recuerdan constantemente la importancia de asumir individualmente las responsabilidades y cómo esta actitud influye en el conjunto de la sociedad:

Desde el punto de vista de la ética, cada acto es importante y puede ser bueno o malo. Más importantes son las actitudes, que son predisposiciones que vamos desarrollando por la repetición de actos. Y lo verdaderamente significativo es cómo es nuestro carácter, esa segunda naturaleza, ese modo de ser adquirido que vamos construyendo con nuestras elecciones y que puede tender hacia el bien o hacia el mal. (Echaniz Barrondo, 2020)

Cada acto es importante para definir nuestras actitudes: el negacionismo, la irresponsabilidad, la dejadez, la ceguera al kairós, el apego patológico al cronos… no usar la mascarilla, no guardar las distancias, no seguir las indicaciones de las autoridades sanitarias… no reciclar, tirar un papel al suelo, derrochar agua… mentir, traicionar, no pensar en las y los demás… la crítica desinformada, la manipulación y tergiversación intencionada de las noticias… ¿Es este el estilo de vida que quiero vivir?

SÓCRATES (…) Ningún mal te resultará, si eres realmente hombre de bien, y te consagras a la práctica de la virtud. Después que la hayamos cultivado en común, entonces, si nos parece conveniente, tomaremos parte en los negocios públicos; y cualquiera que sea aquel sobre que tengamos que deliberar, deliberaremos con más acierto que podríamos hacerlo ahora. Porque es una vergüenza para nosotros, que en la situación en que al parecer estamos, presumamos como si valiéramos algo, siendo así que mudamos de opinión a cada instante sobre los mismos objetos, y hasta sobre lo que hay de más importante; ¡tan profunda es nuestra ignorancia! Por lo tanto, sirvámonos de la luz que arroja esta discusión, como de un guía que nos hace ver que el mejor partido que podemos tomar es vivir y morir en la práctica de la justicia y de las demás virtudes. Marchemos por el camino que nos traza, y comprometamos a los demás a que nos imiten. (Platón, Gorgias)

Bibliografía de referencia
Diccionario de la Real Academia. Molicie. Recuperado de https://dle.rae.es/molicie?m=form

Echaniz Barrondo, Arantza (2020, 17 de agosto) Si pudieras volver el tiempo atrás… Recuperado de: http://echanizbarrondo.blogspot.com/2020/08/si-pudieras-volver-el-tiempo-atras.html

Gil Lugo, Wolfgang (2020, 2 de junio). A los que niegan la existencia del coronavirus. Prodavinci, Perspectivas. Recuperado de: https://prodavinci.com/a-los-que-niegan-la-existencia-del-coronavirus/

Miralles, Francesc (2020, 23 de agosto). ¿Por qué nunca tengo tiempo? El País Semanal. Recuperado de: https://elpais.com/elpais/2020/08/17/eps/1597678357_478707.html?fbclid=IwAR3ZsaF-q89czgedthLc_prCEwKIwb5baRG6OEe334_qDIXXh4E700NOZyg

Platón. Gorgias. Recuperado de: http://www.filosofia.org/cla/pla/img/azf05115.pdf

Ratzinger, Joseph, Benedicto XVI (2005). EUROPA, raíces, identidad y misión. Madrid: Ed. Ciudad Nueva