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Friday, December 15, 2023

Señora: yo merezco, porque tú eres mi dama, yo merezco vivir


 [He publicado esta entrevista en la revista digital Deusto Alumni Time el 15.12.2023]

Nos inspiramos en los versos de Mahmud Darwish para titular esta entrevista con Hithem Abdulhaleem Lubbadeh, doctor en Psicología por la Universidad de Deusto.

Solidarizadas/os con tu pueblo, ¿cómo vive esta tragedia —crónica de una espeluznante aberración anunciada— el pueblo palestino lejos de su tierra?

Hablo diariamente con mi familia y con mis amigos palestinos sobre esta situación tan apocalíptica que estamos atravesando como pueblo. Hablamos para compartir información y los pareceres que manejamos, pero también para buscar consuelo, conexión y aliento. En todas las conversaciones se deja entrever un torbellino de emociones, de tristeza, angustia, incertidumbre y rabia. Creo que el sentimiento que más notoriamente resuena es el horror y la indefensión, alimentados por una injusticia sistémica y el silencio ensordecedor de la comunidad internacional.

Las imágenes que nos llegan desde Gaza retratan una de las peores calamidades vividas en las últimas décadas. Más de 20 mil víctimas civiles palestinas, entre ellas más de 10 mil niñas y niños, además de 50 mil personas heridas y mutiladas, pintando todo ello una escena sombría de la magnitud del sufrimiento. Casi dos millones de gazatíes (el 80% de la población total) se vieron obligados a desplazarse y a dirigirse a la zona sur de la franja, en busca de un refugio seguro que no existe, ya que los ataques israelíes se han extendido hasta allí también. Ahora se encuentran hacinados en grandes campos de concentración, sin agua y sin recursos básicos, anunciando una espantosa crisis humanitaria. 

El aluvión de bombas israelíes cae sin cesar de forma indiscriminada y feroz, causando víctimas entre el personal sanitario, los periodistas y los trabajadores humanitarios de la ONU. Hasta los bebés prematuros en las incubadoras no se han salvado. El nivel de asolación y devastación es inimaginable: todas las zonas urbanas, infraestructuras y hospitales reducidos a escombros; ambulancias, escuelas, mezquitas e iglesias de gran valor arquitectónico e histórico convertidos en cenizas.

Ante esta tesitura desgarradora, se han estancado nuestras vidas. Se está gestando un nuevo trauma en nuestra memoria colectiva, que se añade a otros tantos que llevamos acumulando desde 1948. La particularidad de esta situación es que el pueblo palestino parece estar atrapado en un ciclo interminable de crisis. La diferencia entre aquellos que han sufrido un estrés postráumatico y los palestinos, es que estos últimos apenas tienen tiempo para asomarse a la fase post-traumática, para la sanación y la reconstrucción, sino que se hallan inmersos en una sucesión constante de experiencias extremas. Es una crónica penosa que va a dejar una profunda herida no solo en nuestra alma, sino también en la conciencia de la comunidad internacional.

Los habitantes de Palestina no son exclusivamente musulmanes. Aunque mayoritarios, también hay mujeres y hombres que profesan el cristianismo, el judaísmo, otras religiones y, también, personas con creencias no religiosas. Otro tanto sucede en el lado israelí. También, salvo extremistas radicales, existen muchos espacios de convivencia y diálogo interreligioso, incluso familias fruto de matrimonios mixtos. Si la inmensa mayoría de la población puede convivir en paz, ¿qué consideras que dirige los discursos del odio por ambas partes del conflicto?

Efectivamente, Palestina es un crisol de identidades. Tenemos muchos ejemplos de paz y de unidad entre los diferentes componentes culturales que configuran la identidad palestina, especialmente entre musulmanes y cristianos. Podemos presumir de un modelo de convivencia exitoso, que también está abierto a la población judía, pero que lamentablemente se ha visto diezmado tras la creación del estado israelí en 1948.

El discurso político y cultural de los palestinos es meramente anticolonialista. Defiende su derecho a la libertad y a la autodeterminación, enfocándose en la justicia y la resistencia legítima, sin enredarse en las miradas despectivas hacia ninguna comunidad en particular. Los discursos intolerantes de grupos como el ISIS, por ejemplo, no tienen cabida en la sociedad palestina. De hecho, hubo un intento de infiltración dentro de Gaza y Cisjordania, pero fue abortado y encontró una respuesta de rechazo muy firme y unánime a nivel político y social.

Las raíces del conflicto en Oriente Próximo residen en dos hechos principales, que son el telón de fondo que nutre el discurso del odio. Por una parte, está la ocupación israelí del territorio palestino y, por otra, la tradición cultural y religiosa que da soporte ideológico a esta ocupación. A mi entender, este puede considerarse como una causa estructural que orienta el conflicto y que no hace más que perpetuarlo.

Se sabe que la narrativa israelí se basa mayoritariamente en pretextos teológicos y en un nacionalismo extremadamente radical, parafraseando al ex decano de la facultad de teología de la Universidad de Deusto, Rafael Aguirre.

A lo largo de los años, se ha articulado una mentalidad sionista arraigada en la idea de la exclusividad territorial y obcecada en erigir murallas que separan a las diferentes poblaciones. No quiero ser pesimista, pero los que ostentan esta visión aún no están preparados para visualizar al palestino como identidad soberana o como un sujeto legítimo que tiene derecho a la existencia en su tierra.

Muchas voces israelíes críticas con Netanyahu y su Gobierno llevan años denunciando el galopante deterioro social en Israel tras el asesinato de Isaac Rabin en 1995 a manos de un extremista judío —Yigal Amir— contrario a la paz refrendada entre Palestina e Israel (Acuerdos de Oslo, 13/09/1993, entre Israel —Rabin— y la OLP —Arafat—). Desde entonces, se ha producido un debilitamiento tanto de los moderados palestinos como de los israelíes y un fortalecimiento de los fanatismos en ambos lados, haciendo que la narrativa política se haya mantenido inamovible. ¿Crees que será posible algún día encontrar interlocutores de talla que trabajen con un real deseo de construir la paz en Tierra Santa?

Es cierto, como reconocimiento a sus esfuerzos por el diálogo, a Rabin y a Arafat se les otorgó el Premio Nobel de la Paz y el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia. El primero fue asesinado por un extremista judío y el segundo vivió la última etapa de su vida cercado y confinado en su residencia de Ramallah, bajo arresto domiciliario decretado por Ariel Sharón, ex jefe del gobierno israelí.

Creo que tiene que haber otros interlocutores de renombre capaces de sentarse en la mesa de las negociaciones y buscar una paz justa y duradera en Tierra Santa, si bien en estos momentos de tempestad me resulta difícil poder visualizarlos. 

La sociedad palestina en general y sus representantes en particular (políticos, académicos, escritores, poetas, etc.) han demostrado que, a pesar de la adversidad que afrontan, tienen un compromiso notable a favor de la paz y del diálogo. De hecho, tras los Acuerdos de Oslo de 1993, Palestina reconoció el estado israelí, pero este último no lo ha hecho. Los palestinos sostienen que su lucha por la libertad debe llevarse a cabo con el fin de suprimir la conculcación de los derechos humanos y crear un estado independiente, no como una expresión de animadversión hacia el judaísmo como religión.

Hay voces disidentes que emergen cada vez más dentro de la comunidad judía, que cuestionan el estado israelí y su política de segregación racial. Desafortunadamente estas figuras no ostentan gran poder político, pero son activistas, periodistas e intelectuales respetables y nada desdeñables.

El papel de la comunidad internacional y la sociedad civil es crucial en este sentido. Su intervención y acción pueden desempeñar un papel significativo y poner fin a la espiral de violencia. El desafío radica en nuestra capacidad de desmantelar las estructuras y las visiones que sostienen la ocupación y el conflicto. Creo que este es el objetivo que tenemos que alcanzar en estos momentos.

Se suele hablar de la solución basada en “dos estados” como fórmula única para la paz en la zona. No puedo evitar expresar mis dudas al respecto. La mentalidad sionista que está en el poder, de la que hablé anteriormente, no puede contemplar ni concebir esta fórmula, dado que choca diametralmente con su visión exclusivista y colonialista. Creo que la alternativa más adecuada sería, me atrevo a decir, un estado único palestino, soberano, democrático, pluricultural y de derecho, en el que se garantiza la libertad de culto y se respetan los vínculos históricos y espirituales que tienen todas las comunidades con esta tierra, la comunidad judía inclusive. Un estado que asegura la estabilidad regional y mantenga una relación de cooperación y de diálogo sincero y productivo con Europa. Esta es una propuesta audaz, pero creo que es digna de ser tomada en consideración.

Demasiados intereses —mayoritariamente económicos y geoestratégicos— mueven los hilos de los conflictos armados. Palestina no es una excepción. Se maquillan con tintes histórico-religiosos y envuelven a las poblaciones afectadas en complicadas telarañas afectivas, identitarias y espirituales. ¿Cómo podemos identificar, denunciar y protegernos de estas manipulaciones?

Vivimos en una época de mucha incertidumbre, de crisis a gran escala, de confusión identitaria, de discriminaciones, etc. Todo ello aumenta nuestra vulnerabilidad ante los discursos exacerbados y propagandísticos. De hecho, estamos siendo sometidos y sometidas a una campaña hostil de desinformación, que requiere fortalecer nuestra capacidad de discernimiento y diversificar nuestras fuentes.

Creo que las estrategias de identificar las manipulaciones y de protegernos de ellas consisten en dos elementos cruciales: primero tenemos que desarrollar un conocimiento específico sobre el contexto histórico en el que surgen los conflictos, como el palestino-israelí. Segundo, desarrollar el pensamiento crítico. Es esencial verificar y revisar constantemente la credibilidad de las fuentes que consumimos. La credibilidad para mí consiste demostrar coherencia entre lo que uno dice y lo que realmente hace. Todo ello nos ayudará para enriquecer nuestras perspectivas y no caer en las interpretaciones sesgadas.

¿Qué recomendarías a las y los Alumni de la Universidad de Deusto para acercarse de forma crítica a estas situaciones incomprensibles y tratar de contribuir a la consecución de la defensa de los derechos humanos, la promoción de la justicia y el diálogo cultural e interreligioso?

Lo que está aconteciendo en Gaza pone a prueba nuestra capacidad colectiva de defender los ideales y los valores en los que creemos. La inacción y la pasividad ante este drama pone en riesgo todo el sistema de principios éticos que hemos elaborado como sociedad. Es un imperativo ético convertir nuestros discursos sobre los derechos humanos en hechos concretos. En caso contrario, todo será una retórica hueca.

Gracias Hithem por compartir tus reflexiones con Deusto Alumni Time. Para terminar, deseando que la paz se consiga cuanto antes, ¿algo que quieras añadir?

Quería agradecer a Deusto Alumni Time, a sus gestoras y gestores, por dar voz y espacio a nuestros puntos de vista.

Desear Felices Fiestas Navideñas a todas y todos. Esperemos que las próximas se celebren en Belén y Gaza en paz, justicia y fraternidad.


Fotografías: Archivo personal de Hithem Abdulhaleem, y encabezado, extraída de poesiaarabe.com

Monday, December 20, 2021

Movilidad internacional y COVID-19

 

Sung Jin Cho en Unsplash

[He publicado esta entrada en la revista digital Alumni Time el 17.12.2021 (Castellano - Euskara)]

Decir que 2020 fue un annus horribilis resulta una dolorosa obviedad. El factor sorpresa –por lo inesperado- y la rápida propagación de la pandemia provocaron el cierre de fronteras, el confinamiento de millones de personas, el desplome de las bolsas, la paralización de la producción, la caída del consumo mundial y el estancamiento de la distribución de los mercados globales de materias primas, la cancelación de destinos turísticos, de desplazamientos aéreos y marítimos, de actividades deportivas, la repatriación de personas desplazadas por trabajo o estudios[1]...

Tras el verano, encarando el último cuatrimestre de ese mismo año, en Europa pensábamos que todo se resolvería con la llegada de las vacunas y que regresaríamos a nuestro estilo de vida habitual en un corto plazo. Craso error. Durante el final de 2020 y la totalidad de 2021 hemos conocido las variantes del virus (12 hasta la fecha)[2], las distintas olas que estas variantes han seguido generando, la relajación del mantenimiento de las medidas preventivas y la heterogénea planificación en la administración de las vacunas en cuanto a países, dosis, plazos y franjas de edad se refiere, agravado por la decisión de amplios sectores de la población que rechazan ser vacunados. Las cifras del último mes y medio en la Unión Europea hablan por sí solas.

Se suma a esto la lista de países, 51[3], que en septiembre de 2021 no habían llegado al 10% de su población vacunada, objetivo que la comunidad internacional se había marcado para hacer frente a la pandemia. 51 países de los cuales el 76% -3 de cada 4- están en África, nueve (18%) en Asia y tres (6%) en América Latina y el Caribe. Occidente acumula más vacunas anti COVID-19 de las que necesita y se resiste a compartir los excedentes con los países más pobres.

Muhammad Aziz Ali Mutia en Unsplash

Hasta aquí, lamentablemente, poco hemos cambiado respecto de cómo éramos antes de 2020. Hemos descubierto que nuestro limpio y aséptico occidente no era ni tan limpio ni tan aséptico como creíamos y, además, gracias a nuestra soberbia, somos incapaces de entender que, si un 26% de los países del mundo no consigue aumentar su tasa de vacunación sincronizándose con el resto, estaremos creando un reservorio que perpetuará la situación para perjuicio de todos. En diciembre de 2021, poco más de un 46% de la población mundial ha recibido la pauta completa de la vacunación.

A mediados de la década de los ochenta, con el lanzamiento del programa ERASMUS y la firma del tratado de Schengen -aunque este último entró en vigor en 1995- en Europa experimentamos la libre movilidad de la ciudadanía entre los estados miembros de la Unión. A partir de 2007, esta movilidad se hizo extensiva a terceros países no pertenecientes a la Europa comunitaria. Desde sus inicios, más de nueve millones de personas han participado en los programas ERASMUS y ERASMUS+ y ha quedado más que demostrado el beneficio que supone para todos la movilidad internacional, tanto para la realización de estudios cuanto para la incorporación en el mercado laboral. En 2020, toda esta movilidad quedó suspendida privando de esta experiencia a un gran número de personas.

Por otro lado, antes de 2020, cuando se viajaba a algunas zonas del mundo en Asia, África, América Latina y el Caribe se hacía imprescindible vacunarse contra algunas enfermedades endémicas en estas regiones: malaria, dengue, fiebre amarilla, cólera, hepatitis B, entre otras. Desde 2020, toda la tierra se ha convertido en la región donde la Covid-19 campa a sus anchas y las otras enfermedades no han desaparecido ni disminuido en absoluto.

Ahora que las personas de occidente han tomado conciencia de su vulnerabilidad y fragilidad, no podemos dejar de vivir, ni de seguir intentando construir un mundo mejor, más unido y más consciente de la necesidad que tenemos de hacerlo juntas y juntos. El mundo post-2020 exigirá que nos vacunemos, que utilicemos la mascarilla, que respetemos las medidas preventivas... Que todas las personas que poblamos el planeta asumamos nuestra responsabilidad en este empeño y trabajemos juntas para hacer de nuestra casa común algo hermoso y habitable.




[1] Duque, Juan Carlos (2020, 28 de febrero). Algo no me cuadra... Recuperado el 12/12/2021 de: https://blogs.eitb.eus/inteligenciaemocional/2020/02/28/algo-no-me-cuadra/

[2] CDC (2021, 1 de diciembre). Clasificaciones y definiciones de las variantes del SARS-CoV-2. Recuperado el 12/12/2021 de: https://espanol.cdc.gov/coronavirus/2019-ncov/variants/variant-classifications.html

[3] Gutiérrez, Icíar / Oliveres, Victòria, (2021, 30 de septiembre). 51 países no han llegado ni al objetivo de vacunar al 10% de su población contra la COVID-19. El Diario.es Recuperado el 12/12/2021 de: https://www.eldiario.es/internacional/51-paises-no-han-llegado-objetivo-vacunar-10-poblacion-covid-19_1_8354085.html

Wednesday, November 10, 2021

Dar oportunidades a la experiencia

 

Foto de Gerd Altmann en Pixabay

[He publicado esta entrada en la revista digital Alumni Time el 10.11.2021 (Castellano - Euskara)]


Juan Carlos Duque Ametxazurra y Aitor Urrutia Serrano

Allá por 1969 el gerontólogo y psiquiatra estadounidense Robert Neil Butler acuñó el término age-ism (edad-ismo), para referirse a la discriminación o intolerancia hacia las personas mayores o de edad avanzada y vaticinó que en los siguientes 20 o 30 años en los Estados Unidos sería un problema tan grave como el racismo o, incluso, que lo superaría. Según algunas fuentes, entre 1958 y 1977 en el Estado español nacieron casi catorce millones de personas, 2,5 más que en los veinte años anteriores y 4,5 más que en los veinte siguientes. Esta generación comenzará a jubilarse a partir de 2023 y en 2021 se encuentra en la franja de edad comprendida entre los 44 y los 63 años.

En el ámbito nacional, según los datos del INE en la encuesta de población activa a 29/07/2021, EPA. Segundo trimestre 2021, por grupos de edad, se observan descensos del paro este segundo trimestre entre las personas de 25 a 54 años (–168.000). Por el contrario, el número de parados sube en 46.300 entre los menores de 25 años y en 11.600 entre los de 55 y más años.

Según el desglose de este informe en el diario Expansión para este periodo, el paro entre 25 y 54 años se sitúa en el 13,8% (M:16,1%; H: 11,8%), que supone 2,38 millones de personas, de las que 1,32 son mujeres y 1,06 hombres. En mayores de 54 años lo hace en el 12,8% (M: 14,4%; H: 11,3%): 564.000 personas, 295.000 mujeres y 269.000 hombres.

En el apartado que presenta los datos por Comunidades Autónomas, en Euskadi el paro entre 25 y 54 años es del 8,3% (M: 8,8%; H: 7,8%), que supone 61.000 personas, de las que 31.000 son mujeres y 30.000 hombres. En mayores de 54 años es del 7,7% (M: 7,2%; H: 8,3%), lo que significa que 17.000 personas, de las que 8.000 son mujeres y 9.000 hombres, están en situación de desempleo.

Si centramos nuestra atención en la cantidad más que en el porcentaje y pensamos en la evolución de la población activa que llegará al final de su vida laboral en los próximos años, nos encontramos con varios y muy distintos elementos que requerirían una profunda reflexión.

Uno de ellos es la entrada de los y las mayores de 40 años en el grupo de personas desempleadas y los motivos por los cuales cada vez les resulta más difícil reincorporarse al mercado laboral.

El paro es siempre un drama. Cuando se es joven, sin trabajo no se puede construir un proyecto de vida, pero queda toda una vida por delante para luchar, intentarlo y conseguirlo. Hacer frente a una situación de paro con más de 40 años es, además de un drama, un reto abismal para conseguir reengancharse al mercado laboral. Contactos y formación actualizada de conocimientos para hacer frente a las necesidades actuales del mercado no siempre son suficientes. A los 55 se pide lo que uno ya no tiene y no se valora lo que uno más tiene, experiencia. Así queda reflejado en la noticia que emitió Televisión Española el pasado 3 de marzo de este mismo año con el título “El drama del paro eterno en los mayores de 50 años: Vivo por debajo del umbral de la pobreza y en casa de mis padres”[1] y donde se apunta a que más del 70 % de los desempleados mayores de 55 años lleva en esa situación más de un año.

En junio de 2019 la revista digital Compromiso Empresarial publica un artículo en el que denuncia que el 71% de empresas del IBEX 35 se olvida del talento sénior, dedicándoles poca o nula atención a las personas mayores de 50 años.

En aras de crear equipos de alto rendimiento para incrementar su competitividad, el tejido empresarial va incorporando planes de igualdad para fomentar el empleo femenino, contratan profesionales de distintas procedencias, conforman equipos multidisciplinares o los van rotando, incluso existen programas para la contratación de profesionales con neurodiversidad. Sin embargo, la contratación de profesionales sénior sigue siendo residual.[2]

Asimismo, a la hora de cursar las candidaturas recibidas en los procesos de selección, existen filtros reales que aplican tanto los portales de empleo como los técnicos de selección de personal. Tanto el sistema informático como el recruiter tienen órdenes claras respecto al perfil de edad que se busca y, muy raramente, ese perfil de edad excede de los 45 años en su límite máximo. Así que automáticamente estás fuera, da igual cuántas veces te inscribas y en cuántas ofertas. Da lo mismo a cuántos headhunters o consultorías de selección te dirijas, estás fuera del “perfil” que solicitan sus clientes, no eres una materia prima útil para ellos.[3]

Por último, la persona que pierde su trabajo más allá de los cuarenta tiene que vencer su propia profecía autocumplida: he perdido mi trabajo y estoy menos motivado/a, estoy menos dispuesto a trabajar en programas de desarrollo profesional, me cuesta entrar en lo digital, no tengo ambición ni hambre de éxito, mi salud es más delicada o lo será en breve, ¿qué será ahora de mi familia? Conclusión: nunca volveré a encontrar trabajo.[4]

Para salir de este círculo vicioso hay que enfrentar el problema desde tres ángulos: la persona afectada, el tejido empresarial y la cultura social. Es, por tanto, hora de remangarse y desarrollar acciones concretas para luchar contra esta situación y contribuir a que la discriminación por edad en el mundo laboral no sea una realidad. Por tanto, un verdadero acto de innovación social: el reto social que supone abordar una prolongación de la etapa laboral minimizando los efectos inevitables del proceso de envejecimiento de cada persona trabajadora.

Ante el llamativo incremento de mayores de 40 años en la base de datos de personas en búsqueda de empleo, en Deusto Alumni nace una exigencia: “¡tenemos que hacer algo!” Desde el curso 2015 – 2016 se desarrolla anualmente el programa de Recolocación Profesional con el objetivo de facilitar la incorporación al mercado laboral de este colectivo de difícil inserción.

Combinando el trabajo individual con el grupal, se trabajan algunas competencias transversales con las personas participantes en el programa, se presentan herramientas de búsqueda de empleo, se revisan los currículos individuales, se realizan simulacros de entrevistas de trabajo para reforzar su seguridad, poniendo en evidencia los puntos fuertes y débiles, y se trabaja con un/a coach profesional para resolución de dudas y profundizar en la motivación individual. Además, se les mantiene informadas de potenciales empresas empleadoras y de ofertas de empleo que puedan ser de su interés.

Siguiendo con dar oportunidades a la experiencia, nos encontramos con las bondades que sin duda encuentran las empresas cuando incorporan talento sénior. Además de la diversidad generacional, que aúna el empuje y desparpajo de la juventud con la experiencia, se añade el saber hacer y el mayor sosiego por parte de los séniores. Estos buscan una mayor raigambre laboral y, por tanto, tenderán menos a la rotación. Asimismo, gozan de una mayor estabilidad emocional y madurez. Saben lo que quieren, cómo conseguirlo y se esfuerzan en lograrlo. Vivieron un compromiso con las empresas mayor que el que hay ahora, por lo que su cultura de empresa más fuerte (fidelidad). El bagaje experiencial que llevan a cuestas les hace ser más resilientes y no precipitarse ni ponerse nerviosos ante un problema, conflicto o cambio, al tiempo que cuentan con una red de contactos (clientes, proveedores, colaboradores, compañeros, amigos, etc.) que podrá ser muy útil en caso necesario. El haber tratado con distintos perfiles y en distintos ambientes, les ayuda también a ser mejores gestores de equipos. Suelen ser mejores interlocutores en situaciones delicadas o difíciles, y cuentan con un mayor saber hacer (know-how) y más conocimientos.

Abramos los ojos. Salvo que nos quedemos por el camino antes de lo deseado, seguiremos cumpliendo años y más pronto que tarde, muy a nuestro pesar, habremos llegado también a esa edad en la que, esperemos que no, podríamos quedarnos sin trabajo faltándonos muchos años para la jubilación...

Presentamos a continuación el testimonio de dos Alumnae de la Universidad de Deusto que realizaron el programa de Recolocación Profesional: Mónica de Anduiza Añón, Secretariado de Dirección (Prom. 92) y Esmeralda Morán Torres, Diplomatura en Turismo (Prom. 94), ambas tituladas por la Universidad de Deusto.

¿Qué te impulsó a participar en el programa de Recolocación Profesional? ¿Cómo te encontrabas personal y profesionalmente antes de hacerlo?

Mónica
: En mi caso, ya había tenido oportunidad de conocer al equipo Deusto Alumni con anterioridad. Al encontrarme en ese momento sin trabajo, consideré que era una gran oportunidad ya que sabía que siempre me iba a aportar, tanto profesional como personalmente, el realizar un programa con ellos.

Como he dicho antes, ya conocía al equipo de Deusto Alumni desde hacía un tiempo. Me recibieron y acogieron con cariño; me escucharon y entendieron y eso es lo que más necesitaba en ese momento así que en esta ocasión me encontraba en mejor estado personal. A pesar de ello, la incertidumbre del futuro profesional siempre cala y mina. No es fácil gestionarlo a cierta edad

Esmeralda: Después de una larga trayectoria profesional de más de 25 años trabajando tanto en el sector del Turismo como en otros sectores, de repente me encontré en una situación de desempleo no deseada y me sentí muy sola y desorientada a la hora de replantearme un nuevo inicio laboral.

En lo personal me sentía muy sola y desorientada, sin saber muy bien qué camino tomar y bastante desanimada, la verdad, y profesionalmente no sabía muy bien en qué situación real me encontraba, si tenía o no opciones reales de encontrar un nuevo empleo que se ajustara a mi perfil y viceversa y qué competencias tenía ya o necesitaba desarrollar para aumentar mi empleabilidad en el futuro.

¿Qué señalarías como más relevante de la experiencia vivida durante el programa?

Mónica: Comprensión y escucha. Al empezar el programa no eres capaz de confesar lo que sientes ni todos tus miedos. El grupo que formamos fue estupendo y cada cual iba abriéndose poco a poco, lo que hacía que viéramos nuestros propios miedos reflejados en otra persona y nos diera fuerza para hablar abiertamente sobre lo que realmente sentíamos. Nos apoyábamos los unos en los otros y nos transmitíamos fuerza para seguir.

Esmeralda: Desde el minuto uno me sentí muy acompañada porque el equipo humano que gestiona este programa se preocupa de conocer la situación y personalidad de cada uno de los integrantes del programa de Recolocación para ayudarnos a todos y cada uno de nosotros a encontrar de nuevo nuestro camino laboral.

¿Qué cambios, de haberlos, señalarías como los más importantes de tu antes y después de realizar el programa?

Mónica: Durante el programa se nos animó a plantearnos planes B. No por haber estudiado una carrera concreta, o haber trabajado en algo definido, tendríamos que continuar siempre así. Abrimos las alas a la hora de pensar “qué me gustaría hacer realmente" “qué debo hacer para lograrlo". Busqué mi propia felicidad a nivel laboral.

Esmeralda: El principal cambio que he notado desde que participé en el programa ha sido en mi propia actitud y expectativas ante el mercado laboral. Antes sentía que tal vez el tren del empleo había descarrilado en mi caso y, sin embargo, he podido ver que, con un poco de ayuda en la búsqueda de oportunidades laborales y cierta orientación laboral en lo personal, es perfectamente posible reengancharse al mundo laboral a pesar de tener más de 45 años. ​

¿En qué medida tu participación en el programa ha facilitado tu reinserción laboral?

Mónica: Sobre todo me ha dado más seguridad. La experiencia la llevaba ya puesta; la flexibilidad y los conocimientos también. Pero algo que puede parecer sencillo, que se da por hecho, no lo es. A veces necesitas que alguien te haga ver lo que vales, pero siendo realistas, sin intentar crear una valía forzada o para consolar, sino haciendo hincapié en los puntos fuertes de cada persona, de los cuales a veces no somos conscientes o consideramos “normales" porque “somos así” lo cual no quita para que esa característica propia sea un punto fuerte que no mucha gente tenga y haya que valorarlo y explotarlo de manera consciente. Todos tenemos una gran valía: hay que conseguir ver la que nos define y focalizarla.

Esmeralda: Gracias al programa conseguí encontrar empleo, y antes de eso también conseguí realizar varias entrevistas con empresas muy relevantes... Ahora mismo estoy en la búsqueda de un nuevo empleo que se ajuste mejor a mis circunstancias personales, pero sin duda, tengo que agradecer al programa de Recolocación de Deusto Alumni que hoy en día tenga un empleo y mejores perspectivas laborales que cuando inicié mi andadura en el programa.


[1] Fresneda, Diana (2021, 3 de marzo). El drama del paro eterno en los mayores de 50 años: "Vivo por debajo del umbral de la pobreza y en casa de mis padres" Recuperado el 15/09/2021 de: https://www.rtve.es/noticias/20210303/drama-paro-eterno-mayores/2080246.shtml

[2]  Innova&acción. El reto de aprovechar el talento sénior. Recuperado el 14/09/2021 de: https://innovayaccion.com/el-reto-de-aprovechar-talento-senior

[3] Innova&acción. Más de 50 o pescar en un mar sin peces. Recuperado el 14/09/2021 de: https://innovayaccion.com/blog/mas-de-50-o-pescar-en-un-mar-sin-peces

[4] Ibíd.


Monday, June 28, 2021

Talleres ESPERE

 


[He publicado esta entrada en la revista digital Alumni Time, el 21/06/2021 (Castellano / Euskara)]

Un proceso para sanar, transformar, restaurar y recuperar 

"La mirada que tiene la ESPERE de la salud mental, se refiere no sólo a un individuo sano (en tanto ausencia de trauma) sino de un individuo con relaciones que contribuyan a la generación de equidad, justicia, cuidado, compasión, empatía y validación permanente. Los procesos de perdón y reconciliación tienen efectos directos en la mejora del bienestar psicológico y físico"

La Fundación Para la Reconciliación, instituida en 2003 por Leonel Narváez Gómez, Sacerdote Católico Misionero de La Consolata, es una entidad colombiana sin ánimo de lucro que desarrolla y aplica pedagogías para promover la Cultura Ciudadana del Cuidado, el Perdón y la Reconciliación. Facilitan procesos de prevención, transformación pacífica de conflictos, superación de las violencias y fortalecimiento de la cohesión social contribuyendo a la construcción de una paz sostenible. Uno de los cuatro programas creados por esta Fundación son las Escuelas de Perdón y Reconciliación (ES.PE.RE.).

Estas Escuelas son un proceso pedagógico vivencial y lúdico para sanar las heridas, transformar la memoria ingrata, generar prácticas restaurativas y brindar herramientas para recuperar la confianza¹. Han llegado a más de 2 millones de personas en 22 países, recibiendo distintos reconocimientos, entre ellos el Premio Unesco de Educación para la Paz en 2006.

Las personas a las que se dirigen son todas aquellas que buscan sanar sus heridas de la vida cotidiana: exclusiones, humillaciones, bullying, riñas, problemas intrafamiliares, algún tipo de abuso o violencia, etc.

En 2018 inician su andadura en Euskadi de la mano de Manu Arrue SJ, responsable de Paz y Reconciliación de la Diócesis de Bilbao (2015 – 2018) y líder del proyecto de Perdón y Reconciliación del Centro Loyola, del Santuario de Loyola, con el objetivo de acompañar procesos que ayuden a sanar las heridas y el sufrimiento generados por los distintos tipos de violencia y la vulneración de los derechos humanos en nuestro país².

Manu Arrue SJ, Responsable del proyecto de Perdón y Reconciliación del Centro Loyola, del Santuario de Loyola.

Tras la pandemia, ¿cuál es tu opinión respecto de la necesidad de retomar los procesos de reconciliación?

Por testimonios que he escuchado, en algunos casos, se han tensado las relaciones, sobre todo las familiares y laborales. Y merecen un proceso de perdón que acabe en reconciliación. Y para otro grupo de personas, también ha sido la ocasión de entrar dentro de sí mismas y darse cuenta de algunas rabias que no les dejan vivir y de algunas personas con las que debían haber hecho las paces o de otras con las que están a tiempo de hacerlas.

¿Cuál es la metodología de los talleres ESPERE?

Es una metodología activa. Aprender haciendo. Son once módulos. En cada uno de ellos en primer lugar comenzamos haciendo un espacio seguro con alguna dinámica de confianza, después trabajamos una situación personalmente, y según el contenido, lo compartimos en grupos de tres personas, quedando muy clara la confidencialidad, y la escucha. A continuación, hacemos alguna lectura que ayude a poner palabras a lo vivido y un momento de clarificación. Terminamos con un cierre del módulo mediante un gesto, un símbolo, un escrito, y un pequeño recordatorio de la sesión. 

Presentamos a continuación el testimonio de dos Alumni de la Universidad de Deusto, miembros del equipo ESPERE de Bilbao.

Txema Auzmendi SJ, Lic. Filosofía (Prom. 75) por la Universidad de Deusto

¿Qué te impulsó a participar en los talleres ESPERE?

La extraordinaria experiencia que viví en Lima fue la que me impulsó a «entrar» en ESPERE. Vivimos la experiencia en Lima un grupo de personas que habíamos viajado allí desde Cuba. Fue preciosa. Y al volver a Cuba, pusimos en marcha los talleres ESPERE en varias ciudades: La Habana, Santiago... Tuvo lugar hace 6-7 años. Desgraciadamente, desconozco si el grupo sigue y se mantiene en activo.

¿Qué señalarías como más relevante de la experiencia vivida hasta ahora con el equipo de ESPERE?

Diría que la sed de venganza, el causar dolor a quien te lo ha causado puede cambiar y quien ha vivido algo así entra en una «nueva» vida: el sufrimiento y el dolor permanecen, pero no como antes, puesto que he hecho las paces conmigo mismo, al igual que con la persona que me creaba ese odio y sed de venganza.

¿Cuáles son tus expectativas de futuro respecto del Perdón y la Reconciliación en Euskadi?

Creo que existe una gran necesidad de ello, pero ¿cómo y dónde se puede realizar una presentación de lo que ESPERE ofrece? ¿Cómo y dónde se puede invitar a quienes necesitan vivir una experiencia similar, a quienes viven esclavos del odio y de hacer el mal a otros? Si no hay, si no tenemos oportunidad de hacer publicidad de ESPERE en TV o en radio, es difícil acercarse a las personas que necesitarían hacerlo. Ese es, a mi juicio, el mayor obstáculo para ofrecer ESPERE a la gente y no sé cómo superar esa dificultad. Tampoco creo que haya posibilidad de hacer una oferta más restringida o más corta, puesto que darse cuenta de la necesidad de perdón y de la bondad de darlo no son temas baladíes. Necesitan tiempo, ya que son en su mayoría procesos bastante largos y complicados.

Arantza Echaniz, Lic. Economía y Dirección de Empresas (Prom. 91); Dra. en la misma disciplina (Prom. 01) por la Universidad de Deusto

¿Qué te impulsó a participar en los talleres ESPERE?

Conozco a Manu Arrue, sj hace muchos años, desde mi época de estudiante en el campus de San Sebastián. Recibí una invitación suya a participar en un taller de fin de semana, dinamizado por dos personas del equipo ESPERE de Perú, cuyo título me cautivó. Creo firmemente en el poder sanador del perdón y en la necesidad de reconciliación. Además, se presentaba como un taller vivencial en el que cada persona trabajaríamos una herida personal, que no tenía que ser ni muy reciente ni muy ‘sangrante’. Al finalizar el taller nos propuso formar parte de un equipo cuyo objetivo sería trabajar la metodología ESPERE en nuestro entorno y no lo dudé.

¿Qué señalarías como más relevante de la experiencia vivida hasta ahora con el equipo de ESPERE?

Creo que hemos formado un equipo diverso, comprometido e ilusionado. Además, recibimos una formación online de la Universidad Ruiz de Montoya (Perú) que fue muy interesante y nos ayudó a profundizar. Desde entonces nos hemos reunido periódicamente para seguir formándonos, adaptar la metodología y desarrollar los talleres que vamos a impartir. Por desgracia, la pandemia ha hecho que no hayamos podido impartir muchos de ellos.

¿Cuáles son tus expectativas de futuro respecto del Perdón y la Reconciliación en Euskadi?

Creo que en Euskadi tenemos un pasado bastante reciente en el que ha habido mucho dolor, muchas heridas que han marcado nuestra sociedad. Afortunadamente, se ha avanzado mucho y hay diversas iniciativas que van en el camino de la sanación de esas heridas. La metodología ESPERE puede ayudar en ese camino; lo mismo que puede ayudar a cualquier persona que quiera hacer un trabajo personal de superación del sufrimiento generado por cualquier tipo de violencia o vulneración de derechos.

¹ Escuelas de Perdón y Reconciliación (ESPERE). Recuperado el 17/05/2021 de http://fundacionparalareconciliacion.org/escuelas-de-perdon-y-reconciliacion-espere/

² Perdón y Reconciliación. Recuperado el 17/05/2021 de https://loyola.global/es/noticias/142511-perdon-y-reconciliacion

Foto encabezado de Jakrawut Ouiseng en Unsplash.

Monday, June 21, 2021

Ignatius 500

 


[He publicado esta entrada en la revista digital Alumni Time, Es Noticia,  el 21/06/2021 (Castellano / Euskara)]

500 años de la conversión de San Ignacio de Loyola

20 de mayo de 1521. La fortaleza de la ciudadela pamplonica estaba sitiada por los franceses. El alcaide, analizada la situación, decide entregarla. Un aguerrido caballero vasco de 26 años le convence de lo contrario y, finalmente, aunque los otros caballeros no están del todo persuadidos, hacen frente al enemigo y continúan con la defensa. Tras un buen rato de batalla, un cañonazo galo acierta de pleno en la pierna derecha del vasco hiriéndole también la otra. Producida esta baja la fortaleza se rinde. El tozudo guerrero vasco es Iñigo de Loyola (Iñigo cambiará su nombre a Ignacio entre 1537 y 1542).

El herido es bien atendido por los vencedores y, después de casi dos semanas en Pamplona, lo trasladan hasta su casa natal: la casa solar de Loyola, cerca de Azpeitia. Una vez allí, atendidas sus heridas, su salud se deteriora peligrosa y rápidamente, temiendo todos por su vida. Ya desahuciado el 28 de junio por la mañana, a media noche y de forma repentina comienza su recuperación.

Joven de raíces enlazadas con la nobleza guipuzcoana y vizcaína, dado a las vanidades del mundo que principalmente se deleitaba en ejercicio de armas con un grande y vano deseo de ganar honra¹, con un pasado más bien relajado y licencioso y amante de las novelas de caballerías, durante su convalecencia, no pudiendo tenerse en pie, pide a los suyos sus lecturas favoritas para pasar el tiempo. No habiendo tales libros en la casa, le dieron un Vita Christi y un libro de la vida de los santos en romance.

Empezó a aficionarse a las historias que en ellos se narraban, aunque sus pensamientos iban alternándose entre lo que acababa de leer y su vida pasada. Sobre todo, una que tenía tanto poseído su corazón, que se estaba luego en pensar en ella dos y tres y cuatro horas sin sentirlo, imaginando lo que había de hacer en servicio de una señora, los medios que tomaría para poder ir a la tierra donde ella estaba, los motes, las palabras que le diría, los hechos de armas que haría en su servicio. Y estaba con esto tan envanecido, que no miraba cuán imposible era poderlo alcanzar; porque la señora no era de vulgar nobleza: no condesa, ni duquesa, mas era su estado más alto que ninguno destas.

En estos ejercicios de introspección fue percibiendo que mientras pensaba en lo mundano, se deleitaba mucho; mas cuando después de cansado lo dejaba, hallábase seco y descontento. Por el contrario, reflexionando sobre la vida de Jesús y la de los santos, no solamente se consolaba cuando estaba en los tales pensamientos, mas aun después de dejado, quedaba contento y alegre… No solo, sino que, además, crecía en él el deseo de vivir como ellos.

Una noche, estando despierto, vio claramente una imagen de nuestra Señora con el santo Niño Jesús, con cuya vista por espacio notable recibió consolación muy excesiva, y quedó con tanto asco de toda la vida pasada, y especialmente de cosas de carne, que le parecía habérsele quitado del ánima todas las especies que antes tenía en ella pintadas.


Son estos los primeros renglones del libro de la historia de la Compañía de Jesús que este año conmemora el quinto centenario de la conversión de su fundador. Del 20 de mayo de 2021 hasta el 31 de julio de 2022 se celebra el segundo Año Jubilar Ignaciano con el objetivo de potenciar el Camino Ignaciano como instrumento de encuentro con Dios y de crecimiento personal.

Con el deseo de hacernos descubrir que la Ignaciana es una espiritualidad para la renovación del mundo, tanto la Universidad de Deusto como la Provincia de España de la Compañía de Jesús han preparado programas y actividades en los que podemos participar y que pueden consultarse a través de los enlaces:

Universidad de Deusto: https://www.deusto.es/cs/Satellite/estudios/es/ignaciano
Provincia de España: https://ignatius500.org/es/
Internacional: https://ignatius500.global/

El P. General de la Compañía de Jesús, Arturo Sosa SJ, nos convoca en este Año Ignaciano a seguir su lema, Ver nuevas todas las cosas en Cristo, para alcanzar nuestra propia conversión que nos oriente la vida a Dios y al prójimo, porque Dios nos convoca a salir al mundo junto con otros.

¹ Los textos en cursiva se corresponden con citas de la edición de Josep María Rambla Blanch SJ de la obra El Peregrino: Autobiografía de Ignacio de Loyola, Ediciones Mensajero, Bilbao 2016,17-22 [N.A. J.C.D.A.].


Francisco José Ruiz Pérez SJ, delegado del Vicerrector de Comunidad Universitaria y Agenda 2030 para la celebración del Año Ignaciano en la Universidad de Deusto, nos transmite su reflexión.

El Año Ignaciano coincide con un momento especialmente crítico del mundo contemporáneo. Todo indica que la pandemia vírica que aún estamos cruzando es señal evidente de que nos abocamos a una transformación de dimensiones inciertas. Las cosas no pueden seguir siendo iguales a como las dejamos antes de haber experimentado la Covid-19. La enfermedad tiene la forma de una herida global y mortífera, cuyo dolor nos está haciendo comprender una humanidad nueva. En el aire se respira la urgencia de que demos saltos de consciencia, pero para que sean finalmente auténticos saltos de conciencia.

El Año Ignaciano puede ser un grano de arena en la ambientación y la inspiración de un cambio como el que imaginamos. La Compañía de Jesús entresaca de la biografía de su fundador, san Ignacio de Loyola, aquel momento tan decisivo de su vida en que se sumerge en una frustración sin precedentes. Si la Iglesia reconoce santidad en él, es por el salto cualitativo de consciencia y conciencia que protagoniza en ese trance. También fue una herida, de guerra esta vez, la que activa un proceso personal de transformación.

En realidad, aquella conversión es prototipo de otras que sucederán después, individuales y colectivas. Por eso, nos interesa tanto recordarla. Quien fuera un convencido de las lógicas del poder y la fuerza pasó a ser un testigo de lo contrario, de la otra lógica que san Ignacio vio en la existencia de Jesús de Nazaret. De hecho, su sueño colectivo se llamará “Compañía de Jesús”. No hay otros liderazgos más válidos, ni otras visiones de futuro más plausibles, ni otras estrategias mejores de resolución de conflictos.

¿Y si nuestro mundo pospandémico se detuviera en sus heridas, renunciara a evadirse de su responsabilidad en ellas, se pusiera a pergeñar una agenda de cambio que afrontara la fragilidad amenazada del planeta y proyectara soluciones colectivas y fraternas? Eso fue lo que hizo san Ignacio en su proporción, en sus circunstancias y en su contexto. Y, por eso, celebramos el Año Ignaciano: para que aquella dinámica continúe y no se detenga.


Monday, April 26, 2021

La Universidad de Deusto y las Olimpiadas

 


[He publicado esta entrada en la revista digital Alumni Time el 26/04/2021 (Castellano / Euskara)]

Por uno u otro motivo, la celebración de los 32 Juegos Olímpicos de la era moderna desde sus inicios en 1896, ha sufrido importantes pruebas: cancelaciones, suspensiones temporales, boicots, incertidumbre y aplazamiento. Diez olimpiadas en total se han visto afectadas.

Tres cancelaciones como consecuencia de las dos guerras mundiales: En 1916, Berlín; en 1940, Tokio, por renuncia dos años antes, y la ciudad que la relevó, Helsinki, tras la invasión de Finlandia en 1939 por la URSS y, finalmente, en 1944, Londres. Los Juegos de Invierno de Garmisch-Partenkirchen, Alemania (1940) y Cortina d’Ampezzo, Italia (1944) corrieron la misma suerte.

Años más tarde, los de Múnich (1972) y Atlanta (1996) fueron suspendidos por 36 y 24 horas respectivamente, tras dos atentados en las Ciudades Olímpicas.

Durante los años de la Guerra Fría, por motivos políticos, hubo boicots por parte de algunos países que se abstuvieron de participar en las Olimpiadas de: Montreal (1976) – países africanos en contra de Nueva Zelanda por violar el bloqueo a la Sudáfrica del apartheid -; Moscú (1980) – Estados Unidos y sus aliados por la invasión de la URSS de Afganistán –; y Los Ángeles (1984) – previsible respuesta de la URSS al desaire sufrido cuatro años antes.

Fue en 2016 cuando por primera vez un virus, el Zika, tuvo en vilo a los Juegos. Los de Río de Janeiro. La Covid-19 ha obligado a retrasar un año las Olimpiadas de Tokio previstas para 2020.

La Universidad de Deusto implantó el Grado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte en el curso 2014 – 2015 como disciplina académica y científica. Sin embargo, desde su fundación disponía de instalaciones deportivas en las que, desde siempre, se han practicado distintos deportes.

FOTOS: Archivo UD









Este decidido acercamiento al mundo deportivo se ha visto reforzado con la creación del Centro de Estudios Olímpicos:

Ante la coincidencia de todos los principios filosóficos que conforman el espíritu de los Juegos Olímpicos, la Universidad de Deusto y el Comité Olímpico Español han firmado un convenio para la puesta en marcha del nuevo Centro de Estudios Olímpicos. El rector José María Guibert, el presidente del COI Alejandro Blanco y el presidente de la Real Academia Olímpica Española, Conrado Durántez, han suscrito ese acuerdo que tiene como objetivo trabajar conjuntamente en el impulso y enseñanza de esos principios que confirman el Movimiento Olímpico, tema que desarrolla la Academia Olímpica.

Para ello, el Comité Olímpico Español dotará al nuevo Centro, que se ubicará en Deusto, de un fondo bibliográfico sobre la temática olímpica, haciendo donación al mismo de las publicaciones realizadas por el Comité Olímpico Español, así como de los ejemplares que en lo sucesivo se editen. La Biblioteca de Deusto, por su parte, reservará un espacio a este nuevo fondo bibliográfico. Este convenio también contempla la organización, de mutuo acuerdo, de actividades conjuntas de divulgación olímpica, proyectos y estudios varios.

José María Guibert, Alejandro Blanco y Conrado Durántez (Archivo UD)

Según los datos que hemos podido recabar, a lo largo de su historia han sido varios los y las Alumni de la Universidad de Deusto quienes han participado en competiciones internacionales y en los Juegos Olímpicos:

Juegos Paralímpicos
CAMPEONATO DEL MUNDO. ITALIA 2011
Ane Miren Alberdi Urizar, Tiro con Arco. Psicopedagogía Prom. 07

Juegos de Invierno
Calgary, Canadá 1988 (como abanderada), Albert Ville, Francia 1992, Lillehammer, Noruega 1994 (como abanderada) y Nagano, Japón 1998
Ainhoa Ibarra Astelarra, Slalom Súper Gigante. Turismo Prom. 03

Sochi, Rusia 2014
Urko Egea Zabalza, Snowboard. ADE Prom. 05

Juegos Olímpicos
Los Ángeles 1984
García Ortiz, Alfonso, Judo. ADE Prom. 82

Barcelona 1992 y Atlanta 1996
Martínez Arrieta, Cristina, Piragüismo. ADE Prom. 97

Sydnei 2000
Arribas Bailón, Igone, Gimnasia. Secretariado de Dirección Prom. 06

En mi etapa como gimnasta gané varias medallas a nivel nacional y mi sueño era formar parte de la selección nacional. Estaba en seguimiento desde el año 97, pero no me convocaron de forma permanente hasta el 99. Ese año me fui a vivir a Madrid con el resto de compañeras.

En el año 2000 se celebraban los JJOO de Sydney y solo 6 de las 8 componentes del equipo podían participar. Las otras 2 quedarían descartadas unos meses antes. Desde el principio noté gran apoyo por parte de mi entrenadora, que contaba conmigo para las competiciones internacionales previas. Ese año dejamos de estudiar para centrarnos por completo en los entrenamientos (8-10 horas diarias). Las competiciones nos fueron muy bien, consiguiendo medallas en todas ellas. Por lo que llegamos a Sydney con muchas expectativas. Lamentablemente, en el primer ejercicio (aros y cintas) se nos hizo un nudo en una de las cintas, lo que nos dejó no solo fuera del podium, sino también de la final.

Personalmente la experiencia fue agridulce. Participar en unos JJOO, representar a mi país, ver de cerca a grandes deportistas… fue algo increíble. Pero el fallo en la competición, después de años de duro entrenamiento fue un palo muy duro.

En aquel momento no le di tanto valor a participar en unas olimpiadas. Tenía 17 años, era miembro de la selección española, y después de competir internacionalmente para mí era el siguiente paso. Lo veía como algo «normal». Hoy en día soy entrenadora en el club Sakoneta de Leioa, y valoro mucho más lo complicado que es llegar hasta ahí.


Atenas 2004

Luengo Lasa, Maider, Hockey. Humanidades:Empresa Prom. 02

Pekin 2008
Iradier Aguirrezabalaga, Borja, Natación. Máster Formación del Profesorado Prom. 14
Elorriaga Lopez de Letona, Unai, Ciclismo pista. Filología Vasca Prom. 96

Si tú misma o tú mismo lo has sido, o si conocieras otras u otros deportistas olímpicos que hayan estudiado en la Universidad de Deusto, estaríamos encantados de que nos lo comunicaras para completar este pequeño homenaje. Contáctanos en alumni@deusto.es.

Foto encabezado: Bryan Turner en Unsplash
Fotos texto: Archivo UD
Fotos Igone Arribas Bailón: archivo personal