Wednesday, October 06, 2021

Segunda oportunidad

 

 Foto de Motoki Tonn en Unsplash

[He publicado esta entrada en el Blog de Inteligencia Emocional de EiTB el 06.10.2021]

Los japoneses inventaron a mediados del siglo XV el arte kintsugi (o kintsukuroi), consistente en aplicar generosamente una pasta de resina – fruto de la mezcla de barniz de resina con polvo de oro, plata o platino – en las zonas fisuradas o fracturadas de piezas de cerámica no con el ánimo de restaurarlas a su forma original, sino de repararlas ensalzando la belleza de sus cicatrices. El resultado final no es la pieza original tal como era, sino esa misma pieza rota, recompuesta y embellecida por el metal precioso.

Todas y todos, tarde o temprano, acabamos rompiéndonos: enfermedad, traición, infidelidad, abandono, rechazo, separación, odio, acoso, abuso, fracaso, desastres naturales, guerra, muerte... Cada una de estas causas, por mencionar algunas porque más haberlas haylas, y sus respectivas consecuencias pueden hacer añicos por dentro y por fuera la preciosa y delicada vasija que somos. Y para estas fracturas no hay kintsugi. Más aún si quien las produce es un victimario que nos convierte en víctimas.

Recientemente he visto la película Maixabel, estrenada el pasado 24 de septiembre, dirigida por Icíar Bollaín y protagonizada por Blanca Portillo, Luis Tosar, Urko Olazabal y María Cerezuela, en los principales papeles, y galardonada con el Premio Cine Vasco en el Zinemaldia de San Sebastián. En ella se refleja el proceso interior de Maixabel Lasa (viuda de una víctima mortal de ETA – Juan María Jáuregui - y convertida ella también en víctima) cuando dos de los victimarios piden encontrarse cara a cara con ella. Superando las dudas y el inmenso dolor que le provocan estos encuentros, finalmente accede[1].

Obviando la excelente factura de la cinta, he de reconocer que en muchas ocasiones no pude contener las lágrimas. Haber vivido cuarenta años en la Euskadi que refleja el film hace que broten muchas emociones muy intensas.

 Como afirma Joan-Carles Mèlich Sangrà,

Somos finitos porque heredamos una tradición, una gramática, esto es, un conjunto de signos, símbolos, valores, actitudes, ritos, mitos... que configuran, sin querer, la imagen que tenemos del mundo, de los demás y de nosotros mismos. No es posible, precisamente porque somos finitos, construirnos o crearnos a voluntad, sino solo «desde y en» la gramática que hemos heredado y que nunca podremos abandonar (al menos del todo)[2].

Zambullirse en el drama real reflejado en esos 115 minutos cinematográficos permite palpar los procesos existenciales de las personas reales representadas y ser testigo de su desarrollo y evolución individual. Constatar que el diálogo, el respeto interpersonal, la profunda reflexión, la revisión de la gramática individual son posibles, es una bocanada de aire fresco para una sociedad aún herida. Hace soñar que para algunas fracturas sí existe algo parecido al kintsugi. Pero como todo arte requiere disciplina, concentración, paciencia y preocupación por dominarlo.

 Quiero que Maixabel Lasa sea quien termine estas líneas:

El perdón es una palabra que para mí tiene muchísimas connotaciones religiosas. Y yo no soy religiosa, soy agnóstica. Yo creo que dar una segunda oportunidad a una persona quiere decir lo que quiere decir, ni más ni menos. Yo se la quiero dar a quienes han solicitado estar conmigo y han hecho un recorrido personal. Puede haber alguien que no lo entienda y que lo disfrace diciendo que cómo he podido perdonar. Pero esto es algo mayor que eso y queda entre ellos y yo[3].


[1] Filmaffinity (2021, 24 de septiembre). Maixabel. Recuperado de: https://www.filmaffinity.com/es/film375190.html

[2] Mèlich Sangrà, Joan-Carles (2012). Paradojas (Una nota sobre el perdón y la finitud). Ars Brevis, Barcelona. P. 123. Recuperado de: https://ddd.uab.cat/pub/artpub/2012/196670/arsbre_a2012n18p122.pdf

[3] Zas Marcos, Mónica (2021, 27 de septiembre). Maixabel Lasa, víctima de ETA: "Perdonar tiene una connotación religiosa y yo soy agnóstica". elDiario, Entrevista. Recuperado el 28/09/2021 de https://www.eldiario.es/cultura/maixabel-lasa-victima-eta-perdonar-agnostica_1_8341694.html

Monday, August 09, 2021

La edad...


 Foto[1]: Cada día...

[He publicado esta entrada en el Blog de Inteligencia Emocional de EiTB el 09/08/2021]

Aunque Quote Investigator[2] revela otras fuentes, se le atribuye a John Lennon la frase la vida es eso que pasa mientras estás ocupado haciendo otros planes.

Cuando ya son muchas las hojas caídas de otros tantos calendarios, disfrutando de un merecido descanso estivo – espero -, el parón me ayuda a hacer dos viajes: uno físico, alejándome de la realidad cotidiana – ejercicio más que necesario, si es posible – y otro hacia adentro – si uno quiere -.

En este último una primera parada es el agradecimiento. Estoy aquí y ahora gracias a muchas personas y circunstancias. Sigo siendo importante - ¡perdón por la petulancia! Al menos, algo relevante - para algunas de ellas, entre éstas tú lectora, tú lector, por seguir mis palabras al viento -. Creo que también lo fui para otras que desgraciadamente ya no están a mi lado, o que dejaron de estarlo porque ellas o yo así lo decidimos. A todas ellas, ¡gracias por hacerme sentir así! – o por hacer que me lo crea -, ¡por hacerme ser quien soy!

Una segunda escala es pedir disculpas. Seguro que serán muchos – demasiados – los errores cometidos. Unos, quiero creer, inintencionados. Otros, puro fruto de la desidia o la debilidad… Por ignorancia, arrogancia, prepotencia o mil carencias que jamás seré capaz de identificar, reconocer… Errores pasados, presentes y futuros. Algunos tan arraigados, que seguirán ahí sin que ni siquiera pueda verlos... Creo humildemente que nunca he pretendido cometer ninguno con la aviesa intención de hacer daño a nadie... Aun así, ¡perdón por unos y otros!

La tercera estación es tomar conciencia del presente. El ser humano (...) nace sin que intervenga su voluntad y ha de morir contra su voluntad (...), morirá antes que los que ama, o éstos antes que él (...)[3]. Mirando los calendarios caídos, en mi caso, resulta más que evidente que los que queden por consumirse serán ya considerablemente menos que aquellos. ¡Y todos rebosantes de tantos momentos presentes...! Presente que, al fin y al cabo, es lo único que tengo. El pasado, aunque lo recuerde, ya se fue... El futuro, por mucho que lo planifique, nunca sabré si llegará y, si lo hace, seguramente diferirá mucho de cómo lo imaginé... ¡La realidad nunca dejará de sorprenderme! Parece ser la esencia de, según muchas y muchos expertos de - y en - la vida, física y espiritual, eso que nos pasa mientras gastamos el tiempo planeando lo que desconocemos si algún día será.

La conclusión es que querría dedicar cada presente que me quede a vivirlo sin prisa, haciendo que el tiempo dure, mirando a los ojos a quien esté a mi lado, zambulléndome en su presente y compartiéndolo con delicadeza, acogiendo ese misterio, ese tesoro, ese universo, como me gustaría que lo hicieran conmigo... O estando solo, prestando atención a mi entorno y hacer lo mismo con él...

En la serena noche de La vall d’Aro[4] miro hacia arriba, a las estrellas titilantes incrustadas en la ingrávida y oscura cúpula teñida hoy por nubecillas gris blanquecino, y siento calma... Por un momento se me ha pasado por la cabeza que desearía que mi alma tuviese la misma edad que la edad del cielo...



[2] Quote Investigator (2012, 6 de mayo). Life is What Happens To You While You’re Busy Making Other Plans. Recuperado de: https://quoteinvestigator.com/2012/05/06/other-plans/

[3] Fromm, Erich (1980). El arte de amar. Ediciones Paidós Ibérica, S.A., Barcelona. 19.

 


Jorge Drexler - La edad del cielo https://youtu.be/wcASVErTfzw

 

La edad del cielo
Jorge Drexler

No somos más
Que una gota de luz
Una estrella fugaz
Una chispa, tan sólo
En la edad del cielo

No somos lo
Que quisiéramos ser
Solo un breve latir
En un silencio antiguo
Con la edad del cielo

Calma
Todo está en calma
Deja que el beso dure
Deja que el tiempo cure
Deja que el alma
Tenga la misma edad
Que la edad del cielo

No somos más
Que un puñado de mar
Una broma de Dios
Un capricho del Sol
Del jardín del cielo

No damos pie
Entre tanto tic tac
Entre tanto Big Bang
Sólo un grano de sal
En el mar del cielo

Calma
Todo está en calma
Deja que el beso dure
Deja que el tiempo cure
Deja que el alma
Tenga la misma edad
Que la edad del cielo

Fuente: LyricFind

Autores de la canción: Jorge Abner Drexler / Jorge Abner Drexler Prada
Letra de La edad del cielo © Warner Chappell Music, Inc

Monday, July 05, 2021

Soledad, ¿cuál es la respuesta?


 Photo by Tijs van Leur on Unsplash

[He publicado esta entrada en la revista Ciudad Nueva, Emocional, Julio/Agosto 2021, p.11]

Julio de 2019. Una noticia nos descoloca: Se compran amigos y abrazos: la epidemia de soledad en EE UU ya es un negocio[1]. En el paraíso del capitalismo varios emprendedores detectan un nicho de mercado y reaccionan. 7 ó 21 dólares por caminar con alguien, 20 por tocarse sin intenciones sexuales, fiestas de abrazos, sillas vacías en la esquina de una calle para hablar con desconocidos, alquiler de amigos… Un sinfín de clientes se suscribe. ¡Están solos y muchas son las personas que sufren de soledad crónica!

Diciembre, mismo año: la pandemia. Además del duelo por la pérdida de familiares o amistades, una de las secuelas que nos está dejando es el sufrimiento por la separación física. Motivado por estas situaciones, no son pocas las personas que han caído en estados depresivos o han desarrollado algún tipo de trastorno relacional, por no hablar de la agudización de trastornos preexistentes.

Separación, aislamiento, toma de conciencia de nuestra impotencia, vulnerabilidad y fragilidad - ante un enemigo invisible -, duelo, trastornos emocionales, tristeza, angustia… son términos utilizados para definir un sentimiento inherente al ser humano: la soledad.

Según Dafne Cataluña, del Instituto Europeo de Psicología Positiva[2], son cinco los tipos de soledad: existencial, emocional, positiva, transitoria y crónica. Con Erich Fromm podemos intuir que todos ellos no son más que la manifestación de que el ser humano está dotado de razón, es vida consciente de sí misma (…), de sus semejantes, de su pasado y de las posibilidades de su futuro. Esa conciencia (…) como una entidad separada, (…) de su breve lapso de vida, del hecho de que nace sin que intervenga su voluntad y ha de morir contra su voluntad, de que morirá antes que los que ama, o éstos antes que él, (…) de su soledad y su «separatidad» (o estado de separación [T]), de su desvalidez frente a las fuerzas de la naturaleza y de la sociedad, todo ello hace de su existencia separada y desunida una insoportable prisión. Se volvería loco si no pudiera liberarse de su prisión y extender la mano para unirse (…) con los demás hombres, con el mundo exterior.[3]

Fromm va más allá y formula que la salida de esta prisión, la solución madura al problema de la existencia, es el amor, pero un amor entendido como arte - y ningún artista nace aprendido -. Este aprendizaje requiere disciplina (práctica diaria – o frecuente – de forma consciente), concentración en el instrumento (la otra persona), paciencia (lleva tiempo aprender) y preocupación por dominar el arte (querer aprender).

El distanciamiento preventivo nos ha hecho caer en la cuenta de lo importante que es un abrazo, un beso, un apretón de manos, estar juntos, vernos las caras… Cuando termine la pandemia ¿habremos aprendido algo?



[1] Laborde, Antonia (2019, 29 de julio) Se compran amigos y abrazos: la epidemia de soledad en EE UU ya es un negocio. El País, Sociedad. Recuperado de https://elpais.com/sociedad/2019/07/29/actualidad/1564417043_013460.html

[2] Cataluña, Dafne (2020, 21 de febrero). Tipos de soledad. Recuperado de https://www.iepp.es/tipos-de-soledad/

[3] Fromm, Erich (1980). El arte de amar. Ediciones Paidós Ibérica, S.A., Barcelona. 18-19.


Monday, June 28, 2021

Talleres ESPERE

 


[He publicado esta entrada en la revista digital Alumni Time, el 21/06/2021 (Castellano / Euskara)]

Un proceso para sanar, transformar, restaurar y recuperar 

"La mirada que tiene la ESPERE de la salud mental, se refiere no sólo a un individuo sano (en tanto ausencia de trauma) sino de un individuo con relaciones que contribuyan a la generación de equidad, justicia, cuidado, compasión, empatía y validación permanente. Los procesos de perdón y reconciliación tienen efectos directos en la mejora del bienestar psicológico y físico"

La Fundación Para la Reconciliación, instituida en 2003 por Leonel Narváez Gómez, Sacerdote Católico Misionero de La Consolata, es una entidad colombiana sin ánimo de lucro que desarrolla y aplica pedagogías para promover la Cultura Ciudadana del Cuidado, el Perdón y la Reconciliación. Facilitan procesos de prevención, transformación pacífica de conflictos, superación de las violencias y fortalecimiento de la cohesión social contribuyendo a la construcción de una paz sostenible. Uno de los cuatro programas creados por esta Fundación son las Escuelas de Perdón y Reconciliación (ES.PE.RE.).

Estas Escuelas son un proceso pedagógico vivencial y lúdico para sanar las heridas, transformar la memoria ingrata, generar prácticas restaurativas y brindar herramientas para recuperar la confianza¹. Han llegado a más de 2 millones de personas en 22 países, recibiendo distintos reconocimientos, entre ellos el Premio Unesco de Educación para la Paz en 2006.

Las personas a las que se dirigen son todas aquellas que buscan sanar sus heridas de la vida cotidiana: exclusiones, humillaciones, bullying, riñas, problemas intrafamiliares, algún tipo de abuso o violencia, etc.

En 2018 inician su andadura en Euskadi de la mano de Manu Arrue SJ, responsable de Paz y Reconciliación de la Diócesis de Bilbao (2015 – 2018) y líder del proyecto de Perdón y Reconciliación del Centro Loyola, del Santuario de Loyola, con el objetivo de acompañar procesos que ayuden a sanar las heridas y el sufrimiento generados por los distintos tipos de violencia y la vulneración de los derechos humanos en nuestro país².

Manu Arrue SJ, Responsable del proyecto de Perdón y Reconciliación del Centro Loyola, del Santuario de Loyola.

Tras la pandemia, ¿cuál es tu opinión respecto de la necesidad de retomar los procesos de reconciliación?

Por testimonios que he escuchado, en algunos casos, se han tensado las relaciones, sobre todo las familiares y laborales. Y merecen un proceso de perdón que acabe en reconciliación. Y para otro grupo de personas, también ha sido la ocasión de entrar dentro de sí mismas y darse cuenta de algunas rabias que no les dejan vivir y de algunas personas con las que debían haber hecho las paces o de otras con las que están a tiempo de hacerlas.

¿Cuál es la metodología de los talleres ESPERE?

Es una metodología activa. Aprender haciendo. Son once módulos. En cada uno de ellos en primer lugar comenzamos haciendo un espacio seguro con alguna dinámica de confianza, después trabajamos una situación personalmente, y según el contenido, lo compartimos en grupos de tres personas, quedando muy clara la confidencialidad, y la escucha. A continuación, hacemos alguna lectura que ayude a poner palabras a lo vivido y un momento de clarificación. Terminamos con un cierre del módulo mediante un gesto, un símbolo, un escrito, y un pequeño recordatorio de la sesión. 

Presentamos a continuación el testimonio de dos Alumni de la Universidad de Deusto, miembros del equipo ESPERE de Bilbao.

Txema Auzmendi SJ, Lic. Filosofía (Prom. 75) por la Universidad de Deusto

¿Qué te impulsó a participar en los talleres ESPERE?

La extraordinaria experiencia que viví en Lima fue la que me impulsó a «entrar» en ESPERE. Vivimos la experiencia en Lima un grupo de personas que habíamos viajado allí desde Cuba. Fue preciosa. Y al volver a Cuba, pusimos en marcha los talleres ESPERE en varias ciudades: La Habana, Santiago... Tuvo lugar hace 6-7 años. Desgraciadamente, desconozco si el grupo sigue y se mantiene en activo.

¿Qué señalarías como más relevante de la experiencia vivida hasta ahora con el equipo de ESPERE?

Diría que la sed de venganza, el causar dolor a quien te lo ha causado puede cambiar y quien ha vivido algo así entra en una «nueva» vida: el sufrimiento y el dolor permanecen, pero no como antes, puesto que he hecho las paces conmigo mismo, al igual que con la persona que me creaba ese odio y sed de venganza.

¿Cuáles son tus expectativas de futuro respecto del Perdón y la Reconciliación en Euskadi?

Creo que existe una gran necesidad de ello, pero ¿cómo y dónde se puede realizar una presentación de lo que ESPERE ofrece? ¿Cómo y dónde se puede invitar a quienes necesitan vivir una experiencia similar, a quienes viven esclavos del odio y de hacer el mal a otros? Si no hay, si no tenemos oportunidad de hacer publicidad de ESPERE en TV o en radio, es difícil acercarse a las personas que necesitarían hacerlo. Ese es, a mi juicio, el mayor obstáculo para ofrecer ESPERE a la gente y no sé cómo superar esa dificultad. Tampoco creo que haya posibilidad de hacer una oferta más restringida o más corta, puesto que darse cuenta de la necesidad de perdón y de la bondad de darlo no son temas baladíes. Necesitan tiempo, ya que son en su mayoría procesos bastante largos y complicados.

Arantza Echaniz, Lic. Economía y Dirección de Empresas (Prom. 91); Dra. en la misma disciplina (Prom. 01) por la Universidad de Deusto

¿Qué te impulsó a participar en los talleres ESPERE?

Conozco a Manu Arrue, sj hace muchos años, desde mi época de estudiante en el campus de San Sebastián. Recibí una invitación suya a participar en un taller de fin de semana, dinamizado por dos personas del equipo ESPERE de Perú, cuyo título me cautivó. Creo firmemente en el poder sanador del perdón y en la necesidad de reconciliación. Además, se presentaba como un taller vivencial en el que cada persona trabajaríamos una herida personal, que no tenía que ser ni muy reciente ni muy ‘sangrante’. Al finalizar el taller nos propuso formar parte de un equipo cuyo objetivo sería trabajar la metodología ESPERE en nuestro entorno y no lo dudé.

¿Qué señalarías como más relevante de la experiencia vivida hasta ahora con el equipo de ESPERE?

Creo que hemos formado un equipo diverso, comprometido e ilusionado. Además, recibimos una formación online de la Universidad Ruiz de Montoya (Perú) que fue muy interesante y nos ayudó a profundizar. Desde entonces nos hemos reunido periódicamente para seguir formándonos, adaptar la metodología y desarrollar los talleres que vamos a impartir. Por desgracia, la pandemia ha hecho que no hayamos podido impartir muchos de ellos.

¿Cuáles son tus expectativas de futuro respecto del Perdón y la Reconciliación en Euskadi?

Creo que en Euskadi tenemos un pasado bastante reciente en el que ha habido mucho dolor, muchas heridas que han marcado nuestra sociedad. Afortunadamente, se ha avanzado mucho y hay diversas iniciativas que van en el camino de la sanación de esas heridas. La metodología ESPERE puede ayudar en ese camino; lo mismo que puede ayudar a cualquier persona que quiera hacer un trabajo personal de superación del sufrimiento generado por cualquier tipo de violencia o vulneración de derechos.

¹ Escuelas de Perdón y Reconciliación (ESPERE). Recuperado el 17/05/2021 de http://fundacionparalareconciliacion.org/escuelas-de-perdon-y-reconciliacion-espere/

² Perdón y Reconciliación. Recuperado el 17/05/2021 de https://loyola.global/es/noticias/142511-perdon-y-reconciliacion

Foto encabezado de Jakrawut Ouiseng en Unsplash.

Monday, June 21, 2021

Ignatius 500

 


[He publicado esta entrada en la revista digital Alumni Time, Es Noticia,  el 21/06/2021 (Castellano / Euskara)]

500 años de la conversión de San Ignacio de Loyola

20 de mayo de 1521. La fortaleza de la ciudadela pamplonica estaba sitiada por los franceses. El alcaide, analizada la situación, decide entregarla. Un aguerrido caballero vasco de 26 años le convence de lo contrario y, finalmente, aunque los otros caballeros no están del todo persuadidos, hacen frente al enemigo y continúan con la defensa. Tras un buen rato de batalla, un cañonazo galo acierta de pleno en la pierna derecha del vasco hiriéndole también la otra. Producida esta baja la fortaleza se rinde. El tozudo guerrero vasco es Iñigo de Loyola (Iñigo cambiará su nombre a Ignacio entre 1537 y 1542).

El herido es bien atendido por los vencedores y, después de casi dos semanas en Pamplona, lo trasladan hasta su casa natal: la casa solar de Loyola, cerca de Azpeitia. Una vez allí, atendidas sus heridas, su salud se deteriora peligrosa y rápidamente, temiendo todos por su vida. Ya desahuciado el 28 de junio por la mañana, a media noche y de forma repentina comienza su recuperación.

Joven de raíces enlazadas con la nobleza guipuzcoana y vizcaína, dado a las vanidades del mundo que principalmente se deleitaba en ejercicio de armas con un grande y vano deseo de ganar honra¹, con un pasado más bien relajado y licencioso y amante de las novelas de caballerías, durante su convalecencia, no pudiendo tenerse en pie, pide a los suyos sus lecturas favoritas para pasar el tiempo. No habiendo tales libros en la casa, le dieron un Vita Christi y un libro de la vida de los santos en romance.

Empezó a aficionarse a las historias que en ellos se narraban, aunque sus pensamientos iban alternándose entre lo que acababa de leer y su vida pasada. Sobre todo, una que tenía tanto poseído su corazón, que se estaba luego en pensar en ella dos y tres y cuatro horas sin sentirlo, imaginando lo que había de hacer en servicio de una señora, los medios que tomaría para poder ir a la tierra donde ella estaba, los motes, las palabras que le diría, los hechos de armas que haría en su servicio. Y estaba con esto tan envanecido, que no miraba cuán imposible era poderlo alcanzar; porque la señora no era de vulgar nobleza: no condesa, ni duquesa, mas era su estado más alto que ninguno destas.

En estos ejercicios de introspección fue percibiendo que mientras pensaba en lo mundano, se deleitaba mucho; mas cuando después de cansado lo dejaba, hallábase seco y descontento. Por el contrario, reflexionando sobre la vida de Jesús y la de los santos, no solamente se consolaba cuando estaba en los tales pensamientos, mas aun después de dejado, quedaba contento y alegre… No solo, sino que, además, crecía en él el deseo de vivir como ellos.

Una noche, estando despierto, vio claramente una imagen de nuestra Señora con el santo Niño Jesús, con cuya vista por espacio notable recibió consolación muy excesiva, y quedó con tanto asco de toda la vida pasada, y especialmente de cosas de carne, que le parecía habérsele quitado del ánima todas las especies que antes tenía en ella pintadas.


Son estos los primeros renglones del libro de la historia de la Compañía de Jesús que este año conmemora el quinto centenario de la conversión de su fundador. Del 20 de mayo de 2021 hasta el 31 de julio de 2022 se celebra el segundo Año Jubilar Ignaciano con el objetivo de potenciar el Camino Ignaciano como instrumento de encuentro con Dios y de crecimiento personal.

Con el deseo de hacernos descubrir que la Ignaciana es una espiritualidad para la renovación del mundo, tanto la Universidad de Deusto como la Provincia de España de la Compañía de Jesús han preparado programas y actividades en los que podemos participar y que pueden consultarse a través de los enlaces:

Universidad de Deusto: https://www.deusto.es/cs/Satellite/estudios/es/ignaciano
Provincia de España: https://ignatius500.org/es/
Internacional: https://ignatius500.global/

El P. General de la Compañía de Jesús, Arturo Sosa SJ, nos convoca en este Año Ignaciano a seguir su lema, Ver nuevas todas las cosas en Cristo, para alcanzar nuestra propia conversión que nos oriente la vida a Dios y al prójimo, porque Dios nos convoca a salir al mundo junto con otros.

¹ Los textos en cursiva se corresponden con citas de la edición de Josep María Rambla Blanch SJ de la obra El Peregrino: Autobiografía de Ignacio de Loyola, Ediciones Mensajero, Bilbao 2016,17-22 [N.A. J.C.D.A.].


Francisco José Ruiz Pérez SJ, delegado del Vicerrector de Comunidad Universitaria y Agenda 2030 para la celebración del Año Ignaciano en la Universidad de Deusto, nos transmite su reflexión.

El Año Ignaciano coincide con un momento especialmente crítico del mundo contemporáneo. Todo indica que la pandemia vírica que aún estamos cruzando es señal evidente de que nos abocamos a una transformación de dimensiones inciertas. Las cosas no pueden seguir siendo iguales a como las dejamos antes de haber experimentado la Covid-19. La enfermedad tiene la forma de una herida global y mortífera, cuyo dolor nos está haciendo comprender una humanidad nueva. En el aire se respira la urgencia de que demos saltos de consciencia, pero para que sean finalmente auténticos saltos de conciencia.

El Año Ignaciano puede ser un grano de arena en la ambientación y la inspiración de un cambio como el que imaginamos. La Compañía de Jesús entresaca de la biografía de su fundador, san Ignacio de Loyola, aquel momento tan decisivo de su vida en que se sumerge en una frustración sin precedentes. Si la Iglesia reconoce santidad en él, es por el salto cualitativo de consciencia y conciencia que protagoniza en ese trance. También fue una herida, de guerra esta vez, la que activa un proceso personal de transformación.

En realidad, aquella conversión es prototipo de otras que sucederán después, individuales y colectivas. Por eso, nos interesa tanto recordarla. Quien fuera un convencido de las lógicas del poder y la fuerza pasó a ser un testigo de lo contrario, de la otra lógica que san Ignacio vio en la existencia de Jesús de Nazaret. De hecho, su sueño colectivo se llamará “Compañía de Jesús”. No hay otros liderazgos más válidos, ni otras visiones de futuro más plausibles, ni otras estrategias mejores de resolución de conflictos.

¿Y si nuestro mundo pospandémico se detuviera en sus heridas, renunciara a evadirse de su responsabilidad en ellas, se pusiera a pergeñar una agenda de cambio que afrontara la fragilidad amenazada del planeta y proyectara soluciones colectivas y fraternas? Eso fue lo que hizo san Ignacio en su proporción, en sus circunstancias y en su contexto. Y, por eso, celebramos el Año Ignaciano: para que aquella dinámica continúe y no se detenga.


Wednesday, June 16, 2021

Superpositivo

[He publicado esta entrada en el Blog de Inteligencia Emocional de EiTB el 16/06/2021 y en el blog de la revista Ciutat Nova el 12/07/2021 (Català / Castellano)]

Hace poco más de un mes un amigo me envió un enlace a un artículo de una revista digital pensando que podría interesarme. El autor era totalmente desconocido para mí. Esto despertó mi curiosidad y me hizo indagar en su biografía. Descubrí que se trataba de un filósofo surcoreano que a los 26 años había abandonado Seúl y se había trasladado a Alemania sin hablar ni una palabra de la lengua teutónica, la cual aprendió mientras estudiaba Filosofía, Literatura Alemana y Teología en Friburgo y Múnich. Tras doctorarse en Filosofía, ha sido profesor en la universidad de Basilea (Filosofía), en la Escuela Superior de Diseño de Karlsruhe (Filosofía y teoría de los medios) y, actualmente, en la Universidad de las Artes de Berlín (Filosofía y Estudios culturales). Descubrí estas cosas y, con rubor por mi ignorancia, que desde 2012 es uno de los filósofos más influyentes de la actualidad: Byung-Chul Han.

El artículo se titulaba La obligación de ser feliz y es un fragmento de su ensayo La sociedad paliativa. En él, Han pone de relieve los efectos nocivos que provocan el exceso de positividad y la extendida necesidad de estar siempre felices, sumiéndonos socialmente en un estado anestesiado que rechaza y evita cualquier tipo de aspecto negativo, doloroso o molesto tanto en lo colectivo cuanto en lo individual.

La nueva fórmula de dominación es «sé feliz». La positividad de la felicidad desbanca a la negatividad del dolor. Como capital emocional positivo, la felicidad debe proporcionar una ininterrumpida capacidad de rendimiento. La automotivación y la autooptimización hacen que el dispositivo neoliberal de felicidad sea muy eficaz, pues el poder se las arregla entonces muy bien sin necesidad de hacer demasiado. El sometido ni siquiera es consciente de su sometimiento. Se figura que es muy libre. Sin necesidad de que lo obliguen desde afuera, se explota voluntariamente a sí mismo creyendo que se está realizando. La libertad no se reprime, sino que se explota. El imperativo de ser feliz genera una presión que es más devastadora que el imperativo de ser obediente (Han, 2021).

Quizás lo superpositivo sería empezar a reflexionar qué hacemos cada cual en, y con, nuestra vida. La realidad nos demuestra que las cosas pueden no ir bien siempre, que del mismo modo que nacemos, también moriremos un día. Que somos seres en relación y que, más allá de nuestras pantallas táctiles y de nuestras conexiones digitales, podemos contactar y comunicarnos cara a cara. Que, además de mis intereses personales o mis problemas, están los tuyos y los de tantas personas que nos rodean: cercanas o lejanas, pero cada cual con los suyos… Tal vez lo superpositivo sería volver a pensar más en nosotras y nosotros que seguir encerrados en el narcisista yo.

Carmen Durán e Ytúparaquévives - Te doy mi aire

https://youtu.be/IwUu0n9ZteU


Bibliografía

Geli, Carles (2018, 7 de febrero). “Ahora uno se explota a sí mismo y cree que está realizándose”. El País Cultura. Recuperado de https://elpais.com/cultura/2018/02/07/actualidad/1517989873_086219.html

Han, Byung-Chul (2021, 4 de mayo). La obligación de ser feliz. Ethic. Recuperado de https://ethic.es/2021/05/la-obligacion-de-ser-feliz/

Herder Editorial. Byung-Chul Han. Recuperado de https://www.herdereditorial.com/contributor/byung-chul-han


Monday, April 26, 2021

La Universidad de Deusto y las Olimpiadas

 


[He publicado esta entrada en la revista digital Alumni Time el 26/04/2021 (Castellano / Euskara)]

Por uno u otro motivo, la celebración de los 32 Juegos Olímpicos de la era moderna desde sus inicios en 1896, ha sufrido importantes pruebas: cancelaciones, suspensiones temporales, boicots, incertidumbre y aplazamiento. Diez olimpiadas en total se han visto afectadas.

Tres cancelaciones como consecuencia de las dos guerras mundiales: En 1916, Berlín; en 1940, Tokio, por renuncia dos años antes, y la ciudad que la relevó, Helsinki, tras la invasión de Finlandia en 1939 por la URSS y, finalmente, en 1944, Londres. Los Juegos de Invierno de Garmisch-Partenkirchen, Alemania (1940) y Cortina d’Ampezzo, Italia (1944) corrieron la misma suerte.

Años más tarde, los de Múnich (1972) y Atlanta (1996) fueron suspendidos por 36 y 24 horas respectivamente, tras dos atentados en las Ciudades Olímpicas.

Durante los años de la Guerra Fría, por motivos políticos, hubo boicots por parte de algunos países que se abstuvieron de participar en las Olimpiadas de: Montreal (1976) – países africanos en contra de Nueva Zelanda por violar el bloqueo a la Sudáfrica del apartheid -; Moscú (1980) – Estados Unidos y sus aliados por la invasión de la URSS de Afganistán –; y Los Ángeles (1984) – previsible respuesta de la URSS al desaire sufrido cuatro años antes.

Fue en 2016 cuando por primera vez un virus, el Zika, tuvo en vilo a los Juegos. Los de Río de Janeiro. La Covid-19 ha obligado a retrasar un año las Olimpiadas de Tokio previstas para 2020.

La Universidad de Deusto implantó el Grado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte en el curso 2014 – 2015 como disciplina académica y científica. Sin embargo, desde su fundación disponía de instalaciones deportivas en las que, desde siempre, se han practicado distintos deportes.

FOTOS: Archivo UD









Este decidido acercamiento al mundo deportivo se ha visto reforzado con la creación del Centro de Estudios Olímpicos:

Ante la coincidencia de todos los principios filosóficos que conforman el espíritu de los Juegos Olímpicos, la Universidad de Deusto y el Comité Olímpico Español han firmado un convenio para la puesta en marcha del nuevo Centro de Estudios Olímpicos. El rector José María Guibert, el presidente del COI Alejandro Blanco y el presidente de la Real Academia Olímpica Española, Conrado Durántez, han suscrito ese acuerdo que tiene como objetivo trabajar conjuntamente en el impulso y enseñanza de esos principios que confirman el Movimiento Olímpico, tema que desarrolla la Academia Olímpica.

Para ello, el Comité Olímpico Español dotará al nuevo Centro, que se ubicará en Deusto, de un fondo bibliográfico sobre la temática olímpica, haciendo donación al mismo de las publicaciones realizadas por el Comité Olímpico Español, así como de los ejemplares que en lo sucesivo se editen. La Biblioteca de Deusto, por su parte, reservará un espacio a este nuevo fondo bibliográfico. Este convenio también contempla la organización, de mutuo acuerdo, de actividades conjuntas de divulgación olímpica, proyectos y estudios varios.

José María Guibert, Alejandro Blanco y Conrado Durántez (Archivo UD)

Según los datos que hemos podido recabar, a lo largo de su historia han sido varios los y las Alumni de la Universidad de Deusto quienes han participado en competiciones internacionales y en los Juegos Olímpicos:

Juegos Paralímpicos
CAMPEONATO DEL MUNDO. ITALIA 2011
Ane Miren Alberdi Urizar, Tiro con Arco. Psicopedagogía Prom. 07

Juegos de Invierno
Calgary, Canadá 1988 (como abanderada), Albert Ville, Francia 1992, Lillehammer, Noruega 1994 (como abanderada) y Nagano, Japón 1998
Ainhoa Ibarra Astelarra, Slalom Súper Gigante. Turismo Prom. 03

Sochi, Rusia 2014
Urko Egea Zabalza, Snowboard. ADE Prom. 05

Juegos Olímpicos
Los Ángeles 1984
García Ortiz, Alfonso, Judo. ADE Prom. 82

Barcelona 1992 y Atlanta 1996
Martínez Arrieta, Cristina, Piragüismo. ADE Prom. 97

Sydnei 2000
Arribas Bailón, Igone, Gimnasia. Secretariado de Dirección Prom. 06

En mi etapa como gimnasta gané varias medallas a nivel nacional y mi sueño era formar parte de la selección nacional. Estaba en seguimiento desde el año 97, pero no me convocaron de forma permanente hasta el 99. Ese año me fui a vivir a Madrid con el resto de compañeras.

En el año 2000 se celebraban los JJOO de Sydney y solo 6 de las 8 componentes del equipo podían participar. Las otras 2 quedarían descartadas unos meses antes. Desde el principio noté gran apoyo por parte de mi entrenadora, que contaba conmigo para las competiciones internacionales previas. Ese año dejamos de estudiar para centrarnos por completo en los entrenamientos (8-10 horas diarias). Las competiciones nos fueron muy bien, consiguiendo medallas en todas ellas. Por lo que llegamos a Sydney con muchas expectativas. Lamentablemente, en el primer ejercicio (aros y cintas) se nos hizo un nudo en una de las cintas, lo que nos dejó no solo fuera del podium, sino también de la final.

Personalmente la experiencia fue agridulce. Participar en unos JJOO, representar a mi país, ver de cerca a grandes deportistas… fue algo increíble. Pero el fallo en la competición, después de años de duro entrenamiento fue un palo muy duro.

En aquel momento no le di tanto valor a participar en unas olimpiadas. Tenía 17 años, era miembro de la selección española, y después de competir internacionalmente para mí era el siguiente paso. Lo veía como algo «normal». Hoy en día soy entrenadora en el club Sakoneta de Leioa, y valoro mucho más lo complicado que es llegar hasta ahí.


Atenas 2004

Luengo Lasa, Maider, Hockey. Humanidades:Empresa Prom. 02

Pekin 2008
Iradier Aguirrezabalaga, Borja, Natación. Máster Formación del Profesorado Prom. 14
Elorriaga Lopez de Letona, Unai, Ciclismo pista. Filología Vasca Prom. 96

Si tú misma o tú mismo lo has sido, o si conocieras otras u otros deportistas olímpicos que hayan estudiado en la Universidad de Deusto, estaríamos encantados de que nos lo comunicaras para completar este pequeño homenaje. Contáctanos en alumni@deusto.es.

Foto encabezado: Bryan Turner en Unsplash
Fotos texto: Archivo UD
Fotos Igone Arribas Bailón: archivo personal