Monday, October 29, 2018

Sobrevolando realidades


[He publicado esta entrada en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb el 29.10.2018]

Como la pluma que sobrevuela los tejados y las calles de Savannah, Georgia, mecida por una suave brisa, flotando,  trazando espirales ascendentes, dejándose caer y remontando el vuelo una y otra vez hasta hacer uno rasante al suelo y acabar posándose en las embarradas zapatillas deportivas de  Forrest Gump quien la recoge con delicadeza y, tras observarla atentamente, la introduce con cuidado en el viejo libro de cuentos que su madre le leía cuando niño mientras espera el autobús, siento que la vida me ha mecido, a veces zarandeado y otras casi absorbido por algún ciclón, trazando espirales ascendentes, dejándome caer y remontar el vuelo una y otra vez hasta hacer uno rasante al suelo para, al menos por ahora, tras haberme recostado en el fango, acabar siendo recogido con delicadeza, observado atentamente e introducido con cuidado en un corazón de oro.

Además de sentirme más que afortunado por haber llegado hasta aquí, constato que junto a los primeros vientos que me llevaron a su voluntad de un lado a otro, las trayectorias de los vuelos posteriores fueron fruto de decisiones íntimas, queridas y asumidas, en ocasiones quizás no muy meditadas, muchas acertadas, algunas erradas, pero mías al fin y al cabo.

Nací en una república que fue parte de un imperio hasta algo menos del primer cuarto del siglo XIX, básicamente porque mi madre estaba allí ciento cuarenta años después… Con diez años, sin contar con mi parecer, me llevaron a otro continente, a una ciudad en una región dentro de un país cuyo régimen político se definía como una dictadura. Cuatro años después, murió el dictador y en poco tiempo pasó a ser una democracia parlamentaria, cuyo Jefe de Estado sería un rey. Una vez más sin poder decir yo nada. Dos años después del cambio de régimen, mi madre moriría y uno más tarde mi padre volvería a las américas… Yo todavía sigo aquí. Tuve que aceptar todas aquellas etapas externas a mí y adaptarme a cada una de ellas sin apenas rechistar… Hasta que pude empezar a participar en las decisiones  de mi vida cuando no tuve más remedio: al cumplir los diecisiete años.

Tarde o temprano acabamos llegando a esa estación vital. En ese frío andén es cuando y donde aprendemos a reconocer – o descubrir - lo que hemos aprendido en casa, en la escuela, con nuestras amistades, a través de nuestra experiencia… Y desde aquí, elección tras elección, vamos incorporando los errores y los aciertos para continuar el camino.

Según Abraham Maslow a través de su famosa teoría denominada como su pirámide, (La pirámide de Maslow) se enuncia la jerarquía de las necesidades humanas y cómo satisfacerlas, yendo desde las más básicas hasta las más complejas.

Empezamos por buscar cómo satisfacer la necesidad de, y aprender a, mantenernos vivos (necesidades fisiológicas): respirar, beber agua, alimentarnos, dormir, eliminar los desechos, evitar el dolor, etc.


En el segundo nivel buscamos la seguridad y protección: la salud, el trabajo (ingresos mínimos y recursos), el equilibrio moral, familiar y de la propiedad.

Un paso más arriba nos encontramos con las necesidades relativas a nuestro ser en un entorno social, a nuestro mundo de relaciones más allá de nosotros mismos, a ser parte de una comunidad [necesidades sociales (afiliación y afecto)]: asociación, participación, aceptación, amor, afecto, pertenencia o afiliación a un cierto grupo social.

El cuarto escalón de esta pirámide consiste en cubrir nuestras necesidades de estima o reconocimiento, subdividido a su vez en las relativas a nuestra capacidad de respetarnos y aceptarnos a nosotros mismos (confianza, competencia, maestría, logros, independencia y libertad) y de serlo por los demás (atención, aprecio, reconocimiento, reputación, estatus, dignidad, fama, gloria, e incluso dominio). De hasta dónde consigamos satisfacer estas necesidades dependerá en gran medida la seguridad en nosotros mismos y la percepción de nuestro papel en la sociedad en la que vivimos.

La cúspide de la pirámide, siempre según Maslow, la ocupa la búsqueda de la justificación o del sentido válido de la vida (necesidad de autorrealización personal) llegando a este nivel cuando todas los demás necesidades han sido alcanzadas: espiritual, moral y la búsqueda de una misión en la vida.

Esta teoría, desarrollada tras la Segunda Guerra Mundial, parecía mantener su vigencia y consistencia  hasta los albores del siglo XXI, particularmente en el mundo occidental desarrollado: todo apuntaba a que las lecciones de las dos guerras mundiales habían sido suficientemente aprendidas e interiorizadas.

Con la proliferación de las redes sociales y la explosión de la difusión de la información a escala mundial empezamos a conocer mucho más de lo que creíamos saber. En la década de los noventa se lanzan campañas internacionales de sensibilización, concienciación y acción en torno a las inmensas desigualdades sociales y riesgos medioambientales hasta entonces poco conocidos por el gran público.

Según el Banco Mundial:
El mundo cumplió la meta del primer objetivo de desarrollo del milenio de disminuir a la mitad para 2015 la tasa de pobreza registrada en 1990, lográndolo en 2010, cinco años antes del plazo previsto.  Pero pese a los avances en la reducción de la pobreza, la cantidad de personas que viven en condiciones de pobreza extrema en el mundo sigue siendo inaceptablemente alta. Además, si se tienen en cuenta los pronósticos del crecimiento mundial, el ritmo de reducción de la pobreza tal vez no sea suficientemente rápido para alcanzar la meta de poner fin a la pobreza extrema a más tardar en 2030.

Si bien es cierto que estamos mejor que hace veintiocho años, un 10% de la población mundial (735,9 millones de personas) vive con menos de 1,90 dólares USA diarios (1,67 EUROS/día – línea de corte para la pobreza extrema), mayoritariamente en el África subsahariana y Asia meridional. Resultaría interesante conocer cuántas personas lo hacen con menos de 24,53 EUROS/día – nuestro salario mínimo interprofesional 2018: los porcentajes se dispararían alarmantemente.

Según ACNUR más de 68,5 millones de personas viven desplazadas a la fuerza.

¿Podrá alguna de estos más de 805 millones de personas, algún día, escalar al menos uno de los peldaños de la pirámide de Maslow? ¿Podrá ser alguna de estas causas, quizás más cerca de lo que creemos, recogida con delicadeza, observada atentamente e introducida con cuidado en nuestro corazón?

Forrest Gump Opening Scene - Alan Silvestri introduction



Monday, October 01, 2018

¡Yo no miento nunca!


[He publicado esta entrada en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb el 01.10.2018]

- ¡Cuánto tiempo sin vernos! Ya, si eso, nos llamamos… (Con escasa o nula intención de hacerlo)
- ¡Estoy llegando! (Llego tarde a la cita)
- He tenido un contratiempo mientras venía… (Me he dormido y llego tarde al trabajo)
- No me ha llegado tu email… (Olvidé contestarlo)
- ¡Hoy no voy a poder! Estoy liada. (No tengo ninguna gana de ir)

Según Pamela Meyer, experta en detección del engaño, los seres humanos somos propensos a mentir entre 10 y 200 veces al día. Solemos decir partes de la verdad, la tergiversamos o la disfrazamos consciente o inconscientemente y esto es algo aprendido desde nuestra más tierna infancia. Empieza por ser un mecanismo defensivo ante ciertas situaciones en las que nos sentimos vulnerables o timoratos, para transformarse en algunos casos en una poderosa y peligrosa arma de manipulación y control de los demás.

El refranero español recoge algunas joyas a este respecto: Antes se coge al mentiroso que al cojo; La mentira camina con piernas largas, pero al final la verdad siempre la alcanza; Las mentiras tienen las patas cortas pero los charlatanes, las piernas muy largas; Mientras más mentiras cuento, menos me parece que miento; Exagerar y mentir, por el mismo camino suelen ir; Una mentira, madre es de cien hijas; De la mentira viven muchos, de la verdad, casi ninguno; etc.

Algunos expertos clasifican nuestras mentiras en ocho categorías: las mentiras piadosas, en principio sin mala intención, generalmente con sentido benevolente hacia quienes se dirigen. Se estima que tienen una justificación razonable, no son dañinas y, por tanto, perdonables, aunque el escurridizo terreno que pisan puede hacerlas trasvasar en cualquier momento los límites de la prudencia. De aquí en adelante, las otras siete categorías pierden de saque todo atisbo de bondad o buena intención: las promesas rotas, las mentiras intencionadas o instrumentales, el autoengaño, los rumores, la exageración, el plagio y las mentiras compulsivas.

Si el uso de la mentira se circunscribe exclusivamente al ámbito personal, su repercusión no excederá esta área y quien sea asiduo usuario de la misma, tarde o temprano pagará las consecuencias. “Otro gallo canta” cuando la mentira se sitúa de forma sistemática en los círculos de poder y despliega sus alas campando por sus fueros.


La lista con las “10 Estrategias de Manipulación mediática a través de los medios de comunicación de masas”, ampliamente difundida por las redes sociales y atribuida a Noam Chomsky, lingüista norteamericano, aunque según algunas fuentes (p.ej. La mente es maravillosa) su autor es el francés Sylvain Timsit en 2002, recoge interesantes elementos a tener en cuenta para no caer, al menos intelectualmente, en esta trampa:

1. La estrategia de la distracción. (…) desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las élites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes.

2. Crear problemas y después ofrecer soluciones. Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar.

3. La estrategia de la gradualidad. Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos.

4. La estrategia de diferir. Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato.

5. Dirigirse al público como criaturas de poca edad. La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental.

6. Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión. Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido crítico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…

7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad. Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud.

8. Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad. Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto…

9. Reforzar la autoculpabilidad. Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos.

10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen.

El Papa Francisco, en el mensaje dirigido a los participantes en la 52 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales del pasado 13/05/2018, advierte:

(…) ninguna desinformación es inocua; por el contrario, fiarse de lo que es falso produce consecuencias nefastas. Incluso una distorsión de la verdad aparentemente leve puede tener efectos peligrosos.
De lo que se trata, de hecho, es de nuestra codicia. Las fake news se convierten a menudo en virales, es decir, se difunden de modo veloz y difícilmente manejable, no a causa de la lógica de compartir que caracteriza a las redes sociales, sino más bien por la codicia insaciable que se enciende fácilmente en el ser humano.
Las mismas motivaciones económicas y oportunistas de la desinformación tienen su raíz en la sed de poder, de tener y de gozar que en último término nos hace víctimas de un engaño mucho más trágico que el de sus manifestaciones individuales: el del mal que se mueve de falsedad en falsedad para robarnos la libertad del corazón. He aquí porqué educar en la verdad significa educar para saber discernir, valorar y ponderar los deseos y las inclinaciones que se mueven dentro de nosotros, para no encontrarnos privados del bien «cayendo» en cada tentación.

Al principio se decía que en algunos casos la mentira puede transformarse en una poderosa y peligrosa arma de manipulación y control de los demás. Profundizar en las técnicas de detección temprana de las mentiras que producimos o recibimos nos hará tomar una conciencia distinta de nuestra realidad. Por otro lado, como con todo tipo de armas, es importante y conveniente conocerlas bien. Saber cuáles son sus consecuencias a corto, medio y largo plazo, asumir las responsabilidades derivadas de su uso, o decidir conscientemente no utilizarlas.

Cuenta la leyenda que un día la verdad y la mentira se cruzaron.
- Buen día - dijo la mentira.

- Buenos días - contestó la verdad.
- Hermoso día - dijo la mentira.
Entonces la verdad se asomó para ver si era cierto. Lo era.
- Hermoso día – dijo entonces la verdad.

- Aún más hermoso está el lago- dijo la mentira.
Entonces la verdad miró hacia el lago y vio que la mentira decía la verdad y asintió. Corrió la mentira hacia el agua y dijo:
- El agua está aún más hermosa. Nademos.
La verdad tocó el agua con sus dedos y realmente estaba hermosa y confió en la mentira. Ambas se quitaron la ropa y nadaron tranquilas.Un rato después salió la mentira, se vistió con las ropas de la verdad y se fue.
La verdad, incapaz de vestirse con las ropas de la mentira comenzó a caminar sin ropas y todos se horrorizaban al verla. Es así como aún hoy en día la gente prefiere aceptar la mentira disfrazada de verdad y no la verdad al desnudo.

 (Adaptación publicada en Ciudad Nueva, Mirador. Noviembre 2018)

Tuesday, September 11, 2018

Stand by me (John Lennon)

When the night has come
And the land is dark
And the moon is the only light we see

No I won't be afraid
No I won't be afraid
Just as long as you stand, stand by me

And darling, darling stand by me
Oh, now, now, stand by me
Stand by me, stand by me

If the sky that we look upon
Should tumble and fall
And the mountain should crumble to the sea

I won't cry, I won't cry
No I won't shed a tear
Just as long as you stand, stand by me

And darling, darling stand by me
Oh, stand by me
Stand by me, stand by me, stand by me

Whenever you're in trouble won't you stand by me
Oh, now, now, stand by me
Oh, stand by me, stand by me, stand by me
Darling, darling stand by me
Stand by me

Oh stand by me, stand by me, stand by me

Autores de la canción: Ben King / Jerry Leiber / Mike Stoller

Letra de Stand By Me © Sony/ATV Music Publishing LLC, Belinda Aberbach Stevenson Agar Revocable Trust




Monday, August 27, 2018

Del Arenal al Orinal


[He publicado esta entrada en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb el 27.08.2018]

Perdón por citarme a mí mismo, pero ya había tratado algo relacionado el pasado 16 de febrero en Civismo: educación y emociones. Hoy quiero gradecer a mi amigo Javier Rubio Mercado, director de la Revista Ciudad Nueva, por la sugerencia respecto del título que encabeza esta publicación.

Ayer terminó la Semana Grande bilbaína (Aste Nagusia) 2018. Nueve días de fiesta durante 24 horas diarias. Y digo 24 horas porque las cuatro personas – amigas y familiares - que habían pedido para estos días cobijo en mi casa, sita en el corazón del Casco Viejo bilbaíno, han seguido un horario fuera de cualquier control racional. Aún así, puedo dar fe de que han resistido y sobrevivido el envite.

La fiesta, y a su vez la villa, celebraba su cuadragésimo aniversario. Recuerdo aquel agosto de 1978… Tenía 17 años y toda una vida por vivir… Este 2018, con la participación de un millón y medio de personas – 4,35 veces la población de Bilbao -, ha habido una amplísima oferta lúdico festiva para todas las edades con una media diaria de 30 actividades, actos, desfiles, danzas, conciertos, etc., completamente gratuitos, desde las diez de la mañana hasta las tres de la madrugada siguiente. Durante el día y la noche las Txosnas completaban los huecos dejados por la programación municipal. Según los organizadores, ha sido un éxito, empañado desgraciadamente por cuatro denuncias por tocamientos a mujeres y los consabidos hurtos de carteras, bolsos y teléfonos tristemente inevitables en grandes concentraciones humanas.

Si bien es cierto que a lo largo del día lo más incómodo era el gentío yendo y viniendo, la noche traía un desagradable complemento. Resulta que este año el Ayuntamiento ha surtido el recinto festivo con abundancia de contenedores de basura y urinarios de distintos modelos para uso de todos los géneros imaginables. Sin embargo, el regreso nocturno a mi hogar resultaba cada día un peregrinaje hostil sorteando ríos de fluidos diversos, cascos de botellas de plástico o cristal, amén de bolsas, vasos, papeles, servilletas y todo tipo de excrementos diversos. Junto a esto, he podido presenciar en las calles anejas al Arenal (parque y muelle de la ribera de la ría de Bilbao junto al Casco Viejo, cobijo y albergue del corazón de la fiesta) largas filas de jóvenes, de todo género, en tiendas, comercios, monumentos y portales de viviendas aligerando sus necesidades fisiológicas perentorias sin el menor rubor o recato. En muchos casos, sin el más mínimo respeto ni a su persona, ni a quienes estábamos en su entorno inmediato.

El perímetro de este tipo de actuación se extendía también, aunque en menor medida, al otro lado del Arenal, en la zona de Abando, en los aledaños de las plazas Circular y Jardines de Albia. Esto es, un espacio con un diámetro total de unos mil metros.

La encomiable actuación de los servicios de limpieza del ayuntamiento conseguía que por la mañana todo apareciera limpio, desinfectado y oliendo a limón. Sin embargo, el espectáculo nocturno ofrecido a propios y ajenos resulta grotesco y repugnante. ¿Qué necesidad hay de hacer que nuestro Arenal pase a ser un Orinal?

Monday, July 23, 2018

X Divertimento

Uno. Dos, tres. Cuatro, cinco, seis. Continente sin apenas contenido. Divertimento con calmo ritmo creciente. Mosaico de garabatos con cadencia propia. Quiero y no puedo vehemente. Juego vacío de vocablos. Entretenimiento del ingenio. Vacuidad sonora. Emoción.

Gracias. Me gusta. ¡Ya lo conocía! Pero siempre sabe bien. Un regusto musical que envuelve... Una técnica a utilizar cuando escribes... Una práctica que necesita entrenamiento. Y mucho sentimiento sutil. Calor y pasión. Cálido color. Corazón.

Y… Algo más: ¡no solo ganas! Siempre cabe incluir sentido. Dejar que las ideas fluyan. Ejercitar la mente para modelar discursos. Brillar en el uso verbal. Preparar, ensayar, probar, recomenzar. Un párrafo sólido. Sin fisuras. Hexagonal.

¡Ven! ¡Date prisa! ¡Te estoy esperando! ¡Tanto tiempo sin ti! ¡No sé qué más hacer! ¡Los segundos se vuelven pesadas cuentas! ¡Esta tensión porque estés aquí! ¡Unas remisa y esquiva! ¡Otras tantas altanera! ¡Hada imaginaria! ¡Musa!

Renuente. Muda embustera. Me haces soñar. Exprimes enérgica la razón. Alcanzo a intuir qué susurras. Sin embargo, huyes sigilosa e infiel. Intento seguirte y no puedo.  Quedo sin quererlo exhausto. Apenas sin aire. Exiguo exangüe. Nada…

Llueve. Cielo gris. Suave manto plateado. Leve imperceptible traslúcida cortina. Tenues gotas pequeñas y frágiles. Ancestral sirimiri que reverdece el entorno. Montes que sedientos todo absorben. A los bobos cala. Multiplica los charcos. Inspira lamentos. Evoca.

12/07/2018: 11 días

Monday, July 09, 2018

Algo poco conocido de las personas migrantes


[He publicado esta entrada en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb el 09.07.2018]

Según el Diccionario de la Real Academia de la  lengua española, migrante es un adjetivo, también usado como sustantivo, aplicado a personas, cuyo significado es que migra. Y migrar, según la misma fuente, es trasladarse desde el lugar en que se habita a otro diferente. Esto es, dejar de estar en un lugar para estar en otro.

Puestos a extrapolar, podríamos decir que migrantes somos todas las personas cuando vamos a trabajar o estudiar cada día – habitamos durante un gran número de horas fuera de nuestro entorno más íntimo -, cuando participamos en algún viaje nacional o internacional - vacaciones, períodos de intercambio, bien por estudios, bien por trabajo, voluntariado, misiones, etc.-, cuando abandonamos el hogar familiar para emanciparnos o independizarnos, cuando hacemos mudanza por cambio de domicilio, etc.

Dentro de este grupo destacan de forma bien definida cinco colectivos con denominaciones específicas: quienes se desplazan por estudios (estudiantes en programas de movilidad), para disfrutar de sus vacaciones (turistas), quienes lo hacen por motivos profesionales: prácticas o misiones laborales en empresas u organismos internacionales (personal expatriado – los deportistas ocuparían un subgrupo con características propias), quienes colaboran en proyectos de cooperación y ayuda al desarrollo sobre el terreno (voluntariado) y aquellas personas que dedican su vida a la solidaridad y a la difusión de un mensaje religioso (misioneras y misioneros). Disponer de un sustantivo para definirlos e identificarlos, además del hecho de que tarde o temprano y, fundamentalmente cuando lo deseen, siempre podrán volver, los aleja del concepto de migrante. En el resto de los casos - desplazamientos cotidianos cortos, mudanzas, independización familiar, etc. – ni siquiera se nos plantea considerarlos como tales.

Una característica común a los cinco grupos diferenciados y etiquetados, y otros afines, aparte de tener un nombre propio, es la planificación y organización de sus desplazamientos - despedida y acogida incluidas -, de su regulación y cobertura legal, de sus  tiempos de estancia en destino, de las tareas a realizar, así como de su alojamiento y manutención, seguros médicos, de accidente, etc. con la correspondiente dotación económica mínima indispensable – habrá quien, no sin razón, desearía puntualizar más en detalle este aspecto - para hacer frente a todos los gastos derivados.

En este sentido, hasta el Foro Económico Mundial (World Economic Forum) recoge en un breve artículo las 11 cosas que se aprenden viajando y lo inicia con un viejo proverbio chino: Quien regresa de un viaje no es la misma persona que partió. Los consejos básicos que da resultan interesantes y útiles para el tipo de desplazamientos descritos.

Hechas las aclaraciones previas, si por el contrario aplicamos un criterio reduccionista, de orden geográfico con dimensiones difusas, denominaremos como migrantes exclusivamente a aquellas personas que se desplazan desde su lugar de origen – pueblo, ciudad, región, territorio, país, estado, continente - a otro en el que permanecerán durante un tiempo indeterminado, más largo que corto, y con escasas – o nulas – posibilidades de retorno.

En este caso también encontramos algunos sustantivos para definir subgrupos, entre otros: inmigrantes, emigrantes, apátridas y refugiados, cada colectivo a su vez subdividido en legales e ilegales. Los legales, aunque con dificultades, consiguen finalmente integrarse en mayor o menor medida en alguno de los grupos presentados más arriba. Los ilegales son triste portada de nuestros medios de comunicación día tras día, además de vergonzante arma arrojadiza de políticos de cualquier signo, reflejo de la irresponsabilidad colectiva de estados y sus asociaciones y, para colmo, pasto de las mafias que se aprovechan de su desgracia para obtener pingües beneficios traficando con vidas.

Homero consagró en la antigüedad la figura del migrante en Ulises (Odiseo). El rey de Ítaca, tras veinte años alejado de su hogar, los diez primeros como combatiente triunfante en la guerra de Troya y los restantes superando problemas y difíciles obstáculos y pruebas mientras intentaba regresar, ha inspirado a la psicología de finales del siglo XX (Joseba Achotegui Loizate en la década de los 90) para definir el trastorno de estrés crónico y múltiple, específico de la población migrante, asociado a las cuantiosas y variadas experiencias de duelo a las que se ve sometida, así como a las dificultades que debe superar para adaptarse a los nuevos contextos vitales: el síndrome de Ulises. (Recomiendo la lectura de Regreso a Ítaca de Arantza Echaniz Barrondo).

Adela Cortina ha acuñado un término que recoge magistralmente nuestra actitud frente a los distintos tipos de migrantes y despacha de un plumazo los prejuicios populistas que presuntos mal llamados políticos modernos pretenden inculcarnos: Aporofobia, el rechazo al pobre (Ediciones Paidós, 2017). Lo que nos aterroriza no son los migrantes, sino los pobres. Migrantes, al fin y al cabo, somos todas las personas del planeta.

Cuando nos vamos, nuestra vida continúa lejos de nuestra gente, pero la suya también, sin nosotros. Cuando volvemos no somos quienes se fueron. Tampoco quien se quedó permanece igual. En nuestro recuerdo lo que fue no es más que eso, un recuerdo – seguramente idealizado – de algo que no volverá a ser. Lo que todo migrante acaba experimentando lo reflejó Facundo Cabral en su canción:

No soy de aquí, ni soy de allá
No tengo edad, ni porvenir
Y ser feliz es mi color
De identidad

Adela Cortina. ‘Aporofobia': por qué odiamos a los pobres. (07:15)

Friday, June 08, 2018

Escape

Facebook: El Sótano Juegos


[He publicado esta entrada en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb el 08.06.2018]

- Ahora entraréis todos juntos. Tendréis 60 minutos para encontrar la salida… o no… Nosotros estaremos observando en todo momento y veremos qué y cómo lo hacéis. Si se os hace más difícil de lo normal, podremos daros pistas y ayudas para que podáis continuar. ¡No perdáis ni un segundo! El tiempo vuela…

Esta introducción, junto con algunos avisos prácticos relativos al cuidado de las instalaciones y elementos decorativos, recomendaciones en cuanto a no forzar ninguno de ellos a sabiendas de que todo lo necesario para continuar se  podría encontrar sin necesidad de utilizar la fuerza, precedió a nuestra entrada en una  habitación octogonal que quedaría cerrada por fuera en cuanto el último, que era yo, cruzase el umbral.

Era domingo. Habíamos comido en un restaurante-asador en el que el txuleton es el protagonista estelar y donde el resto de la oferta gastronómica no le desmerece lo más mínimo. Celebrábamos el cumpleaños de mi hijo. A su novia se le había ocurrido la idea de que, como regalo, terminásemos la jornada juntos, haciendo algo diferente y original. Para él sería una sorpresa inesperada. Para el resto, la espera, un juego de malentendidos esquivos y disimulos cómplices para mantener la intriga del homenajeado y desviar su atención lo más posible. Finalmente lo logramos: él no consiguió adivinar qué íbamos a hacer, ni dónde, y los demás no sabíamos muy bien cómo iba a acabar la cosa.

Inmersos en la cuarta revolución industrial (Industria 4.0) las salas de escape - scape rooms en inglés - se han desarrollado en sentido inverso a la tendencia actual de los últimos avances tecnológico-digitales. Su origen se remonta a la transportación a la realidad de los consolidados videojuegos. Un salto de lo virtual a lo real. Una versión narra que Takao Kato, estudiante japonés en 2006, echó un vistazo a la pantalla del ordenador de su compañera de clase y vio cómo jugaba dentro de una habitación virtual, buscando pistas con el ratón y resolviendo acertijos que la ayudasen a encontrar el utensilio necesario y definitivo que abriese la puerta que le impedía salir del recinto en el que estaba y así terminar la partida. El juego se llamaba Room Escape. Un año después, Kato lanzó su Real escape game y creó la compañía SCRAP CO.,LTD. (también SCRAP Entertainment, Inc.). Uno y otra, el juego y la empresa, son marcas registradas y se han expandido por  los cinco continentes desde el archipiélago nipón. Tanto que la página web que recogía el directorio de salas de escape en el mundo (escaperoomdirectory.com) ha dejado de actualizarse por falta de recursos y capacidad material de mantenimiento debido al incremento exponencial de estos locales. (Podemos hacernos una idea de cómo era este catálogo hasta su cierre entrando en el siguiente enlace:  http://escaperoomdirectory.com/old.html – versión de datación desconocida -, en el que se recoge un total de 105 países, 1.445 ciudades, 3.176 webs y 7.721 salas).

Según otras fuentes se atribuye el origen del juego a un grupo de informáticos de Silicon Valley en 2006, y el formato conocido en Europa a un húngaro residente en Budapest, Attila Gyurkovics, creador del juego Parapark en 2011, quien a su vez,
Se basó en la Teoría del Flow que había desarrollado Muhály Csíkszentmihályi, un psicólogo húngaro. Esta teoría está relacionada con el aprendizaje a través de los juegos y la felicidad. Esta teoría señala que si estás volcado en una actividad para tu propio disfrute, cuando hay un equilibro entre tus habilidades y los retos que te plantean, entras en un estado mental, donde todo fluye.
En ese momento, el tiempo vuela y las ideas van surgiendo libremente en tu mente.
Después de buscar pistas, encontrar y resolver acertijos y objetos varios que más tarde necesitaríamos, conseguimos abrir la puerta de la habitación octogonal que nos condujo a un nuevo espacio y este a otro, y a otro, y a otro... en los que encontramos entornos inesperados y sorprendentes, cancelas metálicas cerradas por cadenas con candados, puertas ocultas y pasadizos secretos a los que accedíamos tras resolver nuevos acertijos y recopilar distintas cosas que primero había que localizar. Finalmente, podríamos salir cuando el segundero del cronómetro estaba rozando el último segundo del último minuto que nos habían dado.

¿Pero qué es exactamente una sala de escape?
Básicamente, un grupo de personas se encierra voluntariamente en una habitación donde tienen que resolver una serie de acertijos para poder escapar dentro de un límite de tiempo establecido.
La diversión radica en que se ponen a prueba la inteligencia, capacidad de observación y el trabajo en equipo. En el caso de EE UU, pueden ingresar en la sala participantes que no se conocen entre sí, mientras que en Europa las reservas, de momento, son cerradas. (20 minutos).
Aun teniendo su origen y orientación dirigidos al gran público para uso y disfrute lúdico, pronto algunos expertos supieron ver las oportunidades que brindaban a otros campos. La versión digital del diario Expansión da cuenta del ámbito empresarial:
(…) la rapidez mental y, sobre todo, el trabajo en equipo son las mejores llaves para descifrar el acertijo y conseguir escapar. Ahora los escape room llegan a los despachos de los ejecutivos para trabajar el liderazgo, aprender a delegar y a gestionar los distintos talentos. Es una de las tendencias que se está practicando en las empresas en materia de gamificación, una práctica que se lleva a cabo en el 70% de las compañías de la Global 2000 List, según Gartner. De hecho, la consultora asegura que el 50% de las empresas integrará el juego en sus procesos en los próximos años.
Al margen de la fagocitación de estos juegos por parte de las áreas de selección y formación empresarial, el mundo educativo también se ha subido al tren con un enfoque lúdico-didáctico. Ya sea por Takao Kato, los informáticos de Silicon Valley o el nuevo Attila, esta versión enclaustrada de las tradicionales yincanas, ha venido para quedarse.

Provistos de nuestros sombreros de fantasía, una cabeza de muñeca, un flamenco, un corazón-almohadón y un colosal reloj de bolsillo las sonrisas traslucían nuestro estado de ánimo. ¡Cuánto puede acercarnos y enriquecernos disfrutar por sesenta minutos de una aventura que nos hace buscar, pensar, descifrar, solucionar y cooperar para, juntos, avanzar! Y, sobre todo, experimentar y sentir.